Los tiempos cambian, y por más que algunas personas intenten lo contrario, algunas costumbres están por perderse
Tradiciones perdidas en la Semana Santa interiorana
Actos religiosos simbólicos, consumo de alimentos especiales y peregrinaciones en señal de respeto son tradiciones que ya poco se practican. A pesar de ello, algunas personas respetuosas de las costumbres de antaño en días santos y de su significado intentan preservarlas a toda costa.
Durante Semana Santa son muchas las costumbres y tradiciones que en las diferentes comunidades de las provincias del país se practican, pero algunas han desaparecido y otras parece que tendrán el mismo destino.
La caracucha
La Villa de Los Santos actualmente corre el riesgo de perder una bonita tradición. Se trata de la ceremonia de la Flor del Espíritu Santo, también conocida como la Flor de la Caracucha, muy esperada por quienes acuden a la procesión del Viernes Santo.
Esta bella y esperada ceremonia consiste en colocar sobre la entrada de la iglesia -la noche del Viernes Santo- una enorme flor confeccionada con cañaza y papel cebolla, dentro de la cual hay decenas de flores de caracucha y palomas que en la madrugada del Sábado Santo son liberadas para caer sobre el Santo Sepulcro cuando este ingresa a la iglesia de vuelta de la procesión.
Este acto se realiza desde 1940, cuando un inmigrante peruano lo implementó y tuvo muy buena acogida por los feligreses locales.
La tradición se ha llevado a cabo por muchos años, pero hoy en día solo una persona en la región se dedica a confeccionar la flor, por lo que la continuidad de esta ceremonia está en duda.
Pescado seco
Años atrás, en Santiago y otros pueblos veragüenses, los pescadores secaban los peces al sol o en talanqueras con fuego para evitar que se dañaran y así lograr que duraran meses, para permitir su consumo en los días santos, en los cuales no se debía trabajar.
Nuevas tecnologías como neveras, hieleras y sistemas de hornos de estufas han causado la desaparición de esta tradición.
Dulces y comidas
Aunque en provincias como Colón, por ejemplo, aún se mantiene la tradición de hacer el pan bon y platillos con mariscos en Semana Santa, en otras regiones estos dulces y comidas poco perecederos ya casi no se hacen.
“Esta tradición se debe a que antes, en los días santos, no se podía cocinar ni se debía prender un fogón y menos consumir carne”, explicó Doraida Acosta, oriunda de Atalaya y quien sí conserva la costumbre de elaborar dulces de frutas y vegetales para esta época.
Asegura que hoy algunas personas los preparan, pero para la venta, no tanto por su significado.
El Cristo Yacente de Dolega ya no recibe tantas visitas como antes
Una de las tradiciones de Semana Santa que se han perdido en el distrito de Dolega es la peregrinación al Cristo Yacente que se encuentra en la parroquia San Francisco de Asís. Este Cristo, que data del siglo XVII, permanece como una reliquia en un rincón de esta iglesia de Dolega, y muchas personas no saben ni siquiera que existe.
Sin embargo, hace unas ocho décadas atrás, peregrinar hacia este distrito para visitar la imagen era una práctica obligada de los vecinos de las comunidades aledañas durante la Semana Santa.
Marcelina Montenegro, residente de Dolega, comenta que desde que comenzaba la Semana Mayor muchos se acercaban para participar de todas las actividades religiosas. Además, indica que nadie encendía fuego y las comidas ya estaban preparadas con días de antelación, pues eran días sagrados.
Ya la tradición no se celebra en la parroquia y la imagen del Cristo Yacente solo sale en la procesión del Viernes Sant

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