Llegan a la meta
Publicado 2003/12/22 00:00:00
- Rosalina Orocu Mojica
La culminación exitosa de sus estudios en diversos niveles académicos se suma a los logros en la hoja de vida de 387 estudiantes con necesidades especiales que asistieron a cursos en las diferentes áreas habilitatorias del Instituto Panameño de Habilitación Especial (IPHE), sus centros básicos en todo el país y sus escuelas básicas.
Ellos forman parte de los 8,318 estudiantes que reciben educación y habilitación en toda la República,
La Escuela Profesional Técnico Especial graduó en el nivel Pre-medio a 61 estudiantes; en adiestramiento a 114 y en inclusión a 80. En el Centro Básico de Bocas del Toro hubo dos graduaciones, 7 en Antón, 19 en Colón, 4 en Las tablas, 16 en Chiriquí, 14 en Veraguas, ll en Panamá Oeste, 8 en Panamá Este, ll en el Centro Especializado de Rehabilitación de Adultos Andrés Toro, 6 en el Centro Especializado Agropecuario y 34 en Herrera.
La directora general del IPHE, magister Dalys Salas Conte, aplaudió los esfuerzos de los estudiantes al alcanzar con valor y perseverancia una meta más en su vida y les instó a continuar por ese camino de trabajo continuo que les permitirá mejorar su calidad de vida.
Desde su creación hace 52 años el IPHE se ha constituido en una institución modelo para el país y la región. Hoy por hoy, a través de las escuelas básicas general Helen Keller, la de sordos, la de enseñanza especial, la de autismo y la de parálisis cerebral, un equipo profesional, altamente calificado y dotado de herramientas pedagógicas y una alta sensibilidad para responder a las necesidades educativas especiales, atiende a una población de casi nueve mil estudiantes en todo el país.
Pero, segùn Villamil, ¿cómo ser agradecido si no se ha aprendido el concepto de gratitud? Y ¿cómo entender que todo momento es bueno para dar gracias a Dios, la vida y las personas, si precisamente en un período que sería más que apropiado para mostrar gratitud y sensibilidad, según el concepto que se tenga del sentido de la Navidad, no es de sorprenderse que tanta gente quede envuelta en esta vorágine del consumismo, apresuramiento, ensalzamiento del yo en detrimento del "nosotros" y priorización de las cosas materiales sobre las espirituales. Se está tan atrapado en la ola, al punto que en un abrir y cerrar de ojos, casi sin darse cuenta, se pasó la temporada con sus excesos (en el comer, tomar y beber), como cuando se come muy rápido y no se saborea la comida. Y Dios y el prójimo, otra vez, pasaron a segundo, tercer, cuarto...último plano.
"Tendemos a repetir patrones que aprendimos en la niñez. Hay etapas en que el niño es muy egocéntrico. Si nadie le enseña a compartir, la solidaridad no será parte de su comportamiento. Con el paso del tiempo parece que muchos adultos se quedan egocéntricos. Se entiende, entonces, por qué muchas personas se concentran en las cosas materiales y no saben lo que es empatía. No pueden ser diferentes, no pueden transmitir algo que no conocen”, explica.
Villamil está convencida de que el verdadero sentido de la Navidad, festejar el nacimiento de Jesús, dar a la palabra de Dios la relevancia que merece en la vida de la humanidad, ese hacer gala de conciencia cristiana, de hermandad y el mostrar gratitud, van de la mano.
Aclara que un niño que aprende sobre la gratitud no tiene que esperar Navidad para decirle a Dios "¡gracias por la vida!", "¡gracias por mi familia! "¡gracias porque soy feliz", "gracias por mi hermanito, porque saqué buenas notas en el colegio, por la comida..., los juguetes." Agradecerá cada día el estar respirando, si no sufre entenderá que es afortunado como si tiene alimento qué llevarse a la boca o disfruta de una familia amorosa, oportunidades, en fin, bendiciones.
Asimismo, valorará las bendiciones tangibles e intangibles. Entenderá que son parte de ellas el tiempo, la salud, los dones, los conocimientos, el dinero, una tierra fértil, los valores morales, las virtudes, la familia y los amigos.
Ellos forman parte de los 8,318 estudiantes que reciben educación y habilitación en toda la República,
La Escuela Profesional Técnico Especial graduó en el nivel Pre-medio a 61 estudiantes; en adiestramiento a 114 y en inclusión a 80. En el Centro Básico de Bocas del Toro hubo dos graduaciones, 7 en Antón, 19 en Colón, 4 en Las tablas, 16 en Chiriquí, 14 en Veraguas, ll en Panamá Oeste, 8 en Panamá Este, ll en el Centro Especializado de Rehabilitación de Adultos Andrés Toro, 6 en el Centro Especializado Agropecuario y 34 en Herrera.
La directora general del IPHE, magister Dalys Salas Conte, aplaudió los esfuerzos de los estudiantes al alcanzar con valor y perseverancia una meta más en su vida y les instó a continuar por ese camino de trabajo continuo que les permitirá mejorar su calidad de vida.
Desde su creación hace 52 años el IPHE se ha constituido en una institución modelo para el país y la región. Hoy por hoy, a través de las escuelas básicas general Helen Keller, la de sordos, la de enseñanza especial, la de autismo y la de parálisis cerebral, un equipo profesional, altamente calificado y dotado de herramientas pedagógicas y una alta sensibilidad para responder a las necesidades educativas especiales, atiende a una población de casi nueve mil estudiantes en todo el país.
Pero, segùn Villamil, ¿cómo ser agradecido si no se ha aprendido el concepto de gratitud? Y ¿cómo entender que todo momento es bueno para dar gracias a Dios, la vida y las personas, si precisamente en un período que sería más que apropiado para mostrar gratitud y sensibilidad, según el concepto que se tenga del sentido de la Navidad, no es de sorprenderse que tanta gente quede envuelta en esta vorágine del consumismo, apresuramiento, ensalzamiento del yo en detrimento del "nosotros" y priorización de las cosas materiales sobre las espirituales. Se está tan atrapado en la ola, al punto que en un abrir y cerrar de ojos, casi sin darse cuenta, se pasó la temporada con sus excesos (en el comer, tomar y beber), como cuando se come muy rápido y no se saborea la comida. Y Dios y el prójimo, otra vez, pasaron a segundo, tercer, cuarto...último plano.
"Tendemos a repetir patrones que aprendimos en la niñez. Hay etapas en que el niño es muy egocéntrico. Si nadie le enseña a compartir, la solidaridad no será parte de su comportamiento. Con el paso del tiempo parece que muchos adultos se quedan egocéntricos. Se entiende, entonces, por qué muchas personas se concentran en las cosas materiales y no saben lo que es empatía. No pueden ser diferentes, no pueden transmitir algo que no conocen”, explica.
Villamil está convencida de que el verdadero sentido de la Navidad, festejar el nacimiento de Jesús, dar a la palabra de Dios la relevancia que merece en la vida de la humanidad, ese hacer gala de conciencia cristiana, de hermandad y el mostrar gratitud, van de la mano.
Aclara que un niño que aprende sobre la gratitud no tiene que esperar Navidad para decirle a Dios "¡gracias por la vida!", "¡gracias por mi familia! "¡gracias porque soy feliz", "gracias por mi hermanito, porque saqué buenas notas en el colegio, por la comida..., los juguetes." Agradecerá cada día el estar respirando, si no sufre entenderá que es afortunado como si tiene alimento qué llevarse a la boca o disfruta de una familia amorosa, oportunidades, en fin, bendiciones.
Asimismo, valorará las bendiciones tangibles e intangibles. Entenderá que son parte de ellas el tiempo, la salud, los dones, los conocimientos, el dinero, una tierra fértil, los valores morales, las virtudes, la familia y los amigos.

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