Panamá debe invertir en talento e infraestructura para garantizar su competitividad
Expertos señalan que el país tiene que pasar de la discusión a la acción, materializando sus estrategias como políticas de Estado, no de Gobierno.
Las habilidades blandas y el dominio de las nuevas tecnologías se han convertido en los principales requisitos del sector empresarial. CORTESÍA
La capacidad de Panamá para competir en los mercados internacionales depende de dos elementos fundamentales: educación e infraestructura. El país necesita que su capital humano responda a las necesidades de desarrollo; de lo contrario, su competitividad podría verse comprometida.
Analistas empresariales sostienen que uno de los principales desafíos del istmo es ajustar los aprendizajes académicos a la realidad del mercado, facilitando la inserción de los jóvenes al campo laboral y la atracción de nuevas inversiones.
El presidente de la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa (Apede), Alberto López Tom, considera que Panamá debe pasar de la discusión a la acción, materializando sus planes como políticas de Estado, no de Gobierno, en aras de que sus resultados sean sostenibles en el tiempo y permeen en la población; sobre todo, en la mano de obra joven que, actualmente, representa el 28% de los desempleados del país.
Una estadística que, a juicio del empresario, pone en evidencia dos problemáticas: no se está formando a los estudiantes para las demandas de la industria ni se está simplificando su ingreso al ámbito profesional; por tanto, a las empresas les es más accesible contratar mano de obra proveniente de otras instituciones que salir al mercado en busca de nuevos colaboradores.
"Tenemos que buscar mecanismos más ágiles para la inserción laboral", subrayó.
Agregó que otro de los retos es abreviar los trámites, permitiéndole al país desarrollarse más allá de los cinco años que dura una administración, para frenar la pérdida de talento humano y la "curva de aprendizaje" en el sector público.
La presidenta del Centro Nacional de Competitividad (CNC), Marcela Galindo, también destaca la educación como un factor determinante en el desempeño económico de Panamá; por ello, su estrategia no solo se enfoca y plantea reestructuraciones importantes para dicha materia, sino también en otras de alto impacto ciudadano como salud, vivienda y agua potable.
Explicó que la estrategia del centro posee un componente social fuerte, cuyo objetivo es asegurar que la competitividad del país impacte a toda la población, para lo cual es fundamental que se entienda que la posición geográfica no lo es todo; hay que sacarle provecho a esta ventaja.
El Instituto para la Formación y Aprovechamiento de Recursos Humanos (Ifarhu), en ese sentido, instaló ayer, jueves, una mesa técnica para identificar las carreras que requiere el mercado y reorientar sus recursos en beneficio de la población estudiantil.
El director de la entidad, Carlos Godoy, señaló que la finalidad del estudio es mejorar las posibilidades de empleabilidad de los alumnos a futuro, contribuyendo a la reducción del desempleo juvenil.
Adelantó que las becas de la institución podrían enfocarse en carreras vinculadas al desarrollo sostenible, la tecnología y la innovación, que, a diferencia de la docencia, el derecho, la contabilidad y la economía, muestran mayores oportunidades de inserción.
El presidente de la Cámara de Comercio e Industrias de Panamá (Cciap), Aurelio Barría Pino, coincide con el resto de los expertos en que la prioridad del país está en cerrar la brecha existente entre la formación de los jóvenes y las necesidades de un sector empresarial que apuesta por las nuevas tecnologías y habilidades blandas.