La confianza también genera inversión
Cuando hablamos de atraer inversión a Panamá, normalmente pensamos en incentivos fiscales, promoción internacional, infraestructura o en las ventajas de nuestra posición geográfica. Todos son factores importantes. Sin embargo, existe otro elemento menos visible que puede ser igual o más determinante, la confianza.
Quien decide invertir en un país no evalúa únicamente cuánto puede ganar. También necesita saber bajo qué reglas va a operar, si esas reglas permanecerán en el tiempo y si las instituciones responderán cuando sea necesario. Porque el capital puede asumir riesgos, pero difícilmente se siente cómodo frente a la incertidumbre.
Panamá cuenta con ventajas que muchos países quisieran tener, como lo son una ubicación privilegiada, el Canal, conectividad, un centro bancario internacional y una economía dolarizada. Pero en un mundo donde los países compiten constantemente por atraer capital, nuestras ventajas históricas por sí solas no garantizan que las inversiones lleguen.
La tan hablada seguridad jurídica, la estabilidad y la existencia de reglas claras también forman parte de la competitividad. Un inversionista necesita poder planificar a cinco, diez o veinte años sin temor a que las condiciones cambien inesperadamente o que un trámite termine convirtiéndose en una carrera de obstáculos.
Y esto importa mucho más allá de los grandes empresarios. Cuando una empresa decide instalarse, ampliar operaciones o apostar por Panamá, detrás pueden venir nuevos empleos, proveedores locales, capacitación, consumo y oportunidades para cientos de familias.
Por eso atraer inversión no debería limitarse únicamente a convencer al mundo de las ventajas que tenemos. También implica trabajar permanentemente para convertirnos en un país donde resulte sencillo confiar, invertir y crecer.
La confianza, además, no se construye mediante discursos bonitos. Se construye con instituciones que funcionan, decisiones coherentes, reglas que se respetan y la certeza de que quien decide apostar por el país encontrará condiciones para desarrollar su inversión.
Panamá tiene muchísimo que ofrecer y debemos continuar promoviendo nuestras ventajas. Pero quizás el siguiente paso sea comprender que competir por inversión también significa competir por confianza.
Porque al final, las inversiones pueden comenzar con una reunión o una buena oportunidad, pero se concretan cuando existe la confianza para apostar por un país. Y cuando esa inversión se convierte en empleo, crecimiento y oportunidades, quienes verdaderamente terminan ganando son los ciudadanos.