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En los establos del hipódromo P. Remón
Elizandro E. Gaitán - Publicado:
SON DOS contrastes distintos como si se tratara de las dos caras de una misma moneda.El Hipódromo Presidente Remón conjuga esa dos realidades: por un lado hay galeras que están en óptimas condiciones y por el otro, algunas funcionan desde su inauguración en 1956.El encargado de mantenimiento de este centro de apuestas, Andrés Ayala, explicó al Panamá América que las condiciones de estos establos, donde los caballos permanecen después de una carrera, no son las apropiadas.Hasta el momento se han inhabilitado cuatro establos porque no soportan una mejora improvisada; mientras que otras, como la galera número 29, será cerrada definitivamente en dos semanas, en vista de su pésimo estado."Los animales no saben de peligro -advierte Ayala-, lo único que los afecta es cuando hay filtraciones con las lluvias y se moja la cama, también cuando se enlodan los espacio por donde caminan; sin embargo, el peligro real es para el mozo de corral quien verdaderamente es el que debe cuidarse por ser un ser humano".Los caballos realizan diariamente sus rutinas de preparación y esperan tener una buena presentación.Allí descansan y, si presentan una dolencia o accidente, deben permanecer en el establo hasta cumplir con su tiempo de recuperación.Así conocimos que las mejoras que se han hecho se han producido por los propios propietarios (dueños de caballo) y otros han tenido que irse a medias con la empresa Ecus Games para concretar el mantenimiento.Uno de los factores que ha incidido para que las galeras se encuentren en esta situación, lo ha sido el hecho de que la hípica ha tenido pérdidas económicas a través de los años.De acuerdo con Ayala, el volumen de apuesta ha bajado mucho, impidiendo la captación de fondos para garantizar el mantenimiento apropiado."Se estima que debido al mismo problema crítico que presenta el país, así como la presencia de otros entretenimientos como los casinos y las carreras extranjeras, han influido bastante en esta situación", dijo Ayala.Actualmente hay un total de más de 50 galeras de este tipo, con una población de caballos de 850 a 900 y es una cantidad que, a juicio del jefe de mantenimiento, ha bajado considerablemente.Otro aspecto es que la hípica ha reducido la cantidad de los premios y los mismos no son tan lucrativos como antes."Hay dueños de caballos que esperan que, con una nueva administración, las cosas cambien y se asegure un nuevo retorno de la hípica, como en sus años de esplendor y nivel", aseguró Ayala.Antes el lugar era muy concurrido, ahora se pueden realizar apuestas desde cualquier lugar y esto ha restado dividendos a los eventos deportivos.También se espera que.con la entrada de una nueva administración, se pueda invertir más en los establos y las condiciones generales del hipódromo.La hípica panameña, ha cumplido cerca de 80 años desde que se inauguró el Club Hípico de Panamá, conocido como el Panamá Jockey Club, hasta el presente, que funciona con el nombre del Hipódromo Presidente José A.Remón Cantera.En sus inicios, los hípicos también nombraban al coso hípico como Juan Franco Park y a la unidad rectora del espectáculo la denominaban Panamá Racing Association.Desde el año de 1928 la hípica panameña exportó a Estados Unidos jinetes como Gustavo Chichi Moore, luego a Hernani Mora, Manuel Icaza, Braulio Baeza, Jacinto Vásquez, Víctor Tejada, Jorge Velásquez, Laffit Pincay Jr., Jorge Tejeira, Alexis Solís, Cornelio Velásquez y otros más.