Espacio para las pulgas en Plaza Herrera
Publicado 2007/06/04 23:00:00
- Juan Bosco Ureña B.
Jean Paul Psigrist quedó sorprendido al ver la Plaza Catredral. Este francés vino hace dos años y recuerda un sitio histórico "inerte", pero en la tarde del pasado domingo se encontró con algo diferente: venta de libros, artesanías, objetos usados en muy buen estado, pero sobre todo música y personas muy amables vendiendo sus productos.
Al igual que este turista, centenares de panameños y extranjeros disfrutaron durante todo el domingo de la tercera versión del Mercado de las Pulgas.
De acuerdo con Odalis Orozco, de la Oficina del Casco Antiguo, se aprobó que todos los primeros domingos de mes se realice este evento en el Casco Antiguo.
"Esperamos que para julio podamos utilizar también la Plaza Herrera como otro punto para el Mercado de las Pulgas", dice Orozco.
Se presentaron grupos de jazz, cuenta cuentos y otros artistas musicales que le dieron un toque especial a este evento, iniciado a las nueve de la mañana.
Se recomienda que sólo después de haber tomado la decisión de haber escogido una nueva pareja, se lleve a la casa.
No se debe presentar a los hijos/as una serie de amigos/as como los nuevos amigos o las nuevas amigas, porque esto creará más confusión en los hijos/as.
Según la especialista, nunca se le debe exigir a los hijos/as que lo llamen papá o mamá.
El lugar o el puesto de sus padres o madres biológicos no puede ser sustituído por más nadie.
Solamente si el hijo/a solicita o le nace llamarlo así, se le puede permitir, ya que no sería una imposición, sino que ha nacido de parte de él o ella.
El papel del padrastro y de la madrastra debe ser consultado, y analizado con la pareja.
Se espera que lo ideal es que sean padres democráticos ya que es el modelo familiar ideal.
Lamentablemente en nuestra culura patriarcal el papel de padre autocrático es reforzado por la propia sociedad, causando un gran daño en toda la familia en especial en los niños/as.
Cómo vestir, andar, como hablar, va a depender de la costumbre de la familia de los hijos/as del hogar al que llega.
La persona nueva que se incorpora a la familia debe adaptarse a su familia y no cambiar súbitamente los patrones culturales y hábitos de la familia.
Como todo proceso de adaptación poco a poco se puede introducir los cambios, siempre y cuando no sean traumáticos ni abruptos para los hijos/as.
Según McKay, no existe una fórmula mágica para ser un súper padrastro o madrastra, la dinámica familiar, el establecimiento de una familia democrática, donde se respeten los derechos de todos/as, va a facilitar las cosas.
Un error muy común de los padrastros y madrastras es tratar de no meterse en la crianza de los hijos de su pareja con el temor a ser rechazados o recriminados por ellos.
Se ha comprobado que las familias muy permisivas, donde no se establecen las normas, pautas disciplinarias y valores van a crear hijos/as con sentimientos de inseguridad y al llegar a la adolescencia se reafirmará esta rebeldía en lo que Erikson llama confusión de identidad de los adolescentes.
Al igual que este turista, centenares de panameños y extranjeros disfrutaron durante todo el domingo de la tercera versión del Mercado de las Pulgas.
De acuerdo con Odalis Orozco, de la Oficina del Casco Antiguo, se aprobó que todos los primeros domingos de mes se realice este evento en el Casco Antiguo.
"Esperamos que para julio podamos utilizar también la Plaza Herrera como otro punto para el Mercado de las Pulgas", dice Orozco.
Se presentaron grupos de jazz, cuenta cuentos y otros artistas musicales que le dieron un toque especial a este evento, iniciado a las nueve de la mañana.
Se recomienda que sólo después de haber tomado la decisión de haber escogido una nueva pareja, se lleve a la casa.
No se debe presentar a los hijos/as una serie de amigos/as como los nuevos amigos o las nuevas amigas, porque esto creará más confusión en los hijos/as.
Según la especialista, nunca se le debe exigir a los hijos/as que lo llamen papá o mamá.
El lugar o el puesto de sus padres o madres biológicos no puede ser sustituído por más nadie.
Solamente si el hijo/a solicita o le nace llamarlo así, se le puede permitir, ya que no sería una imposición, sino que ha nacido de parte de él o ella.
El papel del padrastro y de la madrastra debe ser consultado, y analizado con la pareja.
Se espera que lo ideal es que sean padres democráticos ya que es el modelo familiar ideal.
Lamentablemente en nuestra culura patriarcal el papel de padre autocrático es reforzado por la propia sociedad, causando un gran daño en toda la familia en especial en los niños/as.
Cómo vestir, andar, como hablar, va a depender de la costumbre de la familia de los hijos/as del hogar al que llega.
La persona nueva que se incorpora a la familia debe adaptarse a su familia y no cambiar súbitamente los patrones culturales y hábitos de la familia.
Como todo proceso de adaptación poco a poco se puede introducir los cambios, siempre y cuando no sean traumáticos ni abruptos para los hijos/as.
Según McKay, no existe una fórmula mágica para ser un súper padrastro o madrastra, la dinámica familiar, el establecimiento de una familia democrática, donde se respeten los derechos de todos/as, va a facilitar las cosas.
Un error muy común de los padrastros y madrastras es tratar de no meterse en la crianza de los hijos de su pareja con el temor a ser rechazados o recriminados por ellos.
Se ha comprobado que las familias muy permisivas, donde no se establecen las normas, pautas disciplinarias y valores van a crear hijos/as con sentimientos de inseguridad y al llegar a la adolescencia se reafirmará esta rebeldía en lo que Erikson llama confusión de identidad de los adolescentes.
La comunicación de la pareja debe ser todavía más fluída. Deben hablar mucho sobre la manera de crianza, pautas disciplinarias y sobre todo tener momentos para hablar con sus nuevos hijos e hijas. Al entrar en una familia los hijos/as nos van a llegar a conocer y aceptar automáticamente, pero hay que recordar que se ha llegado como una segunda imagen, ya sea materna y paterna, y esto traerá muchos interrogantes en los infantes y adolescentes.

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