El gángster y la mujer-objeto: lo que la música urbana panameña nos dice de nosotros mismos
La música adquiere relevancia por su función sociocultural que favorece al individuo en la sociedad. En un sentido darwiniano, la música no es más que un medio adaptativo para el ser humano. El fin del medio era mostrar a la pareja dicha actitud amorosa.
La capacidad de sincronizarse con los demás otorga una ventaja adaptativa directa en el sujeto dentro de la tribu. Esta sincronización permite al cerebro experimentar un fenómeno llamado entrainment (sincronización del sujeto y del ambiente). Dicho fenómeno libera oxitocina, la hormona del apego, confianza, y muchos la nombran la hormona del amor. Y, como sabemos, en el Pleistoceno un humano solo era un humano muerto.
Propone una cronología del mosaico musical, es decir: la música no aparece de golpe, sino con diferentes conductas biopsicosociales. Ahora bien: ¿Cuál es el estado actual de la investigación en Panamá respecto al impacto de determinadas praxis musicales disfuncionales que pueden repercutir negativamente tanto a nivel psicológico y sociocomunitario?
En un estudio realizado desde la Universidad del Istmo, se analizó el núcleo central de las músicas urbanas de los jóvenes en Panamá, y se devela que, cuando la música se instrumentaliza a través de narrativas hipersexualizadas y violentas, sus funciones adaptativas que las han hecho surgir pueden invertirse, transformándose en vectores de desadaptación psicológica y fractura comunitaria. A nivel micro (individual), se observa una clara alteración en los modelos de regulación emocional y conductual. La exposición saturada a narrativas cataliza conductas disfuncionales asociadas a la agresividad, la altivez, la normalización del consumo de sustancias y la naturalización de la violencia. Asimismo, al contrastar este fenómeno con la teoría de la motivación humana de Maslow, los sujetos sostienen que estas prácticas, que aparecen en dichas músicas urbanas panameñas, truncan la autorrealización positiva del individuo, sustituyendo el proyecto de vida o el capital educativo por alternativas limitantes como el consumismo, el materialismo y la gratificación hedonista inmediata.
El núcleo central de este fenómeno en los jóvenes de la Ciudad de Panamá se encuentra articulado por la tríada: sexualidad explícita, violencia/agresividad y poder/estatus material. La música posee una raíz filogenética orientada a la cohesión de la tribu; en la sociedad panameña actual, ciertas praxis de la música urbana operan como un contrapeso desadaptativo, perpetuando arquetipos disfuncionales (como "el gángster" o "la mujer-objeto") que debilitan el bienestar psicológico individual y perpetúan la violencia estructural.
En conclusión, se vuelve imperativo continuar promoviendo y financiando líneas de investigación sistemáticas en torno a las Representaciones Sociales de la música y sus praxis asociales.
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