Matan a Jesús en el nombre de Dios
Matan a Jesús en el nombre de Dios
Es esta una de las paradojas más grandes de la historia, o mejor, es la más grande e impresionante. Supuestamente defendiendo la dignidad, el honor, el respeto de Dios, los poderes religiosos de Israel matan al Hijo de Dios Padre, al Verbo Encarnado, al Dios hecho hombre. Asesinan al enviado de Dios Padre, y con la mayor premeditación, crueldad, odio y con el convencimiento de que estaban haciendo un bien religioso y humano, político y con todas las bases bíblicas a su favor.
Se van a sus casas después de ver morir a Jesucristo en la cruz con la satisfacción del deber cumplido, de haber realizado una misión para defender al pueblo de Israel. Y sobre todo se retiran con el gozo de haber defendido la honra de Dios. Creen que van a recibir muchas bendiciones del Dios de los ejércitos, del todopoderoso y misericordioso Señor. Y que el pueblo se los va a agradecer siempre. Pero en el fondo de su alma, al abandonar el calvario y caminar hacia sus casas, en lo más recóndito de su ser, la conciencia les estaba recriminando el asesinato de un inocente. Una voz interna les decía que eran criminales, cobardes, envidiosos, egoístas, traidores de Dios.
Porque les carcomía la envidia el alma. El ver como Jesús atraía multitudes. Tenía palabras de vida eterna, nuevas, limpias, cristalinas. Todo el mundo quedaba encantado con sus enseñanzas. Iluminaba el corazón de la gente. Su porte era elegante, sencillo; sus ademanes suaves y enérgicos cuando hacía falta. Había mucha armonía en todo su ser. Serenidad y también aplomo en su comportamiento. La voz de él llegaba al fondo del corazón de la gente. Expulsaba demonios, curaba enfermos, hacía milagros como resucitar muertos. Nunca nadie había hablado como él, ni hecho las cosas que él había hecho.
Esto era demasiado para los fariseos y escribas, para los sacerdotes judíos. El poder religioso de Israel se sostenía por el templo y la ley. Y Jesús dice que aquí hay alguien más grande que la ley y el templo. Y él no ha asistido a la formación de escribas y fariseos. Nació en Belén, se crio en una pobre aldea, Nazareth. Su padre era un carpintero, su madre una campesina. No podían con este hombre. Mucho misterio, no se le puede acusar de nada malo, está desestabilizando el sistema, a causa de él los líderes religiosos están perdiendo autoridad, prestigio, poder. Ha nacido un gran líder religioso.
En el fondo sabían que en Jesús estaba Dios. No que era Dios. Eso viene con la fe. Pero que todo lo que él hacía tenía origen divino. Que estaba envuelto de la presencia divina. Era demasiado. Había que matarlo.