variedades
Hacer feliz a Dios es una tarea muy fácil
- Publicado:
Rosalina Orocú Mojica (rosalina.orocu@epasa.com) / PANAMA AMERICA Recorderis 1.- Aprender a perdonar es perentorio.¿Quiénes somos para negar otra oportunidad a quien yerra? Hay que poner la otra mejilla.2.- Priorizar los asuntos de Dios es menester.Dios exige devoción plena.Lo material Él lo proveerá.Él viste y alimenta las aves del cielo.3.- Los más vulnerables (niños, adultos mayores, personas con discapacidad, enfermos, privados de libertad y otros que pasan por momentos de tribulación) necesitan manos y corazones amigos para superar las pruebas.Hoy, en Navidad y todos los días de la vida, el ser humano tiene el privilegio de poder imitar a Jesucristo y ganar gracia ante nuestro Padre Celestial, cumpliendo con el deber cristiano de servir a sus congéneres.De ser luz.“Haz el bien y no mires a quien”, dice un viejo adagio, en lo que es una clara invitación a pensar en cómo ayudar a que los demás estén mejor.Impactar positivamente, mostrar amor altruista, ser agente de cambio social, dejar huellas, no pasar de largo por el mundo, hacer la diferencia, proyectarse en el hogar, la escuela, la comunidad, el centro de trabajo, la iglesia...en cualquier momento y lugar.Esto es necesario.Y este es el llamado que nos hace Dios a través del libro de libros.Nos dice también que compartir alimento para el cuerpo es importante.No menos lo es el alimento para el alma y para el espíritu, porque hay mucha hambre nutricia, afectiva y espiritual.Y hay tantos “convidados de piedra”.En Navidad y Año Nuevo revisamos nuestras acciones, omisiones sentimientos, emociones y pensamientos.Y se hacen promesas.Promesas de ser mejor.Solo Dios sabe cuántas caen en terreno fértil y cuántas no.