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Tomen asiento en ringside
Ernesto Endara - Publicado:
Como en cualquier buen programa de box, antes de subir nuestros abstractos contendientes al tinglado cabría analizar sus posibilidades de triunfo.Lo primero que debemos comparar, por supuesto, son las dimensiones de pantalla.En esto “Kid” Cine apantalla a la “Sugar” TV por muchos metros cuadrados.Es comparar un campo de fut con una mesa de ping-pong.Pero, un momento, ahora ya no podemos llamar a todas las televisiones “pantalla chica“.Algunas, de tan anchas y largas han pasado a formar parte de nuestros sueños.A pesar de su gran superficie, son delgadas, decorativas y livianas como la palabra sílfide.La TV arrastra por los pelos al cine en lo que respecta a la privacidad.Pero no a todos les gusta la soledad cuando contemplan sus programas; ni la deliciosa e informal comodidad de verlos en camisón o calzoncillos.Por otro lado, si voy al cine lo hago a las tres de la tarde, día de semana, cuando la sala es tan privada como mi recámara.Aunque no me atrae una "premiere" de gala, felicito a los que gustan del glamour, la sociabilidad y la charla banal entre el regocijo primoroso de verse los unos a los otros.Por favor, no busque mordacidad en mis palabras pues estas cosas las gocé en mi tiempo.Respecto a visión, sonido y efectos, el cine escupe y patea a la televisión.Parece una chambonada alquilar "Avatar" o "Alicia en el país de las maravillas" para verlas en TV, si puedes gozarlas en pantallas gigantes por las que es más fácil colarse en sus mundos de fantasía.Si pulseamos los consentimientos, reconozco que hay cines que compiten con esa infinidad de cosillas que hacen más grata una función.Como si estuvieras en casa, en estos cines te llevan una copa con ensalada de frutas hasta tu sillón reclinable, acompañadas de crujiente pop corn que podrías bajar con una soda (lástima que no con chicha de tamarindo).Tentaciones que me recuerdan a los vendedores de los cines de antaño que iban voceando quedamente por los corredores: «Chocolates, chingongo, cigarrillos, galletas, alka seltzer».Ah, pero para ser cliente frecuente de estos VIP tienes que ser accionista bancario o diputado o ministro de estado (los presidentes tienen sus propias salas de proyección).Si entramos en comparaciones económicas, pues, ni hablar, la TV gana por cancha.Una inversión de doscientos dólares puede darte dos mil películas.(Continuará)