opinion
Cosechamos lo que hemos sembrado
Eloy Grimaldos Méndez - Publicado:
La ciudadanía panameña quedó consternada el pasado domingo con el asesinato de Monseñor Jorge Altafulla (Dios lo tenga en Su gloria), ocurrida en la forma ya conocida por los apreciados lectores.Muchas voces de reprobación e indignación se han dejado escuchar, casi todas inculpando al gobierno y otros, específicamente, a la Policía Nacional de la que se ha expresado que ha "fracasado rotundamente y toda su jerarquía superior debe ser removida para dar lugar a una profunda reestructuración desde sus cimientos, incluyendo su concepción misma y su basamento legal".Realmente no queremos constituirnos en defensores oficiosos de esa institución que puede que requiera de reformas profundas, pero estimamos que los verdaderos responsables de los niveles de criminalidad existentes es la comunidad que, por imprevisión o conveniencia, ha permitido su proliferación.Parafraseando anécdota con relación a lo ocurrido el 11 de septiembre de 2001 en USA, podemos preguntarnos, "¿Cómo Dios ha permitido que algo así le haya acontecido a Monseñor Altafulla?" La respuesta es que Dios está profundamente triste, tal como nosotros lo estamos, pues, por años le hemos estado diciendo que se salga de nuestras escuelas, de nuestros gobiernos y de nuestras vidas.Y El, calladamente, nos ha hecho caso.¿Cómo podemos pretender que Dios nos dé su bendición y su protección si le hemos ordenado que nos deje solos? Veamos algunos ejemplos: Empecemos por Madeline Murray O"Hare, ella pidió que en ninguna escuela de Estados Unidos se orara y nosotros dijimos "OK".Lamentablemente ella fue asesinada y su cuerpo hallado abandonado.Luego alguien dijo que era mejor no leer la Biblia en los colegios; la Biblia que dice que no se debe matar, que no se debe robar, que se debe amar al prójimo como a uno mismo.Y nosotros dijimos OK.Posteriormente hemos estado divulgando enseñanzas que dan cuenta de la existencia de un Dios que es "puro amor", que no castiga, contrario a las ilustraciones bíblicas y hemos corrido a abrazar esta nueva erudición que nos redime de pautas morales y del fiel cumplimiento de los Mandamientos de la Ley de Dios.Prontamente, el Dr.Benjamin Spock, dijo que no debemos castigar a nuestros hijos cuando se comporten mal porque sus pequeñas personalidades y su auto estima se pueden dañar.Y nosotros pensamos: "un experto debe saber de lo que está hablando", así que dijimos OK.(El hijo del Dr.Spock se suicidó).Luego algunos dijeron que los maestros y los directores de las escuelas no deben disciplinar a nuestros hijos cuando se comporten mal.Las autoridades de educación dijeron que "ningún miembro de la escuela siquiera tocará a algún alumno, pues eso sería mala publicidad y no queremos problemas." Y nosotros dijimos OK.Olvidando que existe una gran diferencia entre disciplinar y golpear.Ulteriormente alguien dijo: "permitamos que nuestras hijas tengan abortos si así lo quieren y ni siquiera tienen que decírselo a sus padres." Y nosotros hemos vuelto a decir "está bien, lo contrario sería atentar contra los derechos humanos", olvidándonos de los derechos del hijo que se encuentra en el vientre de la madre.Consecutivamente algunas personas dijeron que no importa qué es lo que hagamos en nuestras vidas privadas mientras sigamos haciendo nuestro trabajo.En concordancia ello significa que no nos importa lo que cualquiera haga con su vida, todos tienen derecho a que se respete su intimidad.Luego alguien dijo: "imprimamos fotos de gente desnuda y digamos que es arte, "apreciación de la belleza del cuerpo".Y nosotros dijimos OK.Posteriormente alguien tomó esa "apreciación", un poco más allá, y tomó fotos de niños desnudos y dio aún otro paso más allá, pues hizo posible tener acceso a estas fotos en Internet.Y nosotros dijimos "eso es libertad de expresión".Simultáneamente la industria del entretenimiento dijo: "hagamos programas de TV y películas que promuevan la violencia, promiscuidad y el sexo ilícito y grabemos música que anime a la gente a violar, a usar drogas, a asesinar o a suicidarse, a tocar temas satánicos.¿Y nosotros dijimos? "es sólo entretenimiento, no tiene efecto adverso, nadie toma esto en serio así que sigamos adelante no más." Finalmente, todos nos preocupamos por atesorar bienes materiales aun cuando ello signifique el usurpar el bocado del prójimo, con lo que estamos creando resentimientos muy difíciles de zanjar.Ahora nos preguntamos ¿por qué la gente no tiene conciencia, por qué no saben diferenciar lo bueno de lo malo, porqué no les importa matar a gente inocente, a sus compañeros, amigos, a ellos mismos.Probablemente, si pensamos en ello lo suficiente nos demos cuenta de que cosechamos lo que hemos sembrado.En una ocasión preguntaba un alumno de una escuela: "Querido Dios, ¿por qué no salvaste a esa pequeña niña que fue asesinada en la escuela"? La respuesta fue: "Querido alumno preocupado: Lo siento, no me está permitido entrar en las escuelas.Sinceramente, Dios".Es curioso ver cuán simple es para la gente apartar a Dios de sus vidas y luego preguntarse por qué el mundo se está yendo al infierno.Es curioso cómo todos creemos en lo que dicen los diarios, pero cuestionamos lo que dice la Biblia.Es curioso cómo nos decimos cristianos porque vamos hacia Dios los domingos, pero somos cristianos invisibles el resto de la semana.Es curioso cómo podemos estar más preocupados de lo que las demás personas piensen de nosotros y no de lo que Dios piense de nosotros.(egmf3119@pananet.com)En promedio, la edad de los pacientes con insuficiencia renal oscila entre los 40 y 50 años, aunque hay registrados muchos jóvenes.Las enfermedades más comunes que causan insuficiencia renal crónica son: la glomeronefritis (daño del riñón por una infección de la garganta o resfriado mal cuidado), el riñón poliquístico (con varios quistes, que es una de las enfermedades hereditarias), la hipertensión arterial y la diabetes.Cuando los dos riñones del paciente no funcionan es necesario hacer el trasplante, mientras tanto, debe someterse a hemodiálisis o diálisis peritoneal.La hemodiálisis sustituye la función del riñón por una función parecida para limpiar la sangre a través de un filtro que la purifica, mientras que la diálisis peritoneal es un proceso parecido, pero que el paciente puede realizar en su casa.Los trasplantes también tienen algunas limitaciones.Las estadísticas reflejan que un 95% es exitoso, pero en algunos casos el paciente pierde el riñón por el rechazo del cuerpo al órgano donado.Cuando se trasplanta un riñón éste puede durar hasta 25 años, en otros solamente 5, por lo que el paciente debe someterse nuevamente a la diálisis, aunque otros no pueden optar por otra operación.La coordinadora de Trasplantes del Complejo Hospitalario Metropolitano de la CSS, Edilsa Pittí, explicó que en esta materia interviene la sociedad en general."Sobre todo, cuando hablamos del trasplante cadavérico, es la sociedad con sus donaciones la que hace posible los trasplantes", dijo Pittí a El Panamá América.Añadió que los donantes potenciales son aquellas personas que fallecen por muerte encefálica en los hospitales, es decir, que su cerebro se ha deteriorado pero que sus órganos vitales se pueden mantener en buen estado a través de aparatos y hacerlos viables para trasplantes.Según Pittí, España es el país que ocupa el primer lugar en cuanto al número de trasplantes realizados, por lo que muchos países latinoamericanos han adoptado el modelo y las técnicas para este tipo de operación, incluyendo Panamá.A su juicio, el problema en Panamá es que no se ha trasplantado a ningún paciente no asegurado, por lo que espera que un convenio en ese sentido entre la CSS y el Ministerio de Salud sea pronto una realidad."Consideramos que una vez eso ocurra, definitivamente la meta sería el Hospital Santo Tomás, donde se desarrollarían las unidades de coordinación adecuadas, ya que en esa entidad médica pública se están perdiendo órganos que podrían salvar la vida a otros panameños", puntualizó Pittí.Según Edgar Figueroa, vicepresidente del Comité Nacional del Trasplante, en Panamá se está tratando de adoptar una política o plan nacional de trasplante "donde la figura del coordinador es primordial para la captación de los donantes cadavéricos".Sostuvo que los países desarrollados tienen cada día más donación cadavérica y menos donación de donantes vivos relacionados."El concepto moderno es tratar de que el donante cadavérico sea multiorgánico, es decir, que por lo menos se favorezcan cinco enfermos terminales, de los cuales dos serían para pacientes de transplante renal, uno para transplante hepático, otro para caso cardíaco y el último para el reemplazo de pulmón o intestinos", subrayó Figueroa.También consideró que a corto plazo Panamá podrá iniciar los trasplantes de corazón y posteriormente de hígado.Sobre el hecho de que no se estén obteniendo órganos cadavéricos del Hospital Santo Tomás, Figueroa indicó que "no es un asunto fácil, ni un camino de rosas, por lo tanto, se necesita de entrenamiento, una docencia dirigida al personal del hospital y la sociedad en general para que estos programas sigan adelante".Añadió que actualmente hay seis urólogos en todo el país que están entrenados en trasplante, a los que el Comité Nacional de Transplante ha expedido su certificación como especialistas en la materia.Informó que ya hay médicos especialistas entrenados en trasplantes cardíacos y están por entrenarse otros en trasplante hepático.Este es el lema de la ANPIRFC para fomentar la donación de órganos en Panamá, con el apoyo de la CSS y el Ministerio de Salud.Este organismo mantiene una permanente labor de información para que la donación de órganos deje de ser un tabú en muchos sectores de la sociedad panameña.Cualquier persona sana, mayor de 18 años, puede ser donante de sus órganos y tejidos al momento de finalizar su vida.El cónyuge o familiar más cercano, según la ley, son los únicos que pueden autorizar dicha donación.Actualmente pueden donarse cerca de 25 órganos y tejidos para ser trasplantados.Los órganos vitales incluyen el corazón, pulmones, riñones, hígado y el páncreas, mientras que entre los tejidos figuran córneas, huesos, piel, tendones, venas, las válvulas del corazón y médula ósea.En vida se puede donar a un familiar riñón, algunas partes de hígado, pulmón o médula ósea.En ningún caso existen preferencias.Los familiares del donante no pueden elegir al receptor del órgano.Además, ni el hospital, ni los familiares del donante pueden cobrar por la donación.Esto se considera un delito muy grave.La extracción de órganos sólo se puede realizar en un hospital donde ha ocurrido el fallecimiento, se hayan realizado todas las comprobaciones de muerte cerebral exigidas por la ley, y se solicite a la familia la autorización para efectuar la cirugía.La donación no ocasionará gastos a la familia del fallecido.Como cualquier operación, no causa deformidad en el cuerpo y no impide los trámites funerarios normales.Después de la donación, la vida del donante vivo relacionado será tan sana y plena como siempre.Si la mujer es donante o receptora, podrá tener hijos y si es varón, podrá engendrarlos, al igual que hacer deporte, trabajo y actividades acostumbradas.El trasplante de riñón ayudará al paciente a filtrar la sangre y eliminar las sustancias tóxicas que se encuentran acumuladas en el cuerpo, así como mantener el equilibrio del agua del cuerpo, regulando la presión arterial y la formación de glóbulos rojos.Tras la cirugía, el paciente tendrá que tomar medicamentos para conservar el riñón trasplantado, de forma tal que el sistema de defensa de su cuerpo no ataque el injerto.Entre los medicamentos suministrados para esta terapia, los cuales deben ser controlados por un especialista y no suspenderse de forma abrupta, están la azathioprina o inmuran (tabletas), prednisona-corticoide (tabletas), ciclosporina-sandimun (cápsulas).El paciente trasplantado debe tener una dieta balanceada para el buen funcionamiento del riñón.Puede comer diariamente aves (pollo, gallina, pavo, paloma), marisco (pescados, camarón, langostino, pulpo), alimentos que deben ser previamente hervidos y sazonados con ingredientes naturales (ajo, ajíes, cebolla, apio, culantro, perejil, orégano).También puede consumir legumbres, vegetales, verduras, leche y queso descremados y todas las frutas que quiera.En ocasiones el paciente trasplantado puede comer carne de res sin grasa, granos y cereales (arroz, pastas, pan y frijoles), azúcares (dulces, golosina, helados y jugos).Los alimentos que no puede consumir son las grasas (puercos, aceites, mantequilla), vísceras (corazón, hígados, mollejas, mondongo, pajarilla, bofe), embutidos (salchicha, jamón, tocino, salami), productos enlatados y sazonados con preservativos, bebidas alcohólicas ni sal en grandes cantidades.