El político gallote
Pero en el ámbito político, la afinidad de algunos con el buitre no es por aquello que consumen y digieren, sino más bien por lo que su moral les deja consumir sin el más mínimo asomo de una nausea. Señoriales en su vuelo, ataviados con su impecable traje de vestir; desde lejos, disfrazados por el cielo y la distancia, podría uno confundirlos hasta con el águila; pero así como ella es solitaria y reservada, a estos los delata la congregación inmunda y abundante.
El político gallote
Del gallote, el mayor de sus atributos sea tal vez poder ingerir lo descompuesto sin descomponerse él mismo. Todo lo orgánico se traga, no importa su procedencia, su origen o su antigüedad; ni una momia putrefacta sería respetada en su solemnidad por ese carroñero. No distingue en lo absoluto entre un tejido y otro, solo basta que deje de moverse, para dictarle su criterio de alimentación. Según dicen los científicos, durante el proceso de digestión, procesan y dan muerte a todos los microbios que matarían también a la mayoría de los animales. Formidable máquina de reciclaje, se le respeta y se le aprecia, por adentrarse allí donde todos los demás lo encuentran repulsivo.
Pero en el ámbito político, la afinidad de algunos con el buitre no es por aquello que consumen y digieren, sino más bien por lo que su moral les deja consumir sin el más mínimo asomo de una nausea. Señoriales en su vuelo, ataviados con su impecable traje de vestir; desde lejos, disfrazados por el cielo y la distancia, podría uno confundirlos hasta con el águila; pero así como ella es solitaria y reservada, a estos los delata la congregación inmunda y abundante. Aprovechan las corrientes del aire más caliente en su ascender; lo que se asimila a esa tenaz efervescencia del voto irreflexivo que levanta al candidato sobre una masa incauta que pronto pasa de votante a presa predilecta de quien ha elegido. Y es que el votante que así ejerce su voto incauto, ignorante de que es el candidato quien lo ha elegido a él, pronto cae en inercia catatónica de mortandad política, y atrae a estos gallotes que una y otra vez se hacen festín en él. Según la mitología griega, Prometeo fue castigado por su padre Zeus a ser encadenado a una pesada roca, mientras sufría la eterna tortura de que sus entrañas fueran devoradas por un buitre; una y otra y otra vez, en forma recurrente. Me pregunto hoy qué ha encadenado a nuestros pueblos a sufrir una tortura similar a la de Prometeo; votan por ellos y luego esos políticos electos vienen y devoran las entrañas del votante mismo al que se deben.
Abogado