Desgreño del Miviot eleva precios de casas populares
Las deficiencias administrativas en el programa Techos de Esperanza, encabezado por el ministro de Vivienda y Ordenamiento Territorial, se reflejan en el bajo nivel de ...
Desgreño del Miviot eleva precios de casas populares
Las deficiencias administrativas en el programa Techos de Esperanza, encabezado por el ministro de Vivienda y Ordenamiento Territorial, se reflejan en el bajo nivel de acabado de una casa en la que se han invertido entre 35 mil y 40 mil dólares en mano de obra y materiales.
En principio, Mario Etchelecu había calculado que cada casa construida directamente por el Miviot iba a representar una inversión directa de 17 mil dólares, pero el desgreño en compras de materiales y alquiler de equipo pesado sin ningún tipo de coordinación ha llevado a que los resultados sean diferentes en perjuicio de los beneficiados: personas de escasos recursos.
Es decir, las personas que se han acogido a este plan social del Gobierno debieron recibir una vivienda con mejores acabados que las entregadas por el Miviot.
Y es que al costo de las casas se debe sumar, además de los gastos en materiales, maquinarias y otros equipos, el gasto millonario en una planilla subutilizada de 3,000 obreros. En promedio, esta planilla representa 2.4 millones de dólares al mes, que acumulada, la cifra asciende a 19 millones de dólares.
Ello contrasta con el resultado de las casas terminadas de construir con 3,000 obreros a disposición. Una planilla de este tamaño debió haber terminado 6,000 viviendas entre enero y julio, pero el Miviot informó que solo se han construido mil.
Es por ello que ingenieros consultados y que pidieron no ser identificados por temor a represalias del Gobierno sostienen que cada casa del programa Techos de Esperanza está costando al Estado entre 35 mil y 40 mil dólares debido a deficiencias administrativas.
Los ingenieros insistieron en que cuatro trabajadores pueden terminar una casa de este tipo en un mes, por lo que con una planilla de 3,000 obreros se habrían tenido que construir 750 casas cada 30 días. Pero el resultado es otro y estos gastos tienen que ser trasladados a las viviendas ya construidas para tener su costo real.
La planilla de 3,000 trabajadores de la construcción para el programa Techos de Esperanza, sostenida con fondos del Estado y por la cual se han desembolsado unos 19.2 millones de dólares, fue calificada por el viceministro de Vivienda, Jorge González, como una oportunidad para los jefes del hogar.
El viceministro aseguró que hay 16 frentes de trabajo que laboran en sus comunidades de origen. "Pagamos salarios iguales que en todas partes. 800 dólares los albañiles y 750 los ayudantes", informó el funcionario, quien agregó que hay 29 mil casas en proceso de construcción, y al finalizar el año, se habrán entregado cerca de 50 mil para beneficiar a familias panameñas.
No obstante, los resultados del programa Techos de Esperanza que ejecuta el ministro Mario Etchelecu en el Ministerio de Vivienda y Ordenamiento Territorial (Miviot) no concuerdan, ni tampoco al ordenarse la compra de materiales por 30 millones de dólares. Aparecen en el renglón de gastos el alquiler de equipo pesado, compras directas y otras por licitaciones abreviadas.
Frente a esto, el viceministerio se defendió alegando que las contrataciones fueron realizadas con apego a la Ley de Contrataciones Públicas de la República de Panamá y mediante licitaciones públicas abiertas y transparentes. "Hemos tenido una gran participación de empresas que han presentado sus ofertas, participado de las licitaciones y lo mínimo han sido tres por licitación", agregó.
Manifestó que se ha logrado disminuir la cantidad de materiales de construcción que se compraban en más del 50%.
Al ser consultado sobre el tema, Francisco Sánchez Cárdenas, exministro de Vivienda durante el periodo del expresidente Ernesto Pérez Balladares, estuvo de acuerdo en que todas las obras sociales que tengan como objetivo beneficiar a los más necesitados con una mejor calidad de vida tienen un costo para el país que hay que sufragar.
Sin embargo, dijo que es cierto que las soluciones habitacionales son necesarias, pero estas deben ajustarse a los precios reales y no incurrir en sobrecostos que, al final, terminan saliendo del bolsillo del ciudadano panameño.
Cuando se le preguntó sobre el aumento en el costo de los materiales que inciden en los proyectos, Sánchez Cárdenas explicó que las condiciones durante un periodo de gobierno cambian muy poco, por lo que consideró que aumentar demasiado el precio no sería transparente, pues se presta para suspicacia, por lo que espera que el Gobierno no "cometa este error".
De hecho, mencionó como ejemplo el proyecto del edificio Salomón durante la administración de Pérez Balladares.
"Nosotros mantuvimos el precio de los edificios salomones, lo mantuvimos durante casi todo el periodo de Pérez Balladares, había fluctuaciones de cemento, piedra, arena, pero siempre había soluciones, al punto de que en ningún momento nos vimos obligamos a aumentar el costo de esta vivienda. Yo creo que son excusas, quién sabe con qué objetivo".
A juicio del también doctor, si la administración se lo propone, se logra el objetivo de la construcción de miles de casas, pero no debe estar el "ingrediente" de aprovecharse para hacer dinero y negocios.
"Los programas sociales son necesarios en el país, pero son la avaricia, la corrupción y la ambición los que los dañan".