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“Creo que él ya pagó; más años en prisión, ni le suman ni le restan”
Jahaira Valverde - Publicado:
Faltaban cinco horas para que arribara a suelo panameño el vuelo 6345 que transportaba al exdictador Manuel Antonio Noriega de Francia a Panamá, y Adela de Giroldi, esposa de Moisés Giroldi, líder golpista del 3 de octubre de 1989, predicaba desde un púlpito del amor de Dios, del arrepentimiento y el perdón.Adela, de 55 años de edad, lleva dos años como pastora de la Iglesia “Refugio de Dios”.Sin saber de nuestra presencia en el templo, le hablaba a su congregación de los momentos de desesperación que vivió cuando asesinaron a su esposo, después de intentar derrocar a Noriega.“Fueron momentos difíciles; lloré, pero con la ayuda de Dios me levanté, porque tenía tres hijos y mi esposo antes de fallecer me dijo que si él no estaba, yo tenía que tomar la bandera y seguir”, contó.“Yo sé que Dios estuvo conmigo en todo momento y me dio las fuerzas para salir adelante, educar a mis hijos y lograr que no guardaran rencor en su corazón” , aseguró.La “Pastora”, como la llaman en el templo, ese día después de la exhortación, entregó regalos del día de las madres a las mujeres de su congregación; luego la abordamos y muy amablemente nos atendió y comentó que se había enterado el día anterior de la llegada del “general Noriega” a Panamá por el noticiero.“Quedé un poco sorprendida, pero sabía que era algo que tenía que pasar”, dijo.Al recordar a Moisés, su esposo, Adela habla de él con mucha admiración.“Conocí a Moisés cuando tenía 15 años, él estudió en el Nido de Águilas, era un institutor, me enamoré de él y de sus ideales de un Panamá mejor”, relató.¿Cómo describiría usted a Moisés Giroldi? Moisés fue un hombre de una sensibilidad muy grande, se dolía mucho de la necesidad de la gente; he seguido su ejemplo atendiendo las necesidades de las personas, especialmente de las madres solteras, ayudarlas a seguir adelante, para que vean las cosas desde las perspectiva de Dios, y así evitar que los niños se dañen.Debemos tratarlos para que sean hombres de bien y no resentidos, que se vuelven un peligro para la sociedad.¿Cree usted en la justicia terrenal?Sobre la justicia terrenal, yo creo que desde el momento que el general Noriega estuvo preso en los Estados Unidos y luego en Francia, no evadió esa justicia, pagó sus condenas.Si tuviera 22 años de estar prófugo de la justicia y no lo hubieran encontrado en ninguna parte del mundo, yo hubiera dicho que la justicia terrenal no existe.“Yo creo que ya él pagó lo que tenía que haber pagado, más años aquí ni le suman ni le restan.Yo creo que por las condiciones que tiene es para que lo tengan tranquilo en su casa”, consideró.¿Cree usted que los libros de historia deberían recopilar los hechos del 3 de octubre de 1989?Sí, creo que es necesario, he conversado con jóvenes que desconocen lo que sucedió.La historia no es para olvidarla sino para que se conozca y que se aprenda de ella.Se debe rescatar el nacionalismo y el amor a la patria, valores que se han perdido.