DIORAMA: ¿Qué hay al Final del Arco Iris?
Publicado 1999/12/26 00:00:00
- Luis Trujillo
l- Los dos tonos iniciales de la escala: Abrió el año nuestro inmenso Julio Augusto Zachrison. Fue la única muestra que a lo largo de l999 cubriera "Habitante" pero valió por todas las ausentes. Un conjunto de dibujos, técnica mixta, collage incluído en los cuales manifestaba su carencia por la forma, elemento ésta de la poética de la pintura. La alteración, fragmentación, cuestionamientos, entre otras varias denotaciones, hizo de cada obra un planteamiento de nuestro compatriota en torno a esos elemento y con el cual otros grandes, antes que él y posiblemente después de él, coincidieron o han coincidido Otra muestra significativa, si bien por otras razones, fue la de Teresa Icaza en el Museo Arte Contemporáneo. Organizada por Carmen Alemán y su equipo de trabajo, se centró en venticinco años de quehacer (l973 a l998) de la artista, periodo en el cual pasa de una abstracción dentro de la cual sobrecoge por la ausencia de la luz hasta el momento contrario al actual en donde la brillantez de la luz pareciera dominar su espacio creador.
2. OTROS VARIOS TONOS DE LA ESCALA
El cierre de l999 corresponde a dos mujeres y a una colectiva. En el primer rubro, Amalia Tapia (Mateo Sariel) y Olga Sinclair (EnmarcArte) y en el segundo, la Galería de Arte del INAC, y en parte como repuesta de desagravio a la muestra de Díaz que pasó, como quien dice bailando limbo. "Soberanía", nombre de la colectiva, se lleva los honores cerrando el siglo, por parte de esa institución, con un homenaje a un principio, el hecho de ser "soberanos", que en nuestro medio se repitió a lo largo del año y en otras varias instancias, artísticas o no, como una moneda que de tanto uso se quedó sin valor. Parte del sentir de "homenaje" esta presente en el conjunto de óleos de Tapia rubricados, temáticamente, con el hecho histórico de la transferencia canalera. Tapia hizo el recorrido con una serie de paisajes, de gran formato, en los cuales se reunían esas mismas coordenadas de sus obras anteriores. En el caso de Sinclair, paralelamente al formato de grandes dinemsiones ( aunque también hubo otros ) encontramos figuraciones de tipo gestual. de gran colorido en las cuales pareciera subsistir aún la irregular efectividad de la creadora dentro del dibujo, sobre todo humano. Quizá de allí parta esa sugestiva evocación suya hacia áreas no figurativas, dentro delconjunto.
Retomando esa idea de "homenaje", Didier Lalanne Estrabaut con su "Crónica de Fin de Siglo", en "Bernheim Gallery". Regodeó el tema más allá del hecho canalero y más acorde, connotativamente hablando, con la Francia de inicios de siglo en inmersa en su cotidianidad y en cierta forma desparpajo social. El uso del collage acrecentó la idea aflorándonos hechos y figuras que parecían tomar nuevas signficaciones, un tanto a la búsqueda de ese tiempo proustsiano. Braulio Matos, "EnmarcaArte", entregó una de las indivuales que habría que recordar este año. Sus óleos son como tapices en torno a sensaciones que los observadores tendríamos que connotar desde nuestra orilla. Figuraciones que configuran un código figurativo personal y con ello, esas fuerzas que nos llevan a deleitarnos ya ratos a molestarnos con nosotros mismos. Igualmente
Edwin Miranda, con su muestra en "Imagen" verdadero corolario ilustrativo en torno a un creador que cada vez más se aleja de los rumbos con los cuales tienden no pocos a identificarlo y a entregarnos una obra, como este conjunto de prístima ejecución resolución pictórica.
El sentido de "homenaje" es la escencia de la muestra, justo al cierre de l999, de Adonaí Rivera Degracia, en "La rana Dorada". Superando lo epigramático de sus alegorías, y con ello los sentimientos contrarios que podría suscitar, Degracia impone un manejo de veladuras en medio de su paleta que tiende a lo expresivo. Y quizá sea este efecto que crean ambas orillas, lo que nos hace destacable el conjunto de sus óleos, en palabras de Orestes Nieto, "propias de códigos y claves reconocidas".
Dos colectivas en "Anonimous" se destacaron a lo largo del año como las mejores. Aquella de Larú Leveroni, Celestino Marquina, María Belén Pérez Moscoso y Rafael Rodríguez González (septiembre) y en la cual fue precisamente la mujer la más dispar y errática mientras que Leveroni, con un colorido que a ratos sobrepasa el espacio del lienzo y que de paso transmite mucha contención formal, Marquina, con sus crucigramas de marginalidades interpretadas en un nuevo orden de color y de formas y Rodríguez González , si bien dentro de un surealismo ingenuo y poco novedoso, con una inquietante composición del color y del espacio, ausente en otros creadores con más años en el oficio.
"Azuero ll" nos entregó a un grupo creador no solamente representativo de esa parte de nuestra geografía sino, mucho más valioso: tenazmente comprometido con una manera de hacer Arte en Panamá y actuando de manera independiente frente a lo que por regla general impondrían algunos galeristas locales y sus acólitos con las miras puestas gustos globalizados que erradiquen particularidades locales. Nobel Barrios, Gilberto Quintero, Carlos Martínez Ulitén -definitivamente, el mejor del grupo- hicieron lo propio con la pintura mientas que Carlos Vásquez Záes (hermano de Raúl Vásquez Sáez) y Osvaldo Hernández lo hicieron con trabajos escultóricos si bien, formalmente hablando, en cierta forma convencionales, agrandados por el hecho de interpretar elementos naturales, nobles, y como manera de ligar al Arte con la Naturaleza.
3. ACA LA ESCALA NO ES LO QUE SE ESPERA
En el caso de Sifrido Ibarra, Guillermo Trujillo ("Legacy Fine Art") y Carlos Rodasniche ("EnmarcArte") esa visión mencionada por parte de las galerías, es plena. Ibarra, uno de los más valiosos creadores consolidados en los últimos años, con un dibujo extraordinario sino también conceptual dentro de lo figurativo, contrastó su última muestra (l998) con una en la cual el estaticismo, raso ausente en sus trabajos acá pareciera más que proverbial, un rasgo común suyo. Igual Trujillo con un grupo de esculturas hechas como por encargo y reiterativas, minimizadas si bien se quiere, en relación con las tintas suyas expuestas también. Las esculturas daban la idea de ser "perchas" solamente que refrendadas por la autoría de uno de los maestros contemporáneos panameños que, en estos últimos años, pareciera repetirse hasta el cansancio, por tener las miras en las ventas. Parte del desaliento que dejó Ibarra estaría en Rodaniche, con estas obras de l999, solucionadas con las resoluciones de otros creadores contemporáneos a él y a los cuales, pareciera copiar a mansalva. Como en Ibarra, esperamos, un pasajero corolario para un creador del cual demandaríamos muchísimo más.
4. LA ESCALA DE LOS DE AFUERA (PRIMER MOVIMIENTO)
Este fue un año pródigo en excelentes muestras provenientes de otras latitudes. A la cabeza, indudablemente, la Colectiva de Pintura China en Taiwán (Galería de Arte del INAC), muestra itinerante de diez artistas del grupo artístico Río Largo y en gira patrocinada por la Oficina de Información del Gobierno Yuan Ewjecutivo de la República de China. Fue una oportunidad única de ponernos en contacto con una visión artística en la cual la originalidad y la experimentación -variables éstas arquetípicas en el caso de Occidente- no tiene sentido y sí lo tiene el culto de la tradición y de las normas clásicas. Los trabajos de estos artistas, coincidentalmente nacidos a mediados de siglo, nos trajeron una lección de sencillez y de belleza como pocas veces hemos tenido ocasión de compartir en Panamá.
Armando Morales , estuvo en "Brenheim Gallery", con un grupo óleos, de medianas dimensiones y en los cuales sus proverbiales cualidades de sensualidad y de manejo de la composición se hicieron presentes. José Gámarra y sus paisajes en donde lo natural pareciera sorprenderse y sorprendernos con formas y siluetas que parecieran atentar contra ese estado natural, estuvo en "Legacy Fine Art". Fue otra experiencia memorable, no solamente por tratarse de un maestro latinoamericano sino por tratarse de uno que se ha impuesto al "gusto" globalizado y con una visión que rinde homenaje a nuestras raíces americanas.
5. LA ESCALA DE AFUERA (SEGUNDO MOVIMIENTO)
El Museo de Arte Contemporáneo de Panamá (MACPA) tuvo a su haber las muestras de Bernard Dreyfus, de Armando Lara , de Julio Anotonio y la colectiva de Regina Aguilar, Santos Arzú Quiioto, Bayardo Blandino, Víctor López y Guillermo Mahchi. Para Ionesco -citado en el catálogo de mano- la obra del nicaraguense se caracterizaría por desconcertante y porque en cierta forma ir más allá de lo que suponemos es lo que vemos en ella. El juicio del dramaturgo es unívoco. Es que Dreyfus s como un cronista de nuestros tiempos. Curiosamente de este siglo y de su masificación y con ello de la enajenación que nos hace unicos, de un lado y varios del otro lado. De allí esas formas -que nos trajeron a la memoria a Coquie Calderón- que con como monolitos y más allá de ese ascento poético que parecieran definir. La obra del hondureño, Armando Lara, es también un legado de nuestros tiempos. De la deseperanza humana, de la soledad humana y de la enajenación humana. Como en Dreyfus, más allá de lo que anecdóticamente evocaría el señalamiento, estos acrílicos suyos amén de servirnos como carta de presentación de un joven creador laureado como pocos en esta década de fin de siglo, es una contribución más a la identidad del ser latinoamericano. El cubano Julio Antonio, retomando la pintura popular de los exvotos, esta remitida a una visión conceptual en donde la forma y el color son o serían elementos distintivos de humor, contradicción, abandono y, como en los centroamericanos ya mencionados, desamparo y abandono. La colectiva de los artistas de Honduras fue el conjunto más experimental y renovador que vimos este año en nuestro medio. Con ello, esperamos, un sacudir que afecte a nuestros artistas más recientes de forma tal que se arriesguen y nos arriesguen a un tipo de Arte, más allá de conceptual, expresión de lo que se implica en el hecho de ser un(a) creador(a) joven y como tal enfrentado(a) pérdida y renovación de valores. Y más allá sin el temor de hacer(nos) entender que el Arte es participación y no de observación y que el Arte no es necesariamente un objeto para "comprar" y para "iluminar" las paredes de un sitio físico. Para Aguilar, Asrzú, Blandinio, López, Mahchi lo es, y para ti lector(a) se repetirá la variable?
Ojalá y el MACPA recuerde en el 2000 la lección de l999 y no lo deje a un lado como una experiencia más y siga, tropezando con la misma piedra de lo convencional y de lo que a juicio de los mismos de siempre -el mismo de siempre, en verdad- debe ser el trabajo de determinar qué y a quien se expone.
"ArteConsult", estuvo a lo largo del año y como quien dice, entre el sí y el no. Sigamos el primer rumbo que siempre es el más aleccionador. Pepe González , Donna Conlon, Rodolfo Stanley Eleomar Puente, es el cuarteto que saca la cara por el concepto. Los trabajos del colombiano González, sumido en una cotidianidad que no es tal tiene un espacio que le es individual y que no pretende extender a otros(as) más. A la intensidad de sus colores se sumaría una matiz , sutilmente delineado, que pareciera aportar como una bruma a esas cotidianidades. Como si estuvieran el territorio del sueño o de la evocación o de la memoria y sean ellos, el sueño o la evocación o la memoria los que le dan esa pátina de sugerencias. Stanley, nombre proverbial en esta galería, regodeó sus acrílicos dentro de una anécdota: la vida nocturna y los seres que la deambulan dentro de los niveles más desamparados de nuestras sociedades. De allí que esas prostitutas, merectrices, chulos de su país pasen a ser los mismos entes de otras sociedades y de otros países. Con ellos o a partir de ellos, Stanley captura atmósferas -palabra ésta clave al enfrentarse a sus trece acrílicos- que además de la dureza, nos sugieren humor, desparpajo y abandono. La estadounidense Conlon y sus "Permutaciones", nombre de la muestra, nos reordena la visión de elementos naturales, desechables, y nos entregaría testimonio de una especie de poética de cosas que en la vida diaria tenderíamos a desconsiderar. Incluso hace de ellas, historias y personajes que nos hacen ver en sus "objetos" algo más y que por ello parecieran iluminar nuestro entendimiento. El cubano, Eleomar Puente, es una de las sorpresas del año. Su visión críptica, simbólica, alegórica, trastoca por completo nuestra visión de las cosas: como anotáramos en su debido momento: su mirada no es una que solamente devela sino una que también connota.
Los nombres de Jorge Tamayo, Cándido Bidó, Teté Marella y Rafa Fernández son asiduos en "Imagen". En este año dieron testimonio más que de esa regularidad de la manera o formas cómo los horizontes que les conocíamos podrían develarnos nuevas orillas y nuevas sorpresas. De cada uno de ellos, ecuatoriano, argentina, costarricense, poco es lo podríamos añadir a lo que en otras ocasiones hemos dicho. Valga, eso sí, reiterar el empeño de buscar nuevos cauces a sus formas de expresión: en Tamayo la acentuación de sensualismo no en sus formas humanas sino en composición de sus óleos, en Marella, nuevos niveles de coloración y de formas y en Fernández, cierto tono de surrealidad a la fecha poco manejado en los trabajos que le conocemos.
"Anonimous, Galería de Arte" nos trajo, nuevamente a la ecuatoriana, Mónica Garcés Conley al tiempo que dos nombres que se incorporarían al grupo de sus artistas, el cubano, Carlos Ulises Bretaña Hevia y el maestro ecuaoriano, Enrique Tábara. Los ventiséis trabajos de Garcés Conley (collages, cajas, acrílicos) recrean una innovadora visión por parte de una creadora en cuyos trabajos anteriores y expuestos en esa misma galería se caracterizaban por formas de evidente raigambre erótica. Acá la historia pareciera ser otra: gestualismo en cierta forma ligado a la lucha del ser humano en un entorno al cual trataría éste de sumarse, manejo del collage ( alambre, dibujos, texturas, telas, cartón) que siempre nos remiten a la "tierra", como elemento natural y sitio de morada del ser humano. Sumado a ello, la visión de la memoria, como instrumento de capturar nuestro pasado social y de reconstruir nuestro futuro. En el caso de Bretaña Hevia, como en el de su compatriota, Eleomar Puente, el desparpajo, lo irracional, el humor, como manera de platicarnos más que de la realidad inmediata -que lo hace- de la existencia paradójica de una naturaleza que nosotros mismos, como humanos, destruimos y en cierta forma reconstruimos de forma artificial. El maestro Tábara estuvo co nosotros, afortunadamente, antes de que cerrará el siglo y sus formas, verdaderamente portentosas, dejaron resabios de ese color y de esas atmósferas al tiempo primigenias y al tiempo ecológicas que siempre ha evocado él. Otra orillas, distinta a la de Gámarra, para entender, amar y comprender a nuestra América.
El argentino Mario Gluschankoff y el colombiano Fernando Maldonado estuvieron primero en la Galería Balboa y posteriormente en la Galería Universitaria. La colectiva sirvió como carta de presentación para dos excelentes creadores, cada uno con una visión personal y diferenciatoria, que esperamos reencontrar proximamente. Como anotamos en su respectiva ocasión, sus trabajos, humanos y visionarios (Maldonado) y coloridos y poéticos (Gluschankoff) asaí lo hacen esperar. En "Mateo Sariel" los excelentes trabajos de la artista colombiana Vicky Neumann , testimonios de un pensamiento visual poético, naturalista, gestual (todo el mismo tiempo). Esa inconmensurable idea de definir lo que de trascendente tiene todo lo que se nos semeja como ordinario, definió una de las mejores muestras individuales del año y que tuvo como escenario a "Mateo Sariel". En este mismo sitio la del costarricense Alejandro Tarzaán Villalobos , caracterizada por ángeles, sociales y ordinarios, recordándonos como lo real aporta sorpresas.
TERCER MOVIMIENTO (QUE REUNA A LAS DOS ORILLAS)
Al cierre la muestra de "Arte por Computadora y Grabado" (Xl Encuentro de Mini Expresión), que tuvo como escenario la Galería Universitaria y en donde una cantidad plural de artistas sorprendió por la manera de reducir y multiplicar la realidad xcreadora. Entre tantos nombres que llamaron nuestra atención los del panameño Rubén Contreras y los de las argentinas Betina Poliotto y Rosa Amelia Ciedonello yel chileno Fernando Vergara.
2. OTROS VARIOS TONOS DE LA ESCALA
El cierre de l999 corresponde a dos mujeres y a una colectiva. En el primer rubro, Amalia Tapia (Mateo Sariel) y Olga Sinclair (EnmarcArte) y en el segundo, la Galería de Arte del INAC, y en parte como repuesta de desagravio a la muestra de Díaz que pasó, como quien dice bailando limbo. "Soberanía", nombre de la colectiva, se lleva los honores cerrando el siglo, por parte de esa institución, con un homenaje a un principio, el hecho de ser "soberanos", que en nuestro medio se repitió a lo largo del año y en otras varias instancias, artísticas o no, como una moneda que de tanto uso se quedó sin valor. Parte del sentir de "homenaje" esta presente en el conjunto de óleos de Tapia rubricados, temáticamente, con el hecho histórico de la transferencia canalera. Tapia hizo el recorrido con una serie de paisajes, de gran formato, en los cuales se reunían esas mismas coordenadas de sus obras anteriores. En el caso de Sinclair, paralelamente al formato de grandes dinemsiones ( aunque también hubo otros ) encontramos figuraciones de tipo gestual. de gran colorido en las cuales pareciera subsistir aún la irregular efectividad de la creadora dentro del dibujo, sobre todo humano. Quizá de allí parta esa sugestiva evocación suya hacia áreas no figurativas, dentro delconjunto.
Retomando esa idea de "homenaje", Didier Lalanne Estrabaut con su "Crónica de Fin de Siglo", en "Bernheim Gallery". Regodeó el tema más allá del hecho canalero y más acorde, connotativamente hablando, con la Francia de inicios de siglo en inmersa en su cotidianidad y en cierta forma desparpajo social. El uso del collage acrecentó la idea aflorándonos hechos y figuras que parecían tomar nuevas signficaciones, un tanto a la búsqueda de ese tiempo proustsiano. Braulio Matos, "EnmarcaArte", entregó una de las indivuales que habría que recordar este año. Sus óleos son como tapices en torno a sensaciones que los observadores tendríamos que connotar desde nuestra orilla. Figuraciones que configuran un código figurativo personal y con ello, esas fuerzas que nos llevan a deleitarnos ya ratos a molestarnos con nosotros mismos. Igualmente
Edwin Miranda, con su muestra en "Imagen" verdadero corolario ilustrativo en torno a un creador que cada vez más se aleja de los rumbos con los cuales tienden no pocos a identificarlo y a entregarnos una obra, como este conjunto de prístima ejecución resolución pictórica.
El sentido de "homenaje" es la escencia de la muestra, justo al cierre de l999, de Adonaí Rivera Degracia, en "La rana Dorada". Superando lo epigramático de sus alegorías, y con ello los sentimientos contrarios que podría suscitar, Degracia impone un manejo de veladuras en medio de su paleta que tiende a lo expresivo. Y quizá sea este efecto que crean ambas orillas, lo que nos hace destacable el conjunto de sus óleos, en palabras de Orestes Nieto, "propias de códigos y claves reconocidas".
Dos colectivas en "Anonimous" se destacaron a lo largo del año como las mejores. Aquella de Larú Leveroni, Celestino Marquina, María Belén Pérez Moscoso y Rafael Rodríguez González (septiembre) y en la cual fue precisamente la mujer la más dispar y errática mientras que Leveroni, con un colorido que a ratos sobrepasa el espacio del lienzo y que de paso transmite mucha contención formal, Marquina, con sus crucigramas de marginalidades interpretadas en un nuevo orden de color y de formas y Rodríguez González , si bien dentro de un surealismo ingenuo y poco novedoso, con una inquietante composición del color y del espacio, ausente en otros creadores con más años en el oficio.
"Azuero ll" nos entregó a un grupo creador no solamente representativo de esa parte de nuestra geografía sino, mucho más valioso: tenazmente comprometido con una manera de hacer Arte en Panamá y actuando de manera independiente frente a lo que por regla general impondrían algunos galeristas locales y sus acólitos con las miras puestas gustos globalizados que erradiquen particularidades locales. Nobel Barrios, Gilberto Quintero, Carlos Martínez Ulitén -definitivamente, el mejor del grupo- hicieron lo propio con la pintura mientas que Carlos Vásquez Záes (hermano de Raúl Vásquez Sáez) y Osvaldo Hernández lo hicieron con trabajos escultóricos si bien, formalmente hablando, en cierta forma convencionales, agrandados por el hecho de interpretar elementos naturales, nobles, y como manera de ligar al Arte con la Naturaleza.
3. ACA LA ESCALA NO ES LO QUE SE ESPERA
En el caso de Sifrido Ibarra, Guillermo Trujillo ("Legacy Fine Art") y Carlos Rodasniche ("EnmarcArte") esa visión mencionada por parte de las galerías, es plena. Ibarra, uno de los más valiosos creadores consolidados en los últimos años, con un dibujo extraordinario sino también conceptual dentro de lo figurativo, contrastó su última muestra (l998) con una en la cual el estaticismo, raso ausente en sus trabajos acá pareciera más que proverbial, un rasgo común suyo. Igual Trujillo con un grupo de esculturas hechas como por encargo y reiterativas, minimizadas si bien se quiere, en relación con las tintas suyas expuestas también. Las esculturas daban la idea de ser "perchas" solamente que refrendadas por la autoría de uno de los maestros contemporáneos panameños que, en estos últimos años, pareciera repetirse hasta el cansancio, por tener las miras en las ventas. Parte del desaliento que dejó Ibarra estaría en Rodaniche, con estas obras de l999, solucionadas con las resoluciones de otros creadores contemporáneos a él y a los cuales, pareciera copiar a mansalva. Como en Ibarra, esperamos, un pasajero corolario para un creador del cual demandaríamos muchísimo más.
4. LA ESCALA DE LOS DE AFUERA (PRIMER MOVIMIENTO)
Este fue un año pródigo en excelentes muestras provenientes de otras latitudes. A la cabeza, indudablemente, la Colectiva de Pintura China en Taiwán (Galería de Arte del INAC), muestra itinerante de diez artistas del grupo artístico Río Largo y en gira patrocinada por la Oficina de Información del Gobierno Yuan Ewjecutivo de la República de China. Fue una oportunidad única de ponernos en contacto con una visión artística en la cual la originalidad y la experimentación -variables éstas arquetípicas en el caso de Occidente- no tiene sentido y sí lo tiene el culto de la tradición y de las normas clásicas. Los trabajos de estos artistas, coincidentalmente nacidos a mediados de siglo, nos trajeron una lección de sencillez y de belleza como pocas veces hemos tenido ocasión de compartir en Panamá.
Armando Morales , estuvo en "Brenheim Gallery", con un grupo óleos, de medianas dimensiones y en los cuales sus proverbiales cualidades de sensualidad y de manejo de la composición se hicieron presentes. José Gámarra y sus paisajes en donde lo natural pareciera sorprenderse y sorprendernos con formas y siluetas que parecieran atentar contra ese estado natural, estuvo en "Legacy Fine Art". Fue otra experiencia memorable, no solamente por tratarse de un maestro latinoamericano sino por tratarse de uno que se ha impuesto al "gusto" globalizado y con una visión que rinde homenaje a nuestras raíces americanas.
5. LA ESCALA DE AFUERA (SEGUNDO MOVIMIENTO)
El Museo de Arte Contemporáneo de Panamá (MACPA) tuvo a su haber las muestras de Bernard Dreyfus, de Armando Lara , de Julio Anotonio y la colectiva de Regina Aguilar, Santos Arzú Quiioto, Bayardo Blandino, Víctor López y Guillermo Mahchi. Para Ionesco -citado en el catálogo de mano- la obra del nicaraguense se caracterizaría por desconcertante y porque en cierta forma ir más allá de lo que suponemos es lo que vemos en ella. El juicio del dramaturgo es unívoco. Es que Dreyfus s como un cronista de nuestros tiempos. Curiosamente de este siglo y de su masificación y con ello de la enajenación que nos hace unicos, de un lado y varios del otro lado. De allí esas formas -que nos trajeron a la memoria a Coquie Calderón- que con como monolitos y más allá de ese ascento poético que parecieran definir. La obra del hondureño, Armando Lara, es también un legado de nuestros tiempos. De la deseperanza humana, de la soledad humana y de la enajenación humana. Como en Dreyfus, más allá de lo que anecdóticamente evocaría el señalamiento, estos acrílicos suyos amén de servirnos como carta de presentación de un joven creador laureado como pocos en esta década de fin de siglo, es una contribución más a la identidad del ser latinoamericano. El cubano Julio Antonio, retomando la pintura popular de los exvotos, esta remitida a una visión conceptual en donde la forma y el color son o serían elementos distintivos de humor, contradicción, abandono y, como en los centroamericanos ya mencionados, desamparo y abandono. La colectiva de los artistas de Honduras fue el conjunto más experimental y renovador que vimos este año en nuestro medio. Con ello, esperamos, un sacudir que afecte a nuestros artistas más recientes de forma tal que se arriesguen y nos arriesguen a un tipo de Arte, más allá de conceptual, expresión de lo que se implica en el hecho de ser un(a) creador(a) joven y como tal enfrentado(a) pérdida y renovación de valores. Y más allá sin el temor de hacer(nos) entender que el Arte es participación y no de observación y que el Arte no es necesariamente un objeto para "comprar" y para "iluminar" las paredes de un sitio físico. Para Aguilar, Asrzú, Blandinio, López, Mahchi lo es, y para ti lector(a) se repetirá la variable?
Ojalá y el MACPA recuerde en el 2000 la lección de l999 y no lo deje a un lado como una experiencia más y siga, tropezando con la misma piedra de lo convencional y de lo que a juicio de los mismos de siempre -el mismo de siempre, en verdad- debe ser el trabajo de determinar qué y a quien se expone.
"ArteConsult", estuvo a lo largo del año y como quien dice, entre el sí y el no. Sigamos el primer rumbo que siempre es el más aleccionador. Pepe González , Donna Conlon, Rodolfo Stanley Eleomar Puente, es el cuarteto que saca la cara por el concepto. Los trabajos del colombiano González, sumido en una cotidianidad que no es tal tiene un espacio que le es individual y que no pretende extender a otros(as) más. A la intensidad de sus colores se sumaría una matiz , sutilmente delineado, que pareciera aportar como una bruma a esas cotidianidades. Como si estuvieran el territorio del sueño o de la evocación o de la memoria y sean ellos, el sueño o la evocación o la memoria los que le dan esa pátina de sugerencias. Stanley, nombre proverbial en esta galería, regodeó sus acrílicos dentro de una anécdota: la vida nocturna y los seres que la deambulan dentro de los niveles más desamparados de nuestras sociedades. De allí que esas prostitutas, merectrices, chulos de su país pasen a ser los mismos entes de otras sociedades y de otros países. Con ellos o a partir de ellos, Stanley captura atmósferas -palabra ésta clave al enfrentarse a sus trece acrílicos- que además de la dureza, nos sugieren humor, desparpajo y abandono. La estadounidense Conlon y sus "Permutaciones", nombre de la muestra, nos reordena la visión de elementos naturales, desechables, y nos entregaría testimonio de una especie de poética de cosas que en la vida diaria tenderíamos a desconsiderar. Incluso hace de ellas, historias y personajes que nos hacen ver en sus "objetos" algo más y que por ello parecieran iluminar nuestro entendimiento. El cubano, Eleomar Puente, es una de las sorpresas del año. Su visión críptica, simbólica, alegórica, trastoca por completo nuestra visión de las cosas: como anotáramos en su debido momento: su mirada no es una que solamente devela sino una que también connota.
Los nombres de Jorge Tamayo, Cándido Bidó, Teté Marella y Rafa Fernández son asiduos en "Imagen". En este año dieron testimonio más que de esa regularidad de la manera o formas cómo los horizontes que les conocíamos podrían develarnos nuevas orillas y nuevas sorpresas. De cada uno de ellos, ecuatoriano, argentina, costarricense, poco es lo podríamos añadir a lo que en otras ocasiones hemos dicho. Valga, eso sí, reiterar el empeño de buscar nuevos cauces a sus formas de expresión: en Tamayo la acentuación de sensualismo no en sus formas humanas sino en composición de sus óleos, en Marella, nuevos niveles de coloración y de formas y en Fernández, cierto tono de surrealidad a la fecha poco manejado en los trabajos que le conocemos.
"Anonimous, Galería de Arte" nos trajo, nuevamente a la ecuatoriana, Mónica Garcés Conley al tiempo que dos nombres que se incorporarían al grupo de sus artistas, el cubano, Carlos Ulises Bretaña Hevia y el maestro ecuaoriano, Enrique Tábara. Los ventiséis trabajos de Garcés Conley (collages, cajas, acrílicos) recrean una innovadora visión por parte de una creadora en cuyos trabajos anteriores y expuestos en esa misma galería se caracterizaban por formas de evidente raigambre erótica. Acá la historia pareciera ser otra: gestualismo en cierta forma ligado a la lucha del ser humano en un entorno al cual trataría éste de sumarse, manejo del collage ( alambre, dibujos, texturas, telas, cartón) que siempre nos remiten a la "tierra", como elemento natural y sitio de morada del ser humano. Sumado a ello, la visión de la memoria, como instrumento de capturar nuestro pasado social y de reconstruir nuestro futuro. En el caso de Bretaña Hevia, como en el de su compatriota, Eleomar Puente, el desparpajo, lo irracional, el humor, como manera de platicarnos más que de la realidad inmediata -que lo hace- de la existencia paradójica de una naturaleza que nosotros mismos, como humanos, destruimos y en cierta forma reconstruimos de forma artificial. El maestro Tábara estuvo co nosotros, afortunadamente, antes de que cerrará el siglo y sus formas, verdaderamente portentosas, dejaron resabios de ese color y de esas atmósferas al tiempo primigenias y al tiempo ecológicas que siempre ha evocado él. Otra orillas, distinta a la de Gámarra, para entender, amar y comprender a nuestra América.
El argentino Mario Gluschankoff y el colombiano Fernando Maldonado estuvieron primero en la Galería Balboa y posteriormente en la Galería Universitaria. La colectiva sirvió como carta de presentación para dos excelentes creadores, cada uno con una visión personal y diferenciatoria, que esperamos reencontrar proximamente. Como anotamos en su respectiva ocasión, sus trabajos, humanos y visionarios (Maldonado) y coloridos y poéticos (Gluschankoff) asaí lo hacen esperar. En "Mateo Sariel" los excelentes trabajos de la artista colombiana Vicky Neumann , testimonios de un pensamiento visual poético, naturalista, gestual (todo el mismo tiempo). Esa inconmensurable idea de definir lo que de trascendente tiene todo lo que se nos semeja como ordinario, definió una de las mejores muestras individuales del año y que tuvo como escenario a "Mateo Sariel". En este mismo sitio la del costarricense Alejandro Tarzaán Villalobos , caracterizada por ángeles, sociales y ordinarios, recordándonos como lo real aporta sorpresas.
TERCER MOVIMIENTO (QUE REUNA A LAS DOS ORILLAS)
Al cierre la muestra de "Arte por Computadora y Grabado" (Xl Encuentro de Mini Expresión), que tuvo como escenario la Galería Universitaria y en donde una cantidad plural de artistas sorprendió por la manera de reducir y multiplicar la realidad xcreadora. Entre tantos nombres que llamaron nuestra atención los del panameño Rubén Contreras y los de las argentinas Betina Poliotto y Rosa Amelia Ciedonello yel chileno Fernando Vergara.

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