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Mi ambiente es tu ambiente
Néstor D. Flores /Administrador público y docente - Publicado:
Hablar del medioambiente y la conservación de los recursos naturales renovables es entrar en un tema de moda que todos quieren tocar. Promover la responsabilidad compartida que acarrea es enarbolar una bandera que involucra muchos intereses, de los que el político y económico son los que mayores beneficios suman y agitan pasiones. Esto conlleva a que la parte socioambiental que rige la vida de las especies y sus ecosistemas, incluyendo al hombre, pase a segundo plano, ignorando que el accionar indolente cotidiano deteriora el habitad y precipita su exterminio como inquilino pasajero en este planeta.Hoy es un tema de Estado en la agenda de los Gobiernos para definir una política por seguir, que tiene una contraparte avariciosa en la sociedad civil, emporios comerciales, grupos de presión ambientalista o seudoconservacionistas, sedientos de protagonismo para influir en la toma de decisiones, mercadear favores y lograr un beneficio directo en la nueva industria cuya chimenea expide emisiones tóxicas que siempre afectan a los más vulnerables.La misión de proteger el ambiente es una de las tareas más complejas y onerosas para cualquier Estado o sociedad, dado el radio de acción (aire, mar y tierra); la estructura orgánica administrativa y el recurso humano técnico y profesional que demanda. La participación ciudadana sería el eje transversal, hacia ese cambio de cultura ambiental, con visión conservacionista provisora.La educación ambiental, lamentablemente, no es materia del currículo y pénsum académico en casi ninguno de los niveles del proceso de enseñanza aprendizaje de nuestro sistema educativo. Esta desidia encuentra tierra fértil y se yergue con el desconocimiento de las ciencias ambientales; lo que deja el compromiso de proteger el único hábitat que tenemos y que dejaremos a las próximas generaciones a un grupo de empresarios y políticos, considerados como piratas ecólogos.El voluntariado ambiental, los comités consultivos regionales y los grupos comunitarios organizados, entre otros, serían la tabla de salvación que contribuiría a que las comunidades y demás asentamientos humanos se organicen mediante alianzas programáticas y emprendan un proceso continuo de capacitación e intercambio de experiencias para implementar métodos de convivencia sostenible.Proteger el ambiente y los recursos naturales renovables es una responsabilidad consagrada en principios humanitarios, guiada por una política del Estado y otros organismos debidamente certificados por este; contrariar un legado constitucional es caer en el paralelismo mezquino que diezma fuerzas.Corresponderá al Estado a través del gobierno de turno aprobar un presupuesto cónsono con la responsabilidad que tiene como rector de la política ambiental en el país y canalizar la colaboración que fluye de los diferentes ámbitos institucionales, incluyendo los intercambios de información para fortalecer las capacidades del recurso humano. Debería endurecer las legislaciones ambientales coercitivas y ejemplarizar la certeza del castigo, así se promovería el respecto y la responsabilidad de proteger el ambiente, o al menos controlar su destrucción, mi ambiente, que también es tu ambiente.