Descubre el encanto de las cuevas del Majé
El lago Bayano esconde espacios inolvidables donde habitan camarones transparentes y ranas veneno de dardo. Una gira por este lugar situado al este de la ciudad capital brinda actividades ecoturísticas de clase mundial.
En estos tiempos, cada vez que oímos hablar del lago Bayano, estamos refiriéndonos a la altura de su embalse. El tema es de vital importancia dada la cercanía que existe con respecto a una crisis energética, y este lago homónimo con el río que fue represado para crearlo es de vital importancia en la producción de energía eléctrica.
Lo que la mayoría de los panameños desconoce es que en la ribera sur del lago, justo detrás de la comunidad de Pueblo Nuevo, existe una maravilla natural virtualmente inexplorada.
Algunos las llaman las cuevas del Bayano y otros las cuevas del Majé (el Majé es otro de los ríos del área que desemboca en el lago Bayano); lo cierto es que este es un lugar digno de admirar, con una belleza natural de clase mundial.
Estalactitas y estalagmitas, rayos de luz que entran por el techo y se reflejan en las lagunas subterráneas, una fauna exótica compuesta por murciélagos, camarones transparentes de ojos rojos brillantes, ranas veneno de dardo, arácnidos de apariencia prehistórica y una mística casi indescriptible hacen de este lugar algo muy especial.
Para llegar, hay que tomar la carretera Panamericana con dirección a Darién y estacionar el auto en el puente sobre el lago Bayano. Una vez ahí, se puede negociar con los pescadores del área para que lo lleven en lancha a través del lago hasta la entrada de las cuevas.
Los moradores del área lo pueden acompañar en la travesía por una módica suma. Las linternas y zapatos cerrados (no sandalias) son imprescindibles.
Esto es algo de otro mundo y está aquí en nuestro país.