El nuevo horizonte artístico de Portobelo
Publicado 1999/06/19 23:00:00
Una nueva tradición se está creando en Portobelo, pequeño corregimiento ubicado en la costa Atlántica del país y que representa una fusión de grupos étnicos y un conjunto de viejas tradiciones que se han venido transmitiendo por años, a través de los famosos bailes congos y de su música alegre y autóctona.
Un numeroso grupo de estudiantes de Artes Plásticas del Spelman College Summer Art Colony, de Atlanta, Georgia; de la Universidad de Panamá y artistas de la comunidad, se reunieron el fin de semana en el Taller Portobelo, para intercambiar experiencias sobre el arte y la cultura.
Fue "el primer día del futuro", como lo llamó el pintor, escultor y profesor panameño, Dr. Arturo Lindsay, quien se ha dedicado por muchos años, al estudio del arte en varias universidades de los Estados Unidos.
Hace cinco años atrás, a raíz de una beca, el Dr. Lindsay permaneció seis meses en Portobelo, trabajando y pintando con los moradores del pequeño pueblo costeño. De aquí se inició un sueño: crear en Portobelo un centro de intercambio internacional no sólo de estudiantes de arte, sino, de artistas famosos.
El Taller Portobelo, que en realidad es la casa de la famosa fotógrafa panameña Sandra Eleta, ha sido por más de 20 años, la sede donde las inquietudes culturales del área se han desarrollado. Primero funcionó como una cooperativa donde unas 30 mujeres, en conjunto con artistas amigos, confeccionaron diseños para colchas de retazos, rituales, videos y una serie de cosas producto de esta convivencia muy particular que se daba.
La intervención en el escenario portobeleño del Dr. Lindsay, permitió que en 1994 Yaneca Esquina, el más conocido y respetado Congo, fuera a la Spelman College de Atlanta a dictar un seminario sobre la forma de pintar los bastones que se usan en el baile de los Congos. Esta experiencia impactó a Yaneca, quien al regresar a Portobelo, inició la tradición de pintar sobre el lienzo aspectos típicos de los congos.
Desde la época de los españoles y de los cimarrones, las tradiciones se han conservado con los bailes de los congos, el teatro y sus costumbres populares, pero nunca lo habían hecho a través de cuadros de pintura. Era una distinta y nueva forma de preservar su historia.
Hoy día la casa de Sandra Eleta además de un taller, es una galería permanente donde una significativa cantidad de cuadros pintados por una creciente camada de artistas portobeleños están trasmitiendo con colores vivos, el espíritu de su pueblo. Artistas como Yaneca, Gustavo y Tito Esquina, Ariel (Pajarito) Jiménez y otros, apoyados por la tecnología que les brinda un juego de computadoras donadas por la Spelman College, están ofreciendo sus cuadros vía Internet al mercado internacional.
O sea que para Portobelo y ano es sólo la atracción del conjunto monumental que se conserva desde finales del siglo XVI; cuando el sistema de Ferias convirtió a Portobelo en el fondeadero de los galeones que buscaban un punto estratégico para acortar la ruta de mar a mar y de norte a sur.
Tampoco Portobelo es sólo el cultivo de las manifestaciones folclóricas ni la exaltación de su tradición religiosa, donde los peregrinos rinden culto a la imagen de Jesús Nazareno. La realidad es que hoy día, se está ofreciendo en el pueblo, una nueva alternativa para mejorar el nivel de vida de una comunidad de escasos recursos.
No sólo están siendo demandados los cuadros de los congos portobeleños, sino que ejecutivos de galerías famosas de San Francisco, Washinston, Texas, Main y de otras ciudades de Estados Unidos, están preparando para fecha próxima, una exposición viajera.
Una nueva tradición se está formando en Portobelo y una nueva forma de convertirse en un centro de interés internacional, aunque para muchos como Sandra Eleta y Arturo Lindsay, es sólo la realización de un largo y esperado sueño.
Un numeroso grupo de estudiantes de Artes Plásticas del Spelman College Summer Art Colony, de Atlanta, Georgia; de la Universidad de Panamá y artistas de la comunidad, se reunieron el fin de semana en el Taller Portobelo, para intercambiar experiencias sobre el arte y la cultura.
Fue "el primer día del futuro", como lo llamó el pintor, escultor y profesor panameño, Dr. Arturo Lindsay, quien se ha dedicado por muchos años, al estudio del arte en varias universidades de los Estados Unidos.
Hace cinco años atrás, a raíz de una beca, el Dr. Lindsay permaneció seis meses en Portobelo, trabajando y pintando con los moradores del pequeño pueblo costeño. De aquí se inició un sueño: crear en Portobelo un centro de intercambio internacional no sólo de estudiantes de arte, sino, de artistas famosos.
El Taller Portobelo, que en realidad es la casa de la famosa fotógrafa panameña Sandra Eleta, ha sido por más de 20 años, la sede donde las inquietudes culturales del área se han desarrollado. Primero funcionó como una cooperativa donde unas 30 mujeres, en conjunto con artistas amigos, confeccionaron diseños para colchas de retazos, rituales, videos y una serie de cosas producto de esta convivencia muy particular que se daba.
La intervención en el escenario portobeleño del Dr. Lindsay, permitió que en 1994 Yaneca Esquina, el más conocido y respetado Congo, fuera a la Spelman College de Atlanta a dictar un seminario sobre la forma de pintar los bastones que se usan en el baile de los Congos. Esta experiencia impactó a Yaneca, quien al regresar a Portobelo, inició la tradición de pintar sobre el lienzo aspectos típicos de los congos.
Desde la época de los españoles y de los cimarrones, las tradiciones se han conservado con los bailes de los congos, el teatro y sus costumbres populares, pero nunca lo habían hecho a través de cuadros de pintura. Era una distinta y nueva forma de preservar su historia.
Hoy día la casa de Sandra Eleta además de un taller, es una galería permanente donde una significativa cantidad de cuadros pintados por una creciente camada de artistas portobeleños están trasmitiendo con colores vivos, el espíritu de su pueblo. Artistas como Yaneca, Gustavo y Tito Esquina, Ariel (Pajarito) Jiménez y otros, apoyados por la tecnología que les brinda un juego de computadoras donadas por la Spelman College, están ofreciendo sus cuadros vía Internet al mercado internacional.
O sea que para Portobelo y ano es sólo la atracción del conjunto monumental que se conserva desde finales del siglo XVI; cuando el sistema de Ferias convirtió a Portobelo en el fondeadero de los galeones que buscaban un punto estratégico para acortar la ruta de mar a mar y de norte a sur.
Tampoco Portobelo es sólo el cultivo de las manifestaciones folclóricas ni la exaltación de su tradición religiosa, donde los peregrinos rinden culto a la imagen de Jesús Nazareno. La realidad es que hoy día, se está ofreciendo en el pueblo, una nueva alternativa para mejorar el nivel de vida de una comunidad de escasos recursos.
No sólo están siendo demandados los cuadros de los congos portobeleños, sino que ejecutivos de galerías famosas de San Francisco, Washinston, Texas, Main y de otras ciudades de Estados Unidos, están preparando para fecha próxima, una exposición viajera.
Una nueva tradición se está formando en Portobelo y una nueva forma de convertirse en un centro de interés internacional, aunque para muchos como Sandra Eleta y Arturo Lindsay, es sólo la realización de un largo y esperado sueño.

Para comentar debes registrarte y completar los datos generales.