En duro partido: EEUU y Corea empataron
Publicado 2002/06/09 23:00:00
- Staff de Sobre Ruedas
Estados Unidos y Corea del Sur igualaron 1-1 hoy lunes en un equilibrado partido por el Grupo D del mundial, y mantuvieron sus idénticas y claras posibilidades de avanzar a la segunda ronda.
Ambos completaron 4 puntos en dos partidos en el grupo que completan Portugal y Polonia, sus sorpresivas víctimas en la fecha inaugural.
Clint Mathis, debutando en el mundial con un peinado estilo indio mohicano y después de una lesión, adelantó a Estados Unidos a los 24 minutos y Ahn Jung Hwan empató a los 74.
El partido se jugó en medio de las más estrictas medidas seguridad vistas hasta ahora en el mundial por temores de disturbios o algún atentado.
Las acciones comenzaron con Corea presionado y atacando más, pero en forma desordenada y sin verdadera profundidad.
Los coreanos tenían dificultades para amenazar con verdadero peligro al arco de Brad Fiedel, cuyas primeras intervenciones no requirieron de mayores esfuerzos, como un tiro de distancia de Kim Nan-il, y otro de Park Ji-sung a la entrada del área.
La primera verdadera exigencia al arquero estadounidense Brad Friedel fue un disparo a boca de jarro y casi sin ángulo de Seol Ky-hyeon, el hombre más peligroso de Corea, que Friedel desvió con los pies.
Estados Unidos, aunque llegando menos, insinuaba mayor peligro y se veía mejor armado en la salida del mediocampo.
La apertura del marcador culminó una jugada colectiva de Estados Unidos iniciada en su propio campo. El capitán Claudio Reyna, volviendo al equipo tras una lesión, abrió un pase largo a la derecha para John O’Brien. Este la centró con precisión para Mathis en el centro del área, y el artillero la dominó y definió impecablemente de derecha con tiro a media altura.
La mejor oportunidad coreana llegó a los 30 minutos, cuando el árbitro suizo Urs Meier sancionó un penal por falta de Jeff Agoos a un atacante. Pero el disparo desde los 12 metros de Lee Eul-yon, fuerte a media altura, fue contenido brillantemente por Friedel lanzándose a su derecha.
Friedel volvió a salvar su arco recién de vuelta del descanso al bloquear un disparo arrojándose a los pies de Seol en el área chica.
La velocidad y la insistencia que resultaron claves para los coreanos en el éxito ante Polonia en el debut fueron en general bien controladas por Estados Unidos.
Los coreanos siguieron buscando el empate con tesón, obligando a Friedel a varias buenas contenciones, mientras que sus defensores comenzaron a sentir el cansancio y verse más lentos.
El empate llegó en un certero cabezazo de Ahn, que había ingresado 20 minutos antes. Los jugadores coreanos celebraron patinar, en clara alusión a la descalificación de su patinador Kim Dong-sung en los Juegos Olímpicos de Invierno en Salt Lake City tras ganar la final de los 1.500 metros. La medalla dorada la heredó el estadounidense Apolo Anton Ohno.
El juego entre los Estados Unidos y Corea del Sur fue presenciado por más de 60 mil aficionados, los cuales en su mayoria apoyaban a los asiáticos.
Este partido fue muy disputado de principio a fin, porque ambos equipos se jugaban su pase a los octavos de final.
Ambos completaron 4 puntos en dos partidos en el grupo que completan Portugal y Polonia, sus sorpresivas víctimas en la fecha inaugural.
Clint Mathis, debutando en el mundial con un peinado estilo indio mohicano y después de una lesión, adelantó a Estados Unidos a los 24 minutos y Ahn Jung Hwan empató a los 74.
El partido se jugó en medio de las más estrictas medidas seguridad vistas hasta ahora en el mundial por temores de disturbios o algún atentado.
Las acciones comenzaron con Corea presionado y atacando más, pero en forma desordenada y sin verdadera profundidad.
Los coreanos tenían dificultades para amenazar con verdadero peligro al arco de Brad Fiedel, cuyas primeras intervenciones no requirieron de mayores esfuerzos, como un tiro de distancia de Kim Nan-il, y otro de Park Ji-sung a la entrada del área.
La primera verdadera exigencia al arquero estadounidense Brad Friedel fue un disparo a boca de jarro y casi sin ángulo de Seol Ky-hyeon, el hombre más peligroso de Corea, que Friedel desvió con los pies.
Estados Unidos, aunque llegando menos, insinuaba mayor peligro y se veía mejor armado en la salida del mediocampo.
La apertura del marcador culminó una jugada colectiva de Estados Unidos iniciada en su propio campo. El capitán Claudio Reyna, volviendo al equipo tras una lesión, abrió un pase largo a la derecha para John O’Brien. Este la centró con precisión para Mathis en el centro del área, y el artillero la dominó y definió impecablemente de derecha con tiro a media altura.
La mejor oportunidad coreana llegó a los 30 minutos, cuando el árbitro suizo Urs Meier sancionó un penal por falta de Jeff Agoos a un atacante. Pero el disparo desde los 12 metros de Lee Eul-yon, fuerte a media altura, fue contenido brillantemente por Friedel lanzándose a su derecha.
Friedel volvió a salvar su arco recién de vuelta del descanso al bloquear un disparo arrojándose a los pies de Seol en el área chica.
La velocidad y la insistencia que resultaron claves para los coreanos en el éxito ante Polonia en el debut fueron en general bien controladas por Estados Unidos.
Los coreanos siguieron buscando el empate con tesón, obligando a Friedel a varias buenas contenciones, mientras que sus defensores comenzaron a sentir el cansancio y verse más lentos.
El empate llegó en un certero cabezazo de Ahn, que había ingresado 20 minutos antes. Los jugadores coreanos celebraron patinar, en clara alusión a la descalificación de su patinador Kim Dong-sung en los Juegos Olímpicos de Invierno en Salt Lake City tras ganar la final de los 1.500 metros. La medalla dorada la heredó el estadounidense Apolo Anton Ohno.
El juego entre los Estados Unidos y Corea del Sur fue presenciado por más de 60 mil aficionados, los cuales en su mayoria apoyaban a los asiáticos.
Este partido fue muy disputado de principio a fin, porque ambos equipos se jugaban su pase a los octavos de final.

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