La Columna de Doña de Perla
No se llamaba Leticia Adames Hassán si no robaba “show”. Esta vez, su víctima fue un enorme lechón que se tiró al hombro y micrófono en
No se llamaba Leticia Adames Hassán si no robaba “show”. Esta vez, su víctima fue un enorme lechón que se tiró al hombro y micrófono en mano se paseó por todo el mercado San Felipe Neri vestida de carnicera, dice ella que por obligación periodística. Repito, lo de ella no es el periodismo sino la actuación.
¡Horror, dice Siria! En mis años mozos las protagonistas de telenovelas eran bellezas con principios y corazón noble, las de esta generación son chicas prepago, brujas y asesinas, y, por supuesto, los galanes no menos que narcotraficantes, mujeriegos y asesinos. Y las malas son más bien exhibicionistas. ¡Auxilio!
Al que quisiera pedirle que se busque una vida y se pierda del mapa un buen tiempo es a Michael Vega. El “exgordito del humor” ya se dejó contagiar por sus “obsoletos” compañeros y ahora al igual que ellos solo tiene como recurso humorístico el tema de los “gays”. ¿Será que fantasea con ser una mujer? ¡Hello!

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