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Fracasarían sesiones extraordinarias si no se prolongan
BerlÃn - Publicado:
Si el Ejecutivo no aprueba la extensión de las sesiones extraordinarias, es muy probable que no se puedan aprobar los dos proyectos de ley incluidos en agenda, advirtió ayer el legislador Elías Castillo, presidente de la Comisión de Educación de la Asamblea Legislativa.Explicó que los legisladores fueron convocados por el Ejecutivo para discutir dos proyectos de ley durante las sesiones extraordinarias y eso es lo que han estado haciendo, ahora será la presidenta Mireya Moscoso la que debe decidir si se extiende o no el plazo dado originalmente para concluir con la tarea encomendada.El proyecto que modifica la Ley 13 o del Seguro Educativo ya fue presentado ayer ante el pleno legislativo y en la sesión plenaria se avanzará en su discusión en segundo debate, por lo que probablemente podría ser aprobado hoy para luego ser discutido en tercer debate a partir de mañana.Sin embargo, Castillo afirmó que el proyecto de ley referente a la creación de las juntas regionales de la educación entró ayer en primer debate y es probable que se tome mucho más tiempo que el otro, ya que es más extenso y a la vez complejo.Según la convocatoria hecha por el Organo Ejecutivo, las sesiones extraordinarias que se iniciaron el 12 de agosto deben concluir con la sesión plenaria de mañana 21.Mientras que la ministra de Educación, Doris Rosas de Mata, afirmó que en el caso que sea necesario extender las sesiones extraordinarias, serían los legisladores los que tendrían que solicitar la prórroga a la presidenta Moscoso.El médico, ante el expediente de diabetes y los problemas cardiacos, no vaciló en hospitalizarla.Catalina fue examinada en urgencia por el médico de turno, pero de allí no pasó.La enviaron a la sala de espera hasta impacientar y preocupar a sus familiares porque la abuela no había almorzado ni tomado sus medicinas, pecado capital para un diabético.Sus parientes deciden ingresar a la sala de atención y hablan con el médico encargado, quien les dice que el cardiovascular, especialista de obligatoria consulta, estaba atendiendo un caso de vida o muerte en otra sala del hospital.¡Qué causalidad!, lo mismo manifestaron a otros.Ante esta situación El Panamá América conversó posteriormente con el jefe del Cuarto de Urgencia de Adultos de ese complejo, Luis Filós, quien manifestó que el fenómeno se da porque llegan allí para ser hospitalizados y no debería ser así."Si viene referido por un médico de la policlínica o de aquí, éste debiera hacer el proceso de hospitalización directamente con la sala del servicio al cual pertenece, pero como saben que no hay camas, prefieren mandarlo para que nos encarguemos de la admisión", explicó.Pero, por qué demora tanto tiempo la atención de los especialistas, era la pregunta que se hacían los usuarios.Filós comenta que, en ninguna parte del mundo, los especialistas están en los cuartos de urgencia.Generalmente se llaman porque se encuentran de turno.El resto de los especialistas, explica, como neumólogos y cardiólogos, son compensados por los turnos de los médicos de medicina interna, quienes han tomado un curso en reanimación en manejo de pacientes con trauma.Filós comenta que la dilación se da en algunos casos cuando al paciente hay que hacerle un ultrasonido especial o algún tipo de radiografía o examen que involucre el uso de equipos auxiliares de diagnóstico.Otra de las dificultades es que el equipo lo usan los pacientes con citas normales, los que están hospitalizados y los que llegan al cuarto de urgencia, que recarga la capacidad de atención.Esto se debe, según Filós, a que el hospital, que es de primer nivel, funciona como de tercer y cuarto nivel y simultáneamente como una policlínica.Otro problema del cuarto de urgencia es que el hospital tiene un déficit de camas.Pese a que se admite al paciente, éste queda en el área de urgencia mientras se consigue dónde acostarlo en la sala correspondiente.Explica que los pacientes están en los pasillos porque el hospital no tiene dónde trasladarlos.Considera que el inconveniente se solucionará en parte cuando la sala de Pediatría se ubique en el Hospital América y se habilite el San Judas Tadeo, que dará solución a las hospitalizaciones.La institución está consciente de que necesita una sala para estos casos, pero el problema ha sido que no hay disponibilidad de recursos económicos y la estructura geológica del área no permite ampliar el edificio, afirma Filós.Unos 30 médicos generales son los que se encargan de hacer la labor de atención primaria apoyados por 15 especialistas que incluyen dos médicos especialistas en urgencias médico- quirúrgicas, uno en cirugía general y el resto especialistas en medicina interna.Diariamente acuden al cuarto de urgencia entre 175 a 200 pacientes, que asciende a unos 5 mil al mes.De esa cantidad sólo el 50 por ciento requiere una atención de urgencia, aseguró Filós.Cardiovasculares: Enfermedades cerebro vascular, son los que hacen isquemia de cerebro que se conocen como derrame o que pueden ser hemorragias cerebrales; enfermedad isquémica del corazón, que se conoce como angina de pecho y el infarto al miocardio.Pulmonares: Crisis por asma; enfermedad pulmonar crónica; obstructiva crónica como enfisema Diabetes: Se incluye a los diabéticos con complicaciones por enfermedades gastrointestinales como hemorragias digestivas, ya sea por úlceras en el estómago o por sangrado en el intestino grueso.Infecciosas: Enfermedades infecciosas a nivel pulmonar, de las vías urinarias, y, en algunos casos, en el sistema nervioso central, como la meningitis.Otras: Diarreas por deshidratación, náuseas, vómitos por alimentos contaminados, resfriados, traumas menores y mayores por accidentes de tránsito, en la casa o sitios de trabajo y por descargas eléctricas y los quemados.Isquemia: Disminución transitoria o permanente del riego sanguíneo de una parte del cuerpo, producida por una alteración normal o patológica de la arteria o arterias aferentes a ella.Miocardio: Parte musculosa del corazón situada entre el pericardio y el endocardio.Pericardio: Envoltura del corazón que está formada por dos membranas, una externa y fibrosa, y otra interna y serosa.Endocardio: Membrana serosa que tapiza las cavidades del corazón y está formada por dos capas: una exterior, de tejido conjuntivo, y otra interior, de endotelio.Endotelio: Tejido formado por células aplanadas y dispuestas en una sola capa, que reviste interiormente las paredes de algunas cavidades orgánicas que no comunican con el exterior; como en la pleura y en los vasos sanguíneos.En la sala de urgencias el tiempo transcurría; eran las 7:00 p.m., llegaban nuevos casos y allí estaba aún la abuela Catalina, sin una silla de ruedas o banquillo para apoyarse.Temblorosa, esperaba callada con una paciencia inusual.El momento llegó a su fin; eran casi las 8:00 p.m.cuando la llamaron por tercera vez.Al ingresar, con los exámenes requeridos para hospitalizarla, un último paso echó todo por tierra.El cardiovascular nunca vino a examinarla.Según la doctora, lo mejor era llevársela para la casa porque los especialistas de cardiovascular no bajan (a urgencia) por un dolor porque "de dolor nadie se muere" y en la sala de esa especialidad hay pacientes sumamente graves, casos de vida o muerte, así que debía regresar otro día.¡Cuánto esfuerzo y tiempo perdido para nada!, dicen sus familiares, y más allá queda la interrogante: ¿Cuánto pierde la Caja de Seguro Social en exámenes de laboratorio, radiografías y honorarios de personal médico cuando la hospitalización se atasca a último minuto?Una paciente hipertensa espera en la sala.Una ex vecina, al conocer la condición, interviene y alerta a los médicos de la condición de su amiga.A los pocos minutos la hipertensa ingresa a la sala.La señora jubilada, que había venido a buscar una receta para su hijo, se quedó para ayudar, además, a otro amigo que sangraba sin recibir atención.Criticó la falta de sensibilidad de los médicos y de estímulos para quienes hacen el trabajo más difícil mientras otros conversan y no les interesa qué tienen los pacientes.Al respecto, El Panamá América pudo comprobar cómo una doctora le dijo a quienes observan desde la puerta de vidrio: "¡Qué me miran¡ ¡No miren para acá si no voy a tirarles la puerta en la cara!".Dijo esto a ancianos, a enfermos y familiares que tenían más de 12 horas de estar allí esperando atención, algunos canalizados por tratamiento intravenoso.Aunque parezca insólito, unos trataron de calmar su enojo fumando, pese a su malestar, comprando billetes de lotería y otros contando una anécdota.La sala se fue despejando a las 8:00 p.m..Algunos conformes, otros escépticos como Agustina Cedeño, de 64 años, quien padece de asma hace cuatro años al igual que diabetes.Ese día, la quinta vez en la semana que acudía, aunque fue referida para hospitalización, le dieron salida.Se fue luego de radiografías, exámenes y con el malestar a cuestas, repasando en su mente qué le está causando los ataques.Media hora después salió Catalina.Volvió a cubrirse con su abrigo rojo, ya no con el mismo ánimo que en la mañana cuando la cobijó del rocío, con la diferencia que ahora la resguardaría de la fría brisa y del sereno de la noche.Tanto la periodista que escribe esta nota como el fotógrafo se sometieron a atención en el cuarto de urgencia, paso importante para preparar este reportaje.Dentro del consultorio el tiempo es de unos 10 apresurados minutos, que se advierten porque el médico mira su reloj para darle fiel cumplimiento.Le pregunta al paciente qué siente, si padece alguna enfermedad y luego de escuchar rápidamente, se procede a los exámenes de laboratorio, placas o la práctica de un electrocardiograma, si se requiere.En segundos se tienen los resultados.Le da la receta y concluye la sesión.Todo esto en diez minutos.¡Asombroso! La atención es rápida y no se le niega a nadie aunque vaya por un simple resfriado o un dolor de oído.La disponibilidad y acción del personal palideció el rostro del fotógrafo de El Panamá América, a quien casi le practican una cirugía por un aparente absceso en la mandíbula.Su temperatura subió y de su boca ni palabra, sólo balbuceos, porque apenas el aire llegaba a sus pulmones.Un segundo de vacilación hace que la galena tome la atinada decisión de consultar con un colega, quien le aconseja esperar los resultados de la prueba de sangre y la última palabra de un especialista.El paciente se somete a los exámenes pero decide no ingresar a la sala porque el caso no requería ese tratamiento.Su temor ante un apresurado diagnóstico le asusta y lo espanta del cuarto de urgencia.Al llegar a su casa tiene un mensaje: "Señor, debe volver al Cuarto de Urgencia de la Especializada para practicarle una cirugía".Ironías del destino, qué eficiencia para unos y qué penuria para otros, que volvieron sobre sus pasos sin un remedio a su mal.