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Enriquecimiento ilícito
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Urgen reformas al Código Judicial nuestro para perseguir el enriquecimiento ilícito.Cuando se hace público y notorio el tren de la vida que lleva una persona contraria a su posición económica antes de haber dejado un cargo o mientras lo desempeña, cualquier ciudadano podrá tener el derecho a solicitar que se le investigue, aunque no tenga prueba alguna, dado el evidente contraste existente entre su nueva vida y la modesta o angustiosa situación en que se hallaba en un cercano pasado.Podría calificarse a estas personas como cazadoras de una pronta fortuna.Esto se explica fácilmente por la avidez con la cual se persigue lograr determinadas posiciones cada vez que ocurre un cambio de gobierno en nuestro país.Abundan personas que constituyen un clásico y elocuente modelo de transformación.De pasajeros de autobús, pasaron a ostentar carros de lujo; de la buhardilla en que vivían, pasaron a instalarse en costosas y lujosas mansiones; de visitantes consuetudinarios de fondas, a clientes y quizá hasta algunos negocios; ni qué decir de los viajes de recreo.Hace unos pocos lustros un alto funcionario viajó a visitar varios consulados de Panamá y de regreso trajo consigo dos millones de dólares para el Tesoro Nacional; al parecer, no se habían remitido antes, porque pareció preferible que primero descansaran donde estaban para dormir una siestecita.En fin, algunos señores se han logrado enriquecer con tan impresionante velocidad, que una noche se acostaron a dormir, siendo aún pobres y amanecieron en la opulencia.