El adiós de un auténtico caballero del diamante
Es cierto que Bruce Chen no tuvo las estadísticas de Mariano Rivera, pero su carisma es tan grande que en el corazón de muchos panameños ocupa un lugar privilegiado.
Chen dijo no más el lunes, una decisión que tal vez fue la mejor para él, pero que indudablemente llenó de nostalgia a todos los que tuvimos la oportunidad de seguir su carrera.
A Bruce lo conocí en el ocaso de su trayectoria, sin embargo, esos años me bastaron para darme cuenta de que sus principios y valores fueron claves en su éxito en la Gran Carpa.
De hecho, un tipo más humilde no me he encontrado en mis cortos años como periodista.
Algo que también hay que aplaudirle al “chinito” es su perseverancia, una cualidad que demostró hasta el último episodio de su carrera.
Aun con un contrato de ligas menores, el panameño no se rindió y decidió mantenerse en ese sistema este año con el fin de convertirse en el panameño con más triunfos en las Grandes Ligas. Lo intentó, pero no pudo.
No hay nada de lo que Chen tenga que sentirse mal, al contrario, palabras de agradecimiento hacen falta para con un jugador que portó y defendió con dignidad los colores de Panamá en el mejor béisbol del mundo.
Con la selección nacional, el zurdo también estuvo disponible siempre que se le llamó.
Fuera y dentro del diamante, Chen dejó claro que es un ganador y un caballero.
De este lanzador, otro asunto que se extrañará son sus visitas a los medios de comunicación panameños.
Chen era consciente de que durante la temporada no los podía atender a todos, por eso, al final de cada campaña, sacaba tiempo para visitar las redacciones y agradecer en persona el seguimiento que se le daba durante la misma.
No había que llamarlo, su padre hacía el contacto y él venía, siempre dispuesto a regalar autógrafos y fotos a quienes se lo pedían.
Estos últimos años han sido de despedidas, primero Carlos Lee, luego Mariano Rivera y ahora Bruce Chen. Se van los veteranos, pero quedan los jóvenes, quienes tienen un gran desafío por delante.
A Chen, de nuevo, mil gracias.