El rol secreto de la vitamina D
La ciencia revela que la vitamina D actúa en realidad como una hormona clave para regular el sistema inmune y prevenir enfermedades autoinmunes.
Imagen generada con IA/Fanny Arias
Durante años se ha creído que la vitamina D es simplemente un nutriente esencial para fijar el calcio en los huesos. Sin embargo, la ciencia médica actual ha obligado a cambiar radicalmente de perspectiva: no es una vitamina, es una hormona que el organismo sintetiza a través de la piel.
Su impacto trasciende la salud musculoesquelética para adentrarse de lleno en terrenos tan complejos como el metabolismo y la inmunología, abriendo un debate sobre cómo se previenen enfermedades crónicas, señaló la doctora argentina Beatriz Oliveri, especialista de la Asociación Argentina de Osteología y Metabolismo Mineral e investigadora.
El papel de la vitamina D como un potente modulador del sistema inmune es fascinante y desafía los enfoques tradicionales de la medicina, dijo a Panamá América.
Estudios a gran escala han demostrado que una suplementación crónica y adecuada consigue disminuir de forma notable la aparición de patologías autoinmunes como la psoriasis, la artritis reumatoidea y la tiroiditis de Hashimoto a partir del primer o segundo año, aseguró.
Además, actúa estimulando la inmunidad innata, es decir, las defensas primarias contra virus, bacterias y hongos. Lejos de ser un simple nutriente pasivo, produce sustancias antimicrobianas y mantiene la indemnidad de los epitelios, bloqueando físicamente la penetración de patógenos. A esto se suma su marcado efecto antiinflamatorio, encargado de frenar el exceso de autoanticuerpos y la inflamación generalizada.
DéficitCuando los niveles corporales caen drásticamente, las consecuencias físicas dejan de ser silenciosas, advirtió durante la presentación de su ponencia "Déficit de vitamina D: la epidemia silenciosa que desafía la salud en América Latina"
Un paciente con un déficit severo experimenta una debilidad muscular extrema que le dificulta enormemente levantarse de una silla, caminar o reaccionar ante los reflejos.
En los escenarios más críticos, esta carencia desemboca en osteomalacia severa, donde la destrucción ósea es de tal magnitud que los pacientes llegan a la consulta postrados en una silla de ruedas. Pero, al suministrar las dosis correctas de vitamina D, el cuadro muscular mejora de manera notable, señaló durante el Primer Summit Adium para Periodistas realizado en Argentina.