Aumento de las tarifas del pasaje inquieta a usuarios
Al Gobierno entrante no solo le corresponde hacer ajuste al pasaje del metro, que actualmente es de 35 centavos, sino que también le tocará revisar la tarifa del metrobús que está en 25 centavos y debería llegar a 45 centavos.
Al Gobierno entrante no solo le corresponde hacer ajuste al pasaje del metro, que actualmente es de 35 centavos, sino que también le tocará revisar la tarifa del metrobús que está en 25 centavos y debería llegar a 45 centavos.
En el caso del metro el éxito de la afluencia, según los promotores, es la asequibilidad de las tarifas, por lo cual cambiar las reglas del juego mediante el reajuste de las tarifas, como lo proponen las autoridades del Gobierno entrante, sería quitarle el poder adquisitivo a los miles de usuarios que dependen del transporte público masivo como única alternativa para desplazarse al centro de la ciudad.
En recientes declaraciones vertidas por el ministro designado del Ministerio de Economía y Finanzas, Dulcidio De la Guardia, se abonó el camino para mentalizar a la población de que la tarifa del metro “debe revisarse”. La Secretaría del Metro sugirió el costo del pasaje, por estación, de entre los 65 a 75 centavos, pero la administración del presidente Ricardo Martinelli lo fijó en 35 centavos para garantizar la asequibilidad a las clases más humildes de la capital.
Los expertos hablan de un incremento del pasaje superior al 25%. Agregan que si en los primeros días cuando se empezó el cobro del pasaje hubo una disminución marcada del 15%, con el incremento, los porcentajes de usuarios que no utilizarían el sistema se duplicarían.
El escenario se complicaría si el gobierno del “Pueblo Primero” entra a revisar el contrato 21-10 del 5 de agosto de 2010 (concesión del metrobús) y suspende o disminuye el subsidio anual del pasaje para el metrobús. El contrato en su octava cláusula establece los mecanismos de reajustes en las tarifas de rutas troncales y transversales.
Además, establece que el pasaje es de 45 centavos, pero desde el 15 de julio de 2011 la administración de Martinelli optó por subsidiar el pasaje en 20 centavos por viaje hasta que se completara la totalidad del reemplazo de los “diablos rojos”. Para evitar un impacto en el bolsillo de los usuarios, el Gobierno decidió mantenerlo en 25 centavos, que representa un desembolso anual en subsidio de $110 millones.
Hasta ahora, un usuario del transporte que a diario se desplaza del sector este hasta el centro de la ciudad gasta en promedio de ida y vuelta $3.20 (transporte alterno, ruta interna y metro). Pero de incrementarse el pasaje en ambos sistemas, como se ha planteado bajo el argumento de sostenibilidad, los usuarios tendrían que separar de su salario $4 diario, que por quincena se traducen en $40 y, al mes, en $80 (Ver Tabla).
“Es un duro golpe al bolsillo” es la reacción inmediata de Esperanza Mena, de la Fundación para Protección del Usuario. Apeló a que el gobierno de Juan Carlos Varela no le haga semejante regalo de entrada a los usuarios.
“Es entendible el planteamiento de sostenibilidad, pero también se debe comprender que los fines del proyecto era beneficiar a los usuarios que a diario sufren de los tranques y la espera. Habría que buscar otros mecanismos de ingreso”, propuso Mena.
El alza del pasaje que es un hecho, será según el ratificado secretario del metro, Roberto Roy, razonable para los usuarios. Mientras participó del acto de presentación de ministros de Estado, planteó que la propuesta inicial “fue de 65 centavos, calculado con base en un flujo de pasajeros de 100 a 100 mil”. La rata de uso promedio es de 150 mil usuarios, de lunes a viernes, y durante los fines de semana de 50 mil.
La propuesta sobre la mesa se aplicará aun cuando el actual secretario ejecutivo del metro es del criterio que “preferimos tener más gente, que bajar la gente por un precio más alto”.
Aydee Paredes de Chiu -que hasta 2013 fue representante de los usuarios ante la Junta Directiva de la Autoridad del Tránsito- aconseja a las autoridades entrantes que las decisiones deben ir pensadas en la mayoría, sin que esto se convierta en un gasto adicional.