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Asegurando nuestro futuro
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En los últimos años, hemos sido testigos de polémicas discusiones en torno a la situación financiera del programa de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM) de la Caja de Seguro Social (CSS), la cual parece insuficiente para afrontar pensiones en un futuro cercano.¿Qué ocasionó la situación actual del IVM? ¿Cómo salvar a la CSS? ¿En qué falló el sistema de seguridad social? Son preguntas reiterativas y, hasta la fecha, sin respuestas concretas, y que ameritan esbozar unas breves ideas.El creador de la Seguridad Social fue Otto von Bismarck, quien en 1883, 1884 y 1889 creó en Alemania el seguro de enfermedad, de accidentes y de vejez, respectivamente.El sistema de seguridad social nace, entonces, como un programa de ahorro obligatorio para aquellas personas que no creían en las bondades del ahorro privado (o no podían), que descansa en la solidaridad social, en aras de asegurarle el disfrute de los años de retiro.Este sistema obliga al Estado a paralizar los dineros cotizados, y destinarlos exclusivamente al pago de las jubilaciones.Esta idea se facilitaba cuando la población pensionada poseía una expectativa de vida promedio entre 50 y 60 años.Pareciera que el incremento en la longevidad poblacional ha jugado un papel detonante en la aguda situación del sistema de seguridad social panameño, máxime el estancamiento en el incremento de los años de cotización requeridos para disfrutar del retiro percibiendo el fruto de estos ahorros.No hay simetría entre la cantidad de dinero recaudado con respecto a las jubilaciones que se están pagando, y los fondos que reposan en el programa de IVM.En otras palabras, la fuerza laboral actual está cotizando no para sus años de retiro, sino para mantener a la población actualmente jubilada.¿Qué futuro nos espera? En la mayoría de los países se requiere hasta 30 años de cotización para tener derecho al sistema de retiro pensionado, mientras que en Panamá sólo se exige 15 años.Por ejemplo, una persona que cotiza por 15 años bien puede a sus tempranos 35 años de vida dejar de aportar, y seguir en el mercado laboral -bien sea por contrato de servicios profesionales- sin destinar fondo alguno al programa de IVM.En adición a este desequilibrado escenario, el disparado incremento del costo de vida, y la persistente tendencia al estancamiento de la economía nacional, como lo demuestra la disminución del PIB real per cápita a una tasa de 1.1% anual, por segundo año consecutivo (según cifras de CEPAL) convierten el anhelo de disfrutar de la jubilación, de los llamados “años dorados”, en un mito quimérico.Esta realidad del sistema de seguridad social pone de manifiesto la necesidad de contar con una renta complementaria para la jubilación, ya que para mantener el poder adquisitivo y nivel de vida usual después de la jubilación, se hace imprescindible contar con el ahorro privado.El plan de pensiones es el producto óptimo para establecer este ahorro destinado a la jubilación, al ser diseñado para que los fondos se proyecten exclusivamente a aumentar el nivel de ingresos a partir del inicio de esta etapa.La clave del éxito es saber elegir.Los principales aspectos que se deben considerar a la hora de optar por un plan determinado son la edad y el perfil de riesgo del cotizante, la diversificación de las inversiones de los planes, las comisiones y la rentabilidad histórica de los planes de pensiones y la administradora de éstos.En cuanto al mejor momento para iniciar esta misión, mientras más jóvenes coticemos, mayor el grado de capitalización patrimonial alcanzado, y con menor esfuerzo que si la decisión se pospone para los años cercanos a la jubilación.La cantidad de dinero a invertir, y los riesgos a tomar, son dos decisiones personalísimas y en las cuales juega una función de importancia los asesores de inversión.¡Pregunte! A diferencia del sistema de seguridad social, usted decide el destino de estos ahorros.No se confíe del plan que le ofrece mayores rendimientos sin antes conocer en qué tipo de negocios invierte, cómo diversifica las inversiones, o como se dice en buen panameño: “si ponen o no todos los huevos en la misma canasta”.Debe considerar los siguientes aspectos para elegir correctamente su plan de retiro:Libertad para fijar el importe y la periodicidad.Posibilidad de cesar los aportes en cualquier momento.Información periódica de movimientos.Poder escoger la política de inversiones que mejor se adapte a las necesidades de cada persona.Flexibilidad para decidir cómo se quiere cobrar la prestación hasta el momento en que se produce la contingencia.El plan debe ofrecer una amplia variedad de opciones para cobrar la prestación, en función de las preferencias del partícipe.Tal vez el programa de IVM tenga salvación: puede que orientarlo hacia una filosofía empresarial de cuentas individualizadas sea la medicina que este enfermo requiere.No lo sabemos, pero sí tenemos la obligación moral de encontrar y recomendar soluciones.Mientras tanto, tome las riendas de su futuro, adopte la vocación al ahorro y asegúrese el disfrute de sus años dorados.(* Especialista en Derecho Financiero, y actual Directora Nacional de Registro de la Comisión Nacional de Valores.Las opiniones plasmadas no reflejan la posición de la Comisión Nacional de Valores de Panamá, y son responsabilidad exclusiva de la autora.)