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Los indignados del 15M en Buenos Aires, inasequibles al desaliento
REDACCION - Publicado:
El movimiento ciudadano 15M tiene su correlato en Buenos Aires, donde un singular grupo de tres argentinos y un español acampan frente a la embajada de España como parte de las protestas de los "indignados", inasequibles al desaliento.Ángel, natural de la ciudad española de Salamanca, es quien parece llevar la voz cantante, quizá por antigüedad en la acampada: ha estado viviendo bajo su carpa desde el pasado 28 de junio.Este sociólogo llegó a la capital argentina con una beca de la Agencia Española de Cooperación para el Desarrollo, y el inicio del 15M le sorprendió a 10.000 kilómetros de la madrileña Puerta del Sol, centro de las protestas.Tras informarse de lo que estaba ocurriendo, decidió unirse a ese movimiento ciudadano sin importarle la distancia o el discreto número de personas que -en comparación con las multitudes españolas- lo estaban siguiendo en Argentina.Ya ha transcurrido un mes y medio desde entonces, y Ángel continúa desafiando al invierno porteño junto a un pequeño grupo de indignados que resisten, al abrigo de una construcción de madera y plástico, como una pequeña aldea gala.Además del salmantino, este núcleo porteño del 15M lo completan tres argentinos.Uno de ellos es Santiago, de 21 años, que decidió hace unos días dejar su trabajo en un estudio familiar de arquitectura y unirse al campamento.Su objetivo, ahora que tiene la agenda libre, es "transmitir y comunicar a través del arte", afirmó.Los otros dos son Eliana y Horacio, para los que el 15M supuso la oportunidad de reivindicar los cambios con los que siempre soñaron, y no dudaron en asentar su nuevo hogar frente a las verjas negras de la embajada española.El hecho de mantener la protesta tan lejos de su origen no es motivo de pesar para ellos, pues defienden que "esto ya es un movimiento de acá, tiene identidad propia: Acampada Baires", en palabras de Horacio.Tampoco creen que ser solamente cuatro suponga un problema."Lo que hace falta es que el objetivo esté claro, si eso está, puedes estar con tres o cuatro personas.Si no, puedes estar con 10.000 personas pero no hay sustancia, trasfondo ni proyección", agregó.Lo cierto es que este grupo no está solo.Pese a que ellos conforman la acampada fija, es en asambleas y acciones sobre el terreno cuando el movimiento se observa en toda su esencia."A las asambleas vienen unas 25 o 30 personas", explicó Ángel."Pero lo importante no es el número, sino la diversidad, eso es lo que las enriquece", insiste.En cuanto a las acciones sobre el terreno, mostraron entusiasmados un vídeo (disponible en YouTube) de una que emprendieron contra la filial argentina del grupo español Santander (Santander Río).Disfrazados de banqueros y de un demonio, se plantaron en la puerta de una sucursal para cantar letras satíricas e invitar a los viandantes a hacer "inversiones para destruir la Patagonia al 15 % de interés", entre otras opciones.Todo ello -acampada, asambleas y acciones- no lo están llevando adelante solos.Es vital el contacto con España, y también con los indignados que siguen apoyando desde otros países de América Latina, como Costa Rica, México, Uruguay y Venezuela.Y mientras van preparándose para la siguiente meta: el 15 de octubre, cuando tendrá lugar una manifestación a nivel global que tratará de unificar a los indignados de todo el mundo en una protesta masiva.Ángel volverá a España en dos semanas y conocerá -por fin- las bases del movimiento en el lugar donde se originó, aunque reconoce que su lugar está en Buenos Aires: "No sé dónde viviré el 15 de octubre, pero espero que sea acá".Por Pilar Sierra.