De compras, la mejor de las terapias
- Nayla G. Montenegro
Ir de "shopping" es un momento mgico, tanto, que nos hace olvidar la depresión, los problemas y nos devuelve vitalidad.
No es un secreto. La clave de tanta euforia y alegría es porque cada vez que vamos a las tiendas buscamos ropa que está de moda, calzados del momento; es decir, nos gusta esa sensación de ir en busca de artículos que nos transformarán y ayudarán a sentir renovados.
Se dice que ir de "shopping" es una de las mejores terapias femeninas, porque el alivio llega casi en seguida y las evidencias están a la vista.
Decimos adiós a la rutina, ésta es precisamente una de las claves para que salir de compras funcione como terapia. Es un acto ocasional, algo que elegimos hacer para consentirnos, darnos gusto, porque lo necesitamos o porque lo merecemos. Ir de compras es como tomarnos unas vacaciones relámpago. Seguramente quisiéramos hacerlo más seguido, pero entonces se perdería el encanto: si pudiéramos ir de tiendas cada dos días, no nos funcionaría como terapia, más bien se convertiría en un vicio, y en vez de alegría, nuestra debilidad por comprar terminaría transformándose en un gran dolor de cabeza.
Nos desconectamos, admiramos lo que nos ofrecen los aparadores; la ropa está tan bien acomodada, que no resistimos la tentación de acercarnos a los exhibidores; las vendedoras se desviven por atendernos; los zapatos nos embrujan.
Nos paseamos de tienda en tienda y encontramos todo como si lo hubieran dispuesto especialmente para nosotros. ¿Y nuestras preocupaciones? Ya ni nos acordamos de ellas.
Tenemos el pretexto perfecto: ir de compras se vuelve una experiencia extraordinaria cuando lo hacemos en compañía de una buena amiga. Mientras vemos zapatos y nos probamos ropa, la plática fluye de manera natural; hasta nos damos tiempo para comer y tomar café. La felicidad de rebote: salimos del centro comercial cargadas de bolsas y con la ilusión de llegar a casa para volvernos a poner todo lo que compramos. Inmediatamente empezamos a probar combinaciones y escogemos lo que usaremos al día siguiente, o esa misma noche, si se puede. En cuanto estrenamos, se cierra el círculo del placer derivado de salir de compras.
Si alguna vez te preguntaste por qué el acto de comprar nos provoca una inmensa felicidad, aquí te va la respuesta: todo se lo debemos a la serotonina, detonador químico cerebral que se encarga de producir alegría y animosidad. El estrés, la rutina o cierta predisposición genética hacen que disminuya o se agote la serotonina. Como consecuencia, surge la necesidad de hacer cosas que nos saquen de la monotonía. Comprar es una de ellas y, al hacerlo, suben los niveles de este neurotransmisor y nos provoca una explosión de alegría.
¿Qué terapia puede ser mejor que pasarnos todo un día caminando, viendo diseños de ropa, perfumes, lencería u originales objetos para redecorar la casa?
Lo que las mujeres disfrutamos y hacemos con más frecuencia es ir a los almacenes, ver los productos, probarnos ropa y preguntar por las nuevas tendencias de maquillaje. Es una manera de divertirnos y que para algunos hombres puede ser aburrida, pero para nosotras resulta revitalizante, y si lo hacemos en compañía de una o varias amigas, se vuelve una actividad estimulante.
7: 30 a.m. Al levantarnos, súbitamente sentimos un ataque de tristeza. ¿La razón? ¡A saber! Puede ser desde las hormonas hasta la incomprensión del mundo. Nos sentiríamos mejor si tuviéramos un antifaz de frío gel esperándonos en el refrigerador porque se nos quitarían las bolsas de los ojos y el día empezaría más a gusto.
Ponte un límite de cuánto quieres gastar y controla tus impulsos. No conviertas la terapia de "shopping" en una deuda impagable.
Procura estar consciente de lo que quieres comprar. Si vas en busca de unos zapatos, no salgas con una bolsa.
No compres algo que no te sirva, te quede chico, grande o que tú misma puedes arreglar.
Aprovecha las baratas de los meses estratégicos del año y las promociones especiales, así puedes comprar más sin salirte de tu presupuesto.
Aunque en el gusto por las compras puedes perder la perspectiva, adquiere nada más la ropa y los accesorios que realmente vas a lucir. ¿Qué gusto puede dar un hermoso vestido guardado en el armario?
No te dejes hipnotizar por los aparadores. Ir de compras debe hacerte sentir bien, no llenarte de un sentimiento de culpa por haber comprado de más.
Disfruta, no esperes para estrenar. La famosa frase de "te ves como te sientes" funciona si te la crees.

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