El sueño mundialista y la sombra del amaño
El fútbol panameño atraviesa uno de sus dilemas más sombríos. Lo que debería ser una cuenta regresiva llena de euforia, se ha empañado por una triste realidad: la sospecha del amaño de partidos en la Liga Panameña de Fútbol.
Lo que antes eran rumores, hoy son denuncias que ponen en jaque su credibilidad. Uno de los momentos más desconcertantes en la historia reciente fue protagonizado por el arquero José Calderón. En una secuencia que dejó atónitos a "todos", un balón impactó en el poste y en una "rara" intervención, terminó en gol.
Ante el revuelo mediático, Calderón emitió un comunicado para salvaguardar su honor. Rechazó cualquier señalamiento que pusiera en duda su ética, alegando que su carrera se ha cimentado en el esfuerzo y la disciplina. Sin embargo, el escepticismo no es infundado. Directores técnicos han alzado su voz, en diversas ocasiones.
Gary Stempel fue tajante en su momento al señalar que el amaño es "un cáncer que está matando nuestro fútbol".
Jair Palacios coincidió tiempo después mencionando la dificultad de dirigir cuando existen dudas sobre la entrega de los jugadores en la cancha.
Asimismo, Julio Dely expresó hace 4 días su tristeza por el panorama actual, subrayando que la integridad es un valor innegociable en un deportista.
La crisis alcanzó su punto crítico el 4 de septiembre de 2024, cuando un juez ordenó entonces la detención provisional de Óscar McFarlane, Rolando Gums y Lilio Mena, vinculados al presunto amaño de partidos para favorecer redes de apuestas.
Por su lado, la Federación Panameña de Fútbol reiteró la "cero tolerancia", describiendo esta práctica como un atentado directo contra los valores fundamentales, la integridad y la credibilidad institucional.
A 43 días de que Panamá debute en el Mundial, esta crisis trasciende fronteras y empaña la imagen del fútbol panameño. Mientras la selección busca consolidarse en la élite, este escándalo envía un mensaje peligroso: "Una estructura vulnerable al crimen organizado".
Recuperar la confianza requiere una limpieza profunda. Panamá se juega en este Mundial la supervivencia de su honor deportivo ante los ojos del mundo.