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Gallego, una historia sin final
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La búsqueda del sacerdote Héctor Gallego no termina.Han transcurrido nueve años desde el primer hallazgo de fosas clandestinas dentro de un cuartel militar.Surge la posibilidad de que a través de las pruebas de ADN, la verdad de los desaparecidos salga a la luz.una temperatura de 25 grados centígrados en la Morgue Judicial, hay cuarenta cajas y bolsas rojas guardadas en un área silenciosa y bajo candados.Ahí están 100 restos óseos de personas desaparecidas durante la dictadura militar, entre los que podrían estar los del padre Héctor Gallego.En 1968, Panamá sufre un golpe militar, liderado por la oficialidad de la Guardia Nacional, que derroca al entonces presidente, Arnulfo Arias Madrid.Se desencadena una oposición férrea al régimen.Los leales a Arias se alzan en armas.Tanto estudiantes y obreros de izquierda van a las montañas y lideran movimientos guerrilleros.Omar Torrijos Herrera, general de brigada, queda al mando del cuerpo militar.Los primeros diez años de dictadura son considerados los más represivos, y se cuentan más de 50 desapariciones forzadas y asesinatos desde la frontera con Chiriquí, hasta la capital.Los restos de personas desaparecidas, enterradas en fosas clandestinas en antiguos cuarteles militares y sitios montañosos del país, son descubiertos a raíz de la confesión que un ex militar hizo a un sacerdote de la Iglesia católica panameña, en junio de 1999.Después de 28 años, se abría una posibilidad de encontrar al sacerdote católico colombiano, Héctor Gallego, secuestrado y desaparecido en el distrito de Santa Fe de Veraguas, el 9 de junio de 1971.Dos curas, basados en la confesión del ex militar, llegaron al antiguo cuartel de Los Pumas, en Tocumen, cercano a la terminal aérea de vuelos de carga.El testigo les señaló dónde debían cavar, y los sacerdotes, pala en mano, procedieron.El Arzobispado prefirió esperar la transferencia del nuevo mando presidencial en 1999 y fue hasta el mes de septiembre de ese año, cuando se dio la búsqueda de los restos que se presumían en ese momento, eran de Gallego.La osamenta de un cuerpo completo fue encontrada el 22 de septiembre de 1999.Se comprueba, por primera vez, la existencia de una fosa clandestina dentro de un cuartel militar panameño, tras la caída en 1989 del régimen dictatorial.A partir del año 2000, se dio un giro con más hallazgos de restos humanos.Fueron tres cuerpos completos encontrados en el antiguo cuartel militar de Los Pumas.Con la creación por el Ejecutivo, en enero de 2001, de la Comisión de la Verdad (CV), se inicia el proceso para esclarecer los hechos que enlutecieron al país durante 21 años de dictadura.El equipo de antropología de la entidad buscó en más de 35 sitios del país, donde se presumía había entierros clandestinos.Cráneos fracturados, tibias, falanges, tarsos, dientes, rótulas, vértebras fueron hallados, así como anatomías completas y vestimentas de la época aparecieron en lugares como Motor Pool y el Polígono de Tiro en el antiguo cuartel Los Pumas, entre otros sitios.Después de las excavaciones en Motor Pool en agosto de 2000, cuando se identificaron a través de una prueba de ADN los restos del dirigente Heliodoro Portugal, desaparecido en 1970, continúa la incertidumbre sobre el paradero de Gallego.No se tenía información alguna.¿Dónde está? En la fría sala de Histopatología, área de estudio de los tejidos de cuerpos en la Morgue Judicial, ubicada en el corregimiento de Ancón, bajo la supervisión del biólogo Luis Ramírez, sin saber, pudieran estar resguardados en esas cajas de frío cartón los de Héctor Gallego y de otros desaparecidos.Las pistas brindadas en confesión, por testigos, cartas anónimas, declaraciones firmadas por vinculados con la desaparición de Gallego, luego de la reapertura del caso en 1991, coinciden en que el destino final del padre colombiano después del secuestro, es el antiguo cuartel Los Pumas de Tocumen.El fallecido militar Nivaldo Madriñán, condenado a 15 años de prisión por el asesinato del sacerdote de Santa Fe, revela al diario El Siglo en la década de los años noventa, que "ha llegado a mi conocimiento que Gallego fue llevado al Cuartel Los Pumas".Las corazonadas de algunos sacerdotes como Leonel Méndez y Conrado Sanjur, ambos de la Diócesis de Panamá, quienes buscan a Gallego, los lleva a creer que el sacerdote fue enterrado en el cuartel de Tocumen, y sigue ahí.Una moneda hallada en "Los Pumas", que era del Cincuentenario, se presumía como una pista para encontrar a Gallego, pero tras la identificación de Portugal, se descartó.Pero el Código del Silencio impera, confirma el Ministerio Público.Continúa en página 8