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Cinco años perdidos en México
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Ciudad de México / AIPE - Noviembre es el último mes del quinto año de gobierno del presidente Zedillo.Una mirada hacia lo que han sido estos cinco años nos permite ver que para los mexicanos, este lustro prácticamente se perdió.Por una parte, el crecimiento promedio por habitante ha sido de apenas 0,7%, mientras que en el mismo período la inflación acumulada ha sido de casi 200%, por lo que el poder adquisitivo de cada peso es hoy de sólo 33 centavos, respecto a lo que era en 1994.Hace cinco años, el tipo de cambio era de 3,45 pesos por dólar y hoy está en 9,60 pesos por cada dólar.Las tasas nominales de interés están hoy a niveles similares a los que prevalecían en noviembre de 1994.Las instituciones bancarias mexicanas quebraron y el rescate de las mismas tiene un costo estimado del 20% del PIB.Exceptuando a las empresas, el resto prácticamente carece de crédito.Existen 40 millones de mexicanos apenas sobreviviendo en una situación de pobreza, mientras que la inequidad en la distribución de la riqueza y del ingreso ha aumentado.Y así no podemos seguir, en una letanía inacabable de nuestros males que incluye la pésima calidad de la educación gubernamental, de la salud y de los demás servicios públicos, el derroche de recursos en el sector estatal, de la impunidad de los delincuentes, etcétera.Entre las pocas cosas buenas que merecen ser resaltadas en estos cinco años son la reforma del sistema de pensiones, la privatización del sector de transportes y comunicaciones y la consolidación del sector exportador mexicano.Ante tales "logros", como en el viejo oeste estadounidense, habría que poner un cartel con "se busca culpable para ser sacrificado".Sin duda, candidatos no faltarían.Algunos acusarían a Salinas, otros al propio Zedillo, otros al "imperialismo yanqui", unos más a la globalización y otros al haber destruido el sistema corporativista del PRI y haber instaurado la democracia.¿Quiénes son los verdaderos culpables de nuestros males? La respuesta, estimados lectores, son los líderes que hemos tenido a todo lo largo del siglo XX.Seguimos siendo una economía subdesarrollada porque nuestros líderes no han sabido guiar atinadamente los destinos del país.Algunos hicieron menos daño que otros, pero no cabe duda que en promedio su desempeño merece una calificación reprobatoria.Vivimos en un país subdesarrollado y profundamente inequitativo porque no hemos tenido un marco institucional eficiente, sino uno que le ha dado al gobernante un amplio poder discrecional para intervenir en asuntos que le deben corresponder únicamente a los agentes económicos particulares, lo que se ha reflejado en una economía ineficiente y que, por consiguiente, no puede satisfacer las necesidades materiales de la población.Peor aún, sufrimos de un marco institucional que nos ha quitado la libertad de elegir.En resumen, en México nunca ha existido un estado de derecho, lo cual ha producido una minoría privilegiada.Lo que ha sucedido en estos últimos cinco años no es más que la continuación de esa tradición en la que nuestros gobernantes y los funcionarios públicos han podido actuar impunemente, sin rendirle cuentas a la sociedad por sus actos, sin realmente preocuparse por dotar a ésta de un marco institucional y legal que defina, garantice y proteja los derechos privados de propiedad en un contexto de igualdad de oportunidades.Populismo y neoliberalismo, dos de los grandes culpables de nuestra precaria situación como país, tienen una característica en común.En ninguno se dota a la sociedad de igualdad de oportunidades, en ninguno prevalece el estado de derecho, en ambos se privilegia a una minoría.Los dos esquemas requieren ser condenados y sacrificados como los verdaderos culpables.Necesitamos una nueva revolución para llevar a la cumbre a nuestro único salvador: la libertad.