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Un abogado ejemplar en el istmo
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Silvio Guerra Morales (opinion@epasa.com ) / Abogado.Ayer, 9 de agosto, se conmemoró el Día de los Abogados.Esta fecha, que nos recuerda el natalicio del más ilustre patricio del decimonono, D.Justo Arosemena, levanta el entusiasmo en las mentes de abogados núbiles y en las de madura edad –los de experiencia- para reflexionar en torno a la profesión que elegimos y hacer de ella nuestro más grande galardón de vidas consagradas al servicio.Recordemos que D.Justo Arosemena, conforme lo ha recogido la historia escrita, fue el autor del Estado Federal de Panamá, amén de haberse distinguido y sobresalido por su alta calidad de estadista, escritor, moralista, sociólogo, jurista, político, profesor, orador, economista, codificador, reformista, historiador y diplomático.Dedicó su vida a luchar por la autonomía de Panamá, por lo que es considerado «el más ilustre de los panameños y padre de la nacionalidad panameña”.De su vida pública como estadista, podemos decir que don Justo Arosemena propugnó, casi hasta el cansancio y sin doblegarse ante las circunstancias y la adversidad, por el respeto a los derechos humanos y por una mayor autonomía del Istmo de Panamá dentro de Colombia.Es por ello que de tales acciones y forma depensar, se crea el Estado Federal de Panamá, del cual fue su primer presidente en 1855, y renunció a los pocos meses.Fue presidente de la Convención Nacional de Río Negro en 1863.No es sino en 1865 que D.Justo Arosemena entra al mundo de la diplomacia, representando a Colombia en Washington, D.C., y cumple con el encargo de negociar las condiciones en que Colombia autorizaba a los EE.UU para la excavación de un canal interoceánico en el istmo de Panamá.Dentro de su extensa hoja de vida, luce que fue embajador de Colombia en Chile, ministro residente de Colombia en el Reino Unido, embajador extraordinario y plenipotenciario en el Reino Unido y Francia (1872) e intermediario en el arreglo fronterizo entre Colombia y Venezuela, así como abogado consultor de la Compañía del Ferrocarril de Panamá (1888).Para el año de 1878, impulsó la fundación de la primera biblioteca pública en Panamá, con la ayuda del educador Manuel José Hurtado y del político Buenaventura Correoso.A esta biblioteca dona más de 60 libros volúmenes relacionados con la Historia y el Derecho, prueba indubitable de ser un estudioso infatigable y hombre de letras menudas.Tras la promulgación de la Constitución de Colombia de 1886, se retira de la vida pública, y elige finalmente el ejercicio de abogacía antes de su muerte, cosa que ocurre a los 78 años de edad.¡Felicidades a todos los colegas y estudiantes de Derecho!Abogado.