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Frutas panameñas
Nathali Reyes - Publicado:
La lista de ellas es extensa.Lamentablemente, muchas han desaparecido y otras ya escasean.Recordamos que cuando niños había una como el mamón en tamaño, llamada "Fruta de mono", de color amarillo y con aroma.También existían la "Guabita cansa-boca", era enana, igual a las grandes que aún existen y con el mismo sabor; el "Mamey de Curazao", que era casi redondo, con idéntica cáscara y color y pequeña variante en el sabor.También la cañafístula, más o menos del largo de un plátano, de cáscara negra y en cuyo interior había a todo lo largo, y colocadas verticalmente en celdas unas rodajas cubierta de miel con sus semillas adheridas en el centro, de color oscuro y olor penetrante, desagradable para algunos pero que se estimaba era purificadora de la sangre.Existía también la grosella, frutilla cítrica.En cuanto a las que escasean se encuentran el caimito, el níspero, la algarroba, el mango de calidad, el guineo manzano con un dejo a la misma en el sabor; la granada, la granadilla, la pomarrosa y la chirimoya.Se ve raramente la guayaba; se la puede hallar en los supermercados, pero es importada.Si a las mencionadas frutas desaparecidas y por desaparecer sumamos las que aún tenemos, podrá advertirse cuán extensa es la cantidad de las que hemos tenido.Confesamos que, al degustar frutas, pensamos con pena que cada una de sus semillas podría ser un árbol y en el curso de nuestra existencia han ido al cesto de basura por miles.Apena también ver que una gran cantidad de residencias con suficiente terreno para sembrar uno o dos árboles siquiera, tienen tan sólo grama, aunque con flores.Merece la pena que el Ministerio de Desarrollo Agropecuario o una organización de amigos de la naturaleza, se esforzaran en hallar en cualquier parte del territorio nacional algunas de las plantas mencionadas y procurar su reproducción en defensa de nuestra flora.En los últimos cinco años, al plan originalmente esbozado, se le ha anexado a ETESA la responsabilidad de liderar las interconexiones a través de Bocas del Toro y de Colombia, país que es poseedora de abundantes recursos.La línea para unir eléctricamente a Colombia y Panamá requiere una inversión de alrededor de B/.200 millones y es un deber de los panameños decidir qué porcentaje de inversión nacional nos conviene realizar.Esta interconexión permite a Colombia y al resto de los países andinos exportar 300 megawatts hacia Panamá y Centroamérica.Esta inyección cambia el statu quo entre la oferta y la demanda panameña equivalente a una central de la dimensión de Fortuna en la ciudad de Panamá; y esto debe reflejarse en los precios futuros con el perfeccionamiento del juego de la libre competencia.Las inversiones en transmisión nacional e interconexiones internacionales que permiten satisfacer la demanda nuestra, más la centroamericana, deben promover las inversiones en generación panameña tanto térmica, apostando a ser más eficientes y aprovechando el reforzamiento del sistema de transmisión Colón-Panamá, así como las hidráulicas posibilitadas por la ampliación del "canal energético" ya casi construido con capacidad de 750 megawatts entre el área metropolitana y las provincias de Chiriquí y Bocas del Toro.La sabia política de tener un excedente en la capacidad de generación similar a la planta más grande para contigencias, se cumple con la facilidad de transportar electricidad a través de las fronteras internacionales requiriéndose menores inversiones.Así pues, lo que se invierte en transmisión nacional e interconexiones internacionales, no sólo da esperanzas al usuario panameño, sino que motiva a los generadores nacionales a ser más eficientes y proveerle al país seguridad energética.Alientan las declaraciones de los funcionarios del actual gobierno, de los ejecutivos de ETESA y de los personeros del Ente Regulador en el sentido de que se redoblan esfuerzos en la misma dirección para culminar lo anhelado, así como el interés manifestado a Panamá por Colombia en acelerar convenios y obras destinadas a mejorar las condiciones energéticas del país.La inversión en estas infraestructuras fomentan el desarrollo eléctrico del país y por añadidura el crecimiento económico y el bienestar de los que aquí vivimos.(*)Ex gerente general de ETESA.