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Bienes raíces: Un oficio bonito y comprometido
Emilio Sinclair - Publicado:
La proliferación de urbanizaciones, incentivos legales, demanda de oportunidades y las ofertas que ofrece el mercado de bienes raíces hacen de esta actividad un atractivo económico.Tanto en la ciudad de Panamá, como allende los puentes Centenario y de Las Américas, emergen urbanizaciones que boyantes en encantos seducen a los compradores que exploran mejores días abriendo los surcos que conducen a un futuro promisorio.En las riberas del Canal de Panamá, parcela que en el pasado fue un pantano o tierra inhóspita, surgen complejos residenciales con precios que oscilan entre oportunidades para personas de excelentes recursos financieros como atractivos que inducen a la compra ligera.Las mayorías de los proyectos inmobiliarios son exitosos, pero en ciertos lugares se percibe el descalabro económico de aquellos que generaron una idea pero, por cosas del destino, no prosperó.El negocio de bienes raíces es un atractivo económico, pero regulado por las leyes que impide que se exploten a la ligera o que participe cualquier persona natural o jurídica.Incursionar en el negocio de bienes raíces no es incorporarse a la ligera, se requiere ceñirse a ciertas reglas legales establecidas por el Estado y los organismos correspondientes.Corredor de bienes raíces, es una profesión regulada por ley y su desarrollo es vigilado por una Junta Técnica adscrita al Ministerio de Comercio e Industrias.Vender un inmueble, a menos que sea de su propiedad, requiere la participación de un intermediario que es el corredor de bienes raíces, que se ceñirá a lo contemplado en el Decreto Ejecutivo número 39 de 7 de noviembre de 2001 que reglamenta el Decreto Ley número 6 de 8 de julio de 1999.Ningún ciudadano, nacional o extranjero, puede alegremente montar una oficina y dedicarse a las actividades relacionadas con bienes raíces.Debe tener una licencia otorgada por la Junta Técnica que exige ciertos requisitos, por lo tanto, si es sorprendido podría ser sancionado de acuerdo con la ley.El mercado de Bienes raíces está reglamentado.Disfrutar de los beneficios que ofrece todo lo relacionado con bienes raíces, está reglamentado por la ley y, por ser un instrumento legal, debe acondicionarse a lo establecido.La ley estipula claramente la diferencia entre mediador, agente, representante y comisionista.Todos tienen funciones distintas y no hay espacio para aquellos condenados por delitos contra el patrimonio, la fe pública, contra la administración de la justicia o contra el honor.¿Se cumple esto?Para optar por la licencia de corredor de bienes raíces, el interesado debe “constituir una fianza de diez mil balboas, ya sea en dinero, bonos del Estado, de compañía de seguros, carta de garantía bancaria o hipoteca sobre bienes inmuebles”.Se denomina al corredor de Bienes Raíces a la persona natural o jurídica que se desempeña habitual y profesionalmente como mediador, intermediario, agente,representante o comisionista entre el propietario de bienes inmuebles y terceras personas, para los efectos de su venta o arrendamiento.Quedan excluidos de esta definición aquellos propietarios o personas que ejerzan otras actividades relacionadas con bienes inmuebles, tales como promoción, administración, cobro de arrendamientos, mantenimientos y similares.Panamá, especialmente la capital de la república, se embellece con inmuebles que son joyas arquitectónicas, pero colocarlas en el mercado, tramitar su venta y otras gestiones financieras, deben estar en manos de un corredor de bienes raíces, que por ley, está autorizado.Yerguen las bellezas inmobiliarias, pero su venta no se puede hacer a la ligera porque “la ley es dura, pero es la ley”.Hay que cumplir con ella, de lo contrario, afrontar las consecuencias en este país de “guerreros fragores”.