Colón: ontología de una ciudad herida pero viva
Colón: ontología de una ciudad herida pero viva
Fundada el 27 de febrero de 1852, la Ciudad de Colón arriba a 174 años. Una ciudad que selló el 5 de noviembre de 1903 el inicio de nuestra vida republicana, y que conecta a Panamá con la economía y comercio mundial, siendo precisamente por su peso comercial, entre otros factores, la segunda ciudad más importante del país. Posee una población multiétnica, de habla peculiar, con una gastronomía variada y exquisita, y con bailes autóctonos que son elegancia en movimiento; muchos de sus edificios son exponentes de la influencia arquitectónica francesa y norteamericana. Es también cuna de glorias deportivas y artísticas. Sin embargo, también se observa el alto desempleo, violencia homicida e inseguridad; el deterioro visible de edificios, calles y avenidas, y una marcada tendencia observada en los censos de población y vivienda: una ciudad que se vacía; así, la Ciudad de Colón va dejando de ser hogar, va quedando reducida a un lugar de tránsito.
En ese contexto, la reflexión de Martin Heidegger adquiere un peso particular: "No habitamos porque hemos construido; construimos en la medida en que habitamos." Habitar implica pertenecer, encontrar sentido; de lo contrario, deja de ser comunidad y se convierte en simple espacio de tránsito. Colón necesita recuperar el derecho a ser vivida, no solo utilizada.
Hay una verdad que no debe pasar desapercibida: la educación ha sido una de sus principales respuestas frente a la pobreza y el abandono gubernamental. En este terreno, el Centro Regional Universitario de Colón de la Universidad de Panamá ha jugado un papel vital, siendo una casa de estudios de oportunidad de superación para miles de colonenses, reafirmando su papel como motor académico y social para la provincia. Sin embargo, el proyecto de remodelación de su infraestructura, lucha que encabezamos desde el 2016 junto al profesor Juan Fidel Macías Cerezo (QEPD), aún no finiquita por la excesiva burocracia, irresponsabilidad del contratista, adendas no refrendadas, etc. Es inconcebible que los dos últimos gobiernos y el actual no hayan garantizado la culminación del proyecto de remodelación del principal centro de educación superior en Colón, a pesar de todas las gestiones y denuncias realizadas.
Por ello, con la responsabilidad ciudadana que exige mirar de frente lo que Colón vive, hago un llamado directo al Gobierno Nacional: así como retomaron la terminación del estadio Roberto Mariano Bula y el hospital Manuel Amador Guerrero, es indispensable culminar la remodelación del Centro Regional Universitario de Colón. Se trata del derecho a estudiar en instalaciones adecuadas y del reconocimiento del papel que este centro regional universitario ha jugado durante décadas para sostener a Colón.
Una ciudad que mueve la economía y el comercio del país no puede seguir siendo tratada como un apéndice olvidado. La Ciudad de Colón, como ser en acto, se muestra herida: su gente, edificios, calles, avenidas, etc, reflejan las cicatrices de los problemas que la aquejan. Sin embargo, ontológicamente, su ser no se reduce a la herida presente. La ciudad también es potencia; por lo que guarda en sí misma la posibilidad de regeneración, de volver a florecer; en esa potencia se encuentra la fuerza de su gente, su ubicación estratégica, la memoria de lo que ha sido y la esperanza de un renacer que la devuelva a su plenitud.