Huertos se convierten en un arma contra el hambre
Las granjas y los huertos escolares se han convertido en un importante aliado en la lucha contra la desnutrición en las áreas rurales del país.
Las granjas y los huertos escolares se han convertido en un importante aliado en la lucha contra la desnutrición en las áreas rurales del país.
Hasta el año pasado, el Estado, a través de diferentes instituciones, mantenía operando 7,786 huertos en todo el país, los cuales benefician a 49,358 personas de diferentes edades.
El Ministerio de Educación y el Despacho de la Primera Dama (Marta Linares de Martinelli) desarrollan 164 huertos escolares, 7,563 huertos familiares, 56 huertos comunitarios y tres centros benéficos.
La finalidad de los huertos escolares es que los productos y los animales sean consumidos totalmente en la dieta de los alumnos en el comedor estudiantil, mientras que los huertos familiares, además de alimentar a sus miembros, sirven para generar divisas a través de las ventas.
Un informe del Despacho de la Primera Dama señala que en Bocas del Toro funcionan 625 huertos familiares, en Chiriquí 1,022, Veraguas 837, en la comarca Ngäbe-Buglé 687, Los Santos 556, Herrera 670, Capira 723, Chepo 489, Colón 597, Coclé 794 y Darién.
En total, a través de esta iniciativa, se mantienen sembrados en el país 1,895,550 metros cuadrados, con una producción anual de 2,369,438 libras de diferentes cultivos y con ingresos para los involucrados de 592,359 dólares.
Los beneficiados consumen, en promedio por cada año, 1,895,550 libras de alimentos. La cantidad de libras de pollos producidas ascienden a 571,325 y las de carne de res y puerco suman 2,770,944.
Desde el año 2009 a diciembre de 2013, los huertos comunitarios generaron ingresos por 2,909,491 dólares en concepto de venta de pollos y 592,359 dólares en cultivos.
Estos huertos se han convertido en una opción muy positiva para los panameños de escasos recursos que habitan, sobre todo, en áreas rurales, ante el hecho de que en los últimos cinco años el costo de la canasta básica familiar ha subido unos 62 dólares, para situarse cerca de los 337 dólares mensuales.
José Miselem, asesor técnico de los huertos familiares del Despacho de la Primera Dama, explicó a Panamá América que mantienen 56 técnicos que visitan las provincias y dos comarcas para dar asistencia a los beneficiarios en forma semanal durante 10 meses.
Agregó que mantienen el asesoramiento hasta que consideran que los beneficiarios son capaces de seguir en forma sostenible con el huerto. Entonces, el técnico toma otro grupo de 50 beneficiarios por otros 10 meses y así cada 10 meses.
Mejoran cifras
Un informe del Ministerio de Salud del año 2013 sobre la situación de salud en Panamá afirma que en los últimos años el porcentaje de niños menores de cinco años con bajo peso se redujo a nivel nacional en un 6.4%.
Destaca el informe que las cifras de niños con bajo peso cayeron en las diferentes comarcas del país de 18.8% a 12.4% en los últimos años y en el sector rural de 6.1% a 3.2%.
Los promotores de estos huertos sostienen que parte de esa reducción obedece a la producción de alimentos para satisfacer las necesidades de las familias y las comunidades, mientras que la prevalencia de bajo peso en el país entre los niños de 5 a 9 años se ubicó en 2.2%, cifra que está dentro de los límites aceptables a nivel mundial, destaca el informe del Minsa.
Dalba Caballero, directora nacional de Nutrición y Salud Escolar del Ministerio de Educación, explicó que los huertos escolares tienen un enfoque didáctico, a diferencia de las granjas denominadas autosostenibles, que son llevadas adelante por el Despacho de la Primera Dama.
“Nuestros huertos se desarrollan solo durante el periodo escolar, además de que los centros educativos que desarrollan las labores de producción agrícola y pecuaria a gran escala son los IPT, que los coordina el Fondo Agropecuario, y allí sí se hacen subastas y ventas con los controles del Ministerio de Economía y la Contraloría”, afirmó.
Añadió que los tres objetivos básicos son: mejorar las condiciones nutricionales de los escolares con un complemento alimentario producido en las escuelas, obtener una fuente variada de vegetales frescos y proteína de alto valor biológico que deben preparase en el comedor y enseñar el valor nutricional y económico que tiene el cultivo de los vegetales.
En los huertos escolares y en los huertos familiares o granjas autosostenibles se producen las vitaminas A, C, K, P, D, el Ca y el Fe, para balancear la alimentación de los beneficiados, sobre todo los menores de edad.
Caballero sostuvo que durante 2013 el Meduca creó en el país 325 granjas de pollos de engorde, a un costo de 103,613.75 dólares y 735 huertos escolares por 14,514 dólares.
En las granjas de pollos se entregan los pollitos de engorde vacunados y desparasitados, con sus vitaminas y los respectivos alimentos de inicio, crecimiento y finalizadores.
En los proyectos de huertos escolares se entregan las semillas, los abonos y fertilizantes. Durante el año 2013, se distribuyeron semillas de zapallo, habichuela, tomate (T7 y T8), pimentón y maíz.
Huertos escolares producen lo que otros descartan por el tipo de tierra
En Bocas del Toro existen unos 400 huertos en casas y escuelas, pero en los primeros meses de este año se espera recibir otros 200, todos de producción 100% orgánica.
José Lee, coordinador de huertos, dijo que el éxito de este proyecto es la paciencia y la metodología de enseñanza.
Por ejemplo, en la comunidad de Teobroma, las 15 familias participantes deben acudir a cada lección que se da en el huerto de otras familias y así sucesivamente, para que cuando finalice la jornada en una comunidad, todos hayan participado de la teoría y la práctica.
De esta manera, si alguno de los participantes detecta algo que no se esté haciendo bien, corrige de inmediato y evita que otros cometan el mismo error.
En los huertos bocatoreños se produce repollo, ají dulce y picante, pepino, papa, cebollina, apio, berenjena, habichuelas, remolacha, culantro y pollo, algunos de ellos se aseguraba no podían ser producidos en la provincia. Además, la tradicional yuca, plátano y banano.
En Chiriquí, el año pasado se organizaron 1,022 huertos en zonas apartadas de la provincia, los cuales han cubierto las necesidades básicas alimentarias de estas comunidades.
Denis Staf, supervisor regional de los huertos en la provincia, manifestó que de los 1,022 huertos, 40 son escolares.
Planteó que se producen hortalizas de alto valor nutritivo que son compatibles con el clima y el suelo, como tomate, habichuela, pepino, zapallo, cebolla, pimentón, ajíes, y se está incursionando a través de la hidroponía en lechuga, mostaza, repollo chino, lechuga roja y zanahoria.
A los huertos se les da seguimiento técnico durante diez meses para garantizar su autosostenibilidad.