Antalya: Ruinas, montañas y playas de ensueño
La "perla de la riviera turca" ofrece desde aguas refrescantes hasta ruinas que te sumergen en el pasado de gloriosos pueblos.
Darse un chapuzón mientras viajas al pasado a través de ruinas es posible en Fasélide.
Viajar en el tiempo a través de ruinas muy bien conservadas mientras te preparas para darte un chapuzón en las cálidas y turquesas aguas del Mediterráneo es posible en Antalya, una ciudad ubicada al suroeste de Turquía.
Allí puedes visitar Fasélide, donde sus antiguas estructuras te invitan a trasladarte a épocas pasadas. Y si un par de violinistas te deleitan con sus melodías en el teatro, la experiencia se torna más realista como lo comprobó Panamá América en su reciente viaje a Turquía.
Cuentan los historiadores que Fasélide aparentemente fue fundada por colonos de Rodas en el siglo VII a.C, quienes llegaron a la península atraídos por las facilidades para transferir madera de las montañas de Tauro.
Una interesante leyenda narra que los colonos fundadores ofrecieron comprar la península completa a cambio de pan de cebada o pescado seco. Los lugareños escogieron el pescado.
Hoy en día, miles de visitantes siguen escogiendo sus refrescantes aguas, las que surcan galeones o cuya arena aprovechan cientos de familias para disfrutar de un picnic.
Fasélide es de esos lugares para las almas más románticas, que se deleitan con bocados de historia y naturaleza. Y no es para menos, su acueducto romano, la vía principal o el teatro de estilo romano llaman a una reflexión profunda, la cual perfectamente puedes hacer en traje de baño. Si no, simplemente puedes perderte en sus laberintos con la confianza de que el bosque de pinos te regalará una reparadora brisa.
Despedirte de estas viejas edificaciones no es sencillo, pero puede incentivarte la llamada a contemplar desde las alturas la acogedora costa.
A pocos minutos, el monte Tahtalı, con una altura de 2,365 metros sobre el nivel del mar, está listo para arroparte con su manto de nubes. Para llegar allá abordas el Olympos Teleferik, donde las vistas son casi todas tuyas por un instante y vives una experiencia que por esta parte del mundo aún no está disponible. De ahí que la euforia y gritos panameños asombraran a algunos de los acostumbrados viajeros europeos.
En el camino te topas con un espeso manto verde de pinos, rocas desnudas o cabras intrépidas.
Una vez en la cima, Hera y Zeus te recuerdan que no estás en cualquier lugar. Y es que Tahtalı te ofrece desde deliciosa comida, un rato de paz o experiencias extremas como catapultas, parapentes o senderismo.
Al bajar, aún hay más playas por descubrir o puedes cambiar la ruta y adentrarte por la Puerta de Adriano y perderte en sus mercaditos o restaurantes. Dándole buen uso a las piernas te encontrarás con un mundo de ofertas y productos, sin olvidar que persistentes comerciantes harán lo posible para convencerte de llevarte algún recuerdo a casa a buen precio.
Y por el camino no te preocupes. Antalya está bien conectada por aire o por tierra. Llegar desde urbes como Estambul no es complicado.
En pleno junio, el verano se asoma, convidándote a descubrir los mejores parajes de la "perla de la riviera turca".
Ver esta publicación en InstagramUna publicación compartida por Panamá América (@panamaamerica)