“Tan lejos de Dios y tan cerca de los zoneítas”
Les es más práctico combatir violentamente al productor de cocaína en el Tercer Mundo que rehabilitar a los farmacodependientes dentro de sus propias fronteras. La lista es larga pero a la vez notamos que ellos, en muchos casos contrario a nosotros, evolucionan y se autocorrigen o se critican constructivamente.
Solo nosotros lo capitalinos y colonenses nacidos antes del ‘61 entenderíamos este plagio mío del nueve veces “presidente” mejicano Porfirio Díaz. Entrar aquel Oz, no necesitábamos portar pasaporte, nadar un río o saltar un muro fronterizo para entrar a un entorno más privilegiado que el de sus conciudadanos en los EEUU. Se acerca la linda fecha de Acción de Gracias; buena época para reflexionar 'lo que el viento se llevó'. Su legado quedó permeado aun dentro de nosotros con un tenor de múltiples agridulces.
Solo cruzábamos una calle y revivíamos aquella icónica escena de Dorothy {Judy Garland} al ella, junto a su can, abandonar Kansas. Una justicia más equitativa que la nuestra, 1OO% empleo, todo jardín pedicured, techo garantizado, una canasta básica descontadísima, etc. Sin embargo, al regresar a nuestro lado nos percatamos del doble discurso que aun exude por parte de sus líderes independientemente de cuál partido domine el paisaje norteño. Al igual que nos percatábamos, durante aquellas breves diásporas en la Zona o más extensas en el mero Primer Mundo, de que nuestro Panamá tenía mucho en qué mejorarse dentro nuestro alcance pero hacíamos poco al respecto.
Somos hijos de un matrimonio hoy difuntos; una era hija de un británico y su pareja era un norteamericano. Ambos terminaron en Panamá simplemente por el Canal, una por la construcción y mi padre vino en el ’39 para laborar en él. Por ende, tenemos el lujo de poder apreciar y criticar las tres culturas con conocimiento y causa. En ambos casos me siento como en una sala compartiéndola con un gigantesco simio que muchos optan por pretender no verle. Yo hoy he optado cantárselas en ambos escenarios; pero ciego el que no ve el traje nuevo del emperador.
Empezando con los EEUU y su doble discurso. Mientras su génesis, Constitución y electorado, deploran el colonialismo tras las bambalinas sus líderes continuamente lo practican de una manera u otra fuera de sus fronteras. Sin irnos muy lejos, en 1968 fueron ellos los primeros en reconocer a los golpistas del gobierno debidamente elegido de Arnulfo Arias. Más lejitos aun, en China e Indochina le dieron la espalda posteriormente y embistieron militarmente a los que los apoyaron derrotar a los entonces tiránicos japoneses. Les es más práctico combatir violentamente al productor de cocaína en el Tercer Mundo que rehabilitar a los farmacodependientes dentro de sus propias fronteras. La lista es larga pero a la vez notamos que ellos, en muchos casos, contrario a nosotros, evolucionan y se autocorrigen o se critican constructivamente.
Mientras tanto, nosotros aquí en Panamá quienes contamos con tres comidas diarias, los que somos bien remunerados, lamentablemente contamos con un bajo índice de filantropía hacia nuestros conciudadanos. A la vez, el abismo rico/pobre crece y crece exponencialmente. ¿Cuán cantidad de conciudadanos tuvimos {o tenemos} con grandes atributos que han habitado en la Presidencia {o en el Cuartel Central} y optaron por el camino más transitado? No recuerdo más de cinco {o cuatro} “estadistas” que hayan dirigido las riendas de este país.
En fin, si queremos salir del Tercermundismo, que eternamente padecen también los otros países hispanoparlantes, tendremos que reinventarnos ya que dentro de nuestras fronteras tuvimos, por casi un siglo, una comunidad primermundista sostenible y hemos mostrado que podemos manejar el Canal mejor que su operador anterior. No cometamos el error que cometen otras sociedades vía externalizando la culpa de su subdesarrollo. De lo contrario ya sabemos para quien redoblarán las campanas una y otra vez.
Ingeniero en Sistemas y Telecomunicaciones