Juliette Roy Ortega una joven con muchas ganas de trabajar por el arte nacional
Publicado 1999/06/10 23:00:00
- Celdonio Arauz Espinosa
Juliette Roy Ortega es una joven con mucha suerte. Llegó, se presentó y sorprendió a muchos en su papel estelar de María en la obra musical "Amor sin barreras", que se presentó en abril pasado en la sala del Teatro en Círculo.
Su especial talento, su magnética personalidad, su insoslayable juventud, pero muy especialmente su altivo espíritu soñador la hacen ser una chica como pocas. Con apenas 20 años de edad, Juliette sueña en grande y tal vez sea una de esas tantas famosas artistas del próximo milenio, como muy bien arguye el maestro de los espectáculos musicales, Bruce Quinn, quien precisamente la dirigió en su formidable debut en las tablas.
El trabajo teatral y musical que realizó esta talentosa joven hace un mes, aún se mantiene vivo en nuestra mente e igualmente el que ofreció cada uno de sus compañeros de escena, ya que se constituyó en un montaje de mucha gala y que en su oportunidad no pudimos aplaudir a sus productores (Bruce Quinn, Nikki Ortega de Roy y Marie Claire de Bueno).
Pues bien, Juliette se consagró en la estrella que llegó para resplandecer y triunfar como así lo habían esperado los organizadores de la referida producción.
Cuando el maestro Quinn escuchó por primera vez la voz de Juliette, quedó impresionado. Desde ese momento descubrió que esa jovencita sería su María en el famoso musical "Amor sin barreras", conocido en inglés como "West Side Story.
Tal acontecimiento se suscitó en julio del año pasado, durante las audiciones del espectáculo "Viva Hollywood", que preparaba Quinn para el Club Unión. Además, su participación como Reina de los Carnavalitos en 1997 del referido club, quedó plasmada en el recuerdo de muchos, lo que abonó aun más el terreno en la carrera artística de Juliette.
Aprovechando sus vacaciones escolares del Emerson College en Boston, Estados Unidos, donde estudia actuación y cinematografía, vino a su país natal para hacer uno que otro trabajo relacionados con la carrera que cursa.
Inicialmente su retorno a Panamá se debió al compromiso teatral en el musical antes referido. Al respecto, Juliette comenta que había visto la película y que le gustó el personaje de María porque era muy fresco y motivador, pero reconoció con mucha modestia que le daba miedo porque el papel exigía mucha habilidad para el canto.
Juliette reconoció que las clases que tomó con la soprano española Victoria Balestrino, la dirección del maestro Quinn le ayudaron enormemente, además la integración con los mismos compañeros del elenco.
Lo cierto es que Juliette ha podido cantar toda su vida, ya que desde muy pequeñita sintió una fuerte inclinación hacia ese aspecto artístico cuando participaba en actos culturales en la escuela.
Para ella el canto significa mucho, que admite que es algo que la llena completamente. "Me encanta poder expresarme a través del canto", dijo serenamente, pero muy segura de sus palabras.
Esta prometedora artista señala que desde un principio sabía que iba a estudiar teatro, pero su tía Pituka Ortega de Heilbron, que es cineasta, la inspiró también en la decisión de cursar estudios de cine. Más aun cuando tuvo la oportunidad de participar con ella en la producción del cortometraje "El Mandado", que se estrenó el año pasado.
Pero igualmente debemos destacar que la sangre de artista que corre por las venas de esta jovencita, no es cuestión de espontaneidad. Tal vez, en algo influyó su madre Nikki Ortega de Roy -quien junto con su buena amiga y hoy socia Marie Claire Fontaine, revolucionarán en décadas atrás el mundo del modelaje, cuando en este país no se realiza este tipo de actividad. A esta sorprendente osadía tenemos que sumar el hecho de que Nikki es considerada hoy en día una productora artística, ganándose un lugar preponderante en el mundo del espectáculo con su academia Physical, hoy un centro completo que incluye modelaje, gimnasio, producción, teatro, entre otros.
Sobre estos caminos en los cuales han transitado su madre, Juliette confiesa que el hecho de estar toda su vida involucrada en este mundo de la producción le ha cautivado enormemente.
Además, expresa que su madre no es que haya influido en sus decisiones, sino que a ella le agradece el haberla dejado hacer lo que más desea. "Yo se lo agradezco un millón, a ella y a mi papá (Roberto Roy). Ambos me han dejado estudiar arte", alegando que generalmente las familias en Panamá se oponen a que sus hijos se interesen por esta rama del saber, porque piensa que aquí no van a llegar a ningún lado y básicamente porque es una actividad que no genera suficiente dinero.
Sin embargo, yo he sentido el completo respaldo de parte de mis padres, gracias a Dios, afirma con cierto júbilo nuestra entrevistada.
Juliette se confiesa como una joven muy disciplina, algo que es fundamental en el arte, además dice que es un poco de enamorarse. Aspectos que le ayudaron a identificarse con el personaje que realizó en "Amor sin barreras", en donde estelarizó a una muchacha ingenua e inocente que va cambiando de carácter hasta madurar frente a las adversidades de una realidad que golpea y que no permite que un amor se cristalice.
"Amor sin barreras" fue el debut de Juliette en el teatro profesional, una oportunidad que para ella constituye una suerte tremenda. "Me siento muy suertuda ... porque me ha venido muy fácil. Hay gente que trabaja mucho para llegar a estos niveles", confesó en aquel momento cuando se encontraba maravillada por su papel que a diario interpretaba en la obra.
Juliette Roy Ortega tiene muchos planes por delante y un ánimo emprendedor contagioso. Como toda trabajadora de las manifestaciones artística su mayor deseo es que en Panamá vean, por ejemplo, al teatro con ojos serios y no como un simple pasatiempo.
Por eso está colaborando con el novel director Ernesto Ponce, quien está descollando en los últimos tiempos en el mundo teatral, para crear la Academia de Artes Escénicas en Physical y según ambos manifestaron se está entrenando a una serie de jóvenes talentos y trabajando para efectuar próximamente un espectáculo que incluirá canto, música, baile y actuación.
Juliette, que tiene previsto terminar su carrera en Boston dentro de un año y medio, no descarta la posibilidad de quedarse un par de años más en Estados Unidos para nutrirse de más experiencia y retornar a Panamá a trabajar por el arte.
Esta joven artista tiene muchos sueños y esperanzas, entre ellos, el querer abrir una escuela de cine y actuación para darle la oportunidad a esos tantos talentos que deambulan por nuestro país y que se pierden por no encontrar un espacio donde realizar sus ideales. Así como muchos, compatriotas han llegado y se han atrevido a transformar la realidad del panameño, así mismo, Juliette quiere atreverse también.
Si continúa con ese espíritu inquebrantable, estamos seguro que lo logrará.
Su especial talento, su magnética personalidad, su insoslayable juventud, pero muy especialmente su altivo espíritu soñador la hacen ser una chica como pocas. Con apenas 20 años de edad, Juliette sueña en grande y tal vez sea una de esas tantas famosas artistas del próximo milenio, como muy bien arguye el maestro de los espectáculos musicales, Bruce Quinn, quien precisamente la dirigió en su formidable debut en las tablas.
El trabajo teatral y musical que realizó esta talentosa joven hace un mes, aún se mantiene vivo en nuestra mente e igualmente el que ofreció cada uno de sus compañeros de escena, ya que se constituyó en un montaje de mucha gala y que en su oportunidad no pudimos aplaudir a sus productores (Bruce Quinn, Nikki Ortega de Roy y Marie Claire de Bueno).
Pues bien, Juliette se consagró en la estrella que llegó para resplandecer y triunfar como así lo habían esperado los organizadores de la referida producción.
Cuando el maestro Quinn escuchó por primera vez la voz de Juliette, quedó impresionado. Desde ese momento descubrió que esa jovencita sería su María en el famoso musical "Amor sin barreras", conocido en inglés como "West Side Story.
Tal acontecimiento se suscitó en julio del año pasado, durante las audiciones del espectáculo "Viva Hollywood", que preparaba Quinn para el Club Unión. Además, su participación como Reina de los Carnavalitos en 1997 del referido club, quedó plasmada en el recuerdo de muchos, lo que abonó aun más el terreno en la carrera artística de Juliette.
Aprovechando sus vacaciones escolares del Emerson College en Boston, Estados Unidos, donde estudia actuación y cinematografía, vino a su país natal para hacer uno que otro trabajo relacionados con la carrera que cursa.
Inicialmente su retorno a Panamá se debió al compromiso teatral en el musical antes referido. Al respecto, Juliette comenta que había visto la película y que le gustó el personaje de María porque era muy fresco y motivador, pero reconoció con mucha modestia que le daba miedo porque el papel exigía mucha habilidad para el canto.
Juliette reconoció que las clases que tomó con la soprano española Victoria Balestrino, la dirección del maestro Quinn le ayudaron enormemente, además la integración con los mismos compañeros del elenco.
Lo cierto es que Juliette ha podido cantar toda su vida, ya que desde muy pequeñita sintió una fuerte inclinación hacia ese aspecto artístico cuando participaba en actos culturales en la escuela.
Para ella el canto significa mucho, que admite que es algo que la llena completamente. "Me encanta poder expresarme a través del canto", dijo serenamente, pero muy segura de sus palabras.
Esta prometedora artista señala que desde un principio sabía que iba a estudiar teatro, pero su tía Pituka Ortega de Heilbron, que es cineasta, la inspiró también en la decisión de cursar estudios de cine. Más aun cuando tuvo la oportunidad de participar con ella en la producción del cortometraje "El Mandado", que se estrenó el año pasado.
Pero igualmente debemos destacar que la sangre de artista que corre por las venas de esta jovencita, no es cuestión de espontaneidad. Tal vez, en algo influyó su madre Nikki Ortega de Roy -quien junto con su buena amiga y hoy socia Marie Claire Fontaine, revolucionarán en décadas atrás el mundo del modelaje, cuando en este país no se realiza este tipo de actividad. A esta sorprendente osadía tenemos que sumar el hecho de que Nikki es considerada hoy en día una productora artística, ganándose un lugar preponderante en el mundo del espectáculo con su academia Physical, hoy un centro completo que incluye modelaje, gimnasio, producción, teatro, entre otros.
Sobre estos caminos en los cuales han transitado su madre, Juliette confiesa que el hecho de estar toda su vida involucrada en este mundo de la producción le ha cautivado enormemente.
Además, expresa que su madre no es que haya influido en sus decisiones, sino que a ella le agradece el haberla dejado hacer lo que más desea. "Yo se lo agradezco un millón, a ella y a mi papá (Roberto Roy). Ambos me han dejado estudiar arte", alegando que generalmente las familias en Panamá se oponen a que sus hijos se interesen por esta rama del saber, porque piensa que aquí no van a llegar a ningún lado y básicamente porque es una actividad que no genera suficiente dinero.
Sin embargo, yo he sentido el completo respaldo de parte de mis padres, gracias a Dios, afirma con cierto júbilo nuestra entrevistada.
Juliette se confiesa como una joven muy disciplina, algo que es fundamental en el arte, además dice que es un poco de enamorarse. Aspectos que le ayudaron a identificarse con el personaje que realizó en "Amor sin barreras", en donde estelarizó a una muchacha ingenua e inocente que va cambiando de carácter hasta madurar frente a las adversidades de una realidad que golpea y que no permite que un amor se cristalice.
"Amor sin barreras" fue el debut de Juliette en el teatro profesional, una oportunidad que para ella constituye una suerte tremenda. "Me siento muy suertuda ... porque me ha venido muy fácil. Hay gente que trabaja mucho para llegar a estos niveles", confesó en aquel momento cuando se encontraba maravillada por su papel que a diario interpretaba en la obra.
Juliette Roy Ortega tiene muchos planes por delante y un ánimo emprendedor contagioso. Como toda trabajadora de las manifestaciones artística su mayor deseo es que en Panamá vean, por ejemplo, al teatro con ojos serios y no como un simple pasatiempo.
Por eso está colaborando con el novel director Ernesto Ponce, quien está descollando en los últimos tiempos en el mundo teatral, para crear la Academia de Artes Escénicas en Physical y según ambos manifestaron se está entrenando a una serie de jóvenes talentos y trabajando para efectuar próximamente un espectáculo que incluirá canto, música, baile y actuación.
Juliette, que tiene previsto terminar su carrera en Boston dentro de un año y medio, no descarta la posibilidad de quedarse un par de años más en Estados Unidos para nutrirse de más experiencia y retornar a Panamá a trabajar por el arte.
Esta joven artista tiene muchos sueños y esperanzas, entre ellos, el querer abrir una escuela de cine y actuación para darle la oportunidad a esos tantos talentos que deambulan por nuestro país y que se pierden por no encontrar un espacio donde realizar sus ideales. Así como muchos, compatriotas han llegado y se han atrevido a transformar la realidad del panameño, así mismo, Juliette quiere atreverse también.
Si continúa con ese espíritu inquebrantable, estamos seguro que lo logrará.

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