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Aferrado a la vida y al amor de su hijo
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Valerie Stoute (valerie.stoute@epasa.com) / PANAMA AMERICA La frase “Estar preparado es importante, saber esperar lo es aún más, pero aprovechar el momento adecuado es la clave de la vida”.Arthur Schnitzler, recordado dramaturgo austriaco.¿Quién no conoce a José Luis Cedeño o, más bien, a “Dindi”?, un hombre de 42 años que ama bailar, entrenar, cuidar su cuerpo y su mente, pero sobre todo le encanta cantar.Sus años como miembro de Los Nenes fueron muy recordados y tras la separación de ese grupo formó N2, que sigue activo junto a su gran amigo y hermano Raphael.Posee fama, una bella esposa (Ariadna González) y un hijo hermoso, de tan solo meses (José Luis).El mensaje que reza: “hay que vivir como si fuera el último día de tu vida” no lo entendió hasta el pasado 16 de abril, cuando sufrió de una isquemia cerebral.Desde ese día empezó su agonía, aquella que arrancó las lágrimas de todos sus amigos, fanáticos y familiares cercanos.Llegaba el Día del Padre y pensé en un relato que conmoviera los corazones de muchos, a la vez dejara un gran mensaje de amor y unión, pese a las diversas adversidades.Pasaron exactamente dos semanas cuando pauté esta entrevista.Ya “Dindi” se encontraba en casa y Ariadna decidió cambiar la cita un par de veces, pues él tenía que asistir a sus citas médicas cada tarde, mientras que descansaba en el transcurso de la mañana.Llegó el día cero.Mis ojos estaban ansiosos por volver a ver al intérprete del éxito “Mujer amazónica” y “Necia de mi corazón”.Me preparaba para ver lo peor, ya que estuvo mal, pero sabía que no podía demostrar tristeza ni desanimarme delante de él porque eso sería lo que transmitiría.Una cómoda casa en Brisas del Golf fue el destino.Llegué a su hogar y dije: “buenas, hola, ¿cómo están?”, aún no lo había visto.Un hermoso bebé salió cargado en los brazos de una joven.El hijo de Ariadna y José Luis se notaba contento, el motivo: “canyaya”, como el pequeño llama a su padre, está en casa.Tras varios saludos, me invitaron a pasar a la habitación.Totalmente erizada y conmovida me senté a un costado de una cama ortopédica para charlar con “Dindi”, quien reposaba arropado desde su silla reclinable especial.Su figura sufrió algunos cambios, ahora se encuentra más delgado y no se le notan cicatrices de operaciones en la cabeza.Con una enorme sonrisa me recibió y lentamente expresó: “hola, ¿cómo has estado?”, yo le respondí, en el fondo se quería escapar una lágrima.Entendió que esta es su primera entrevista tras aquel terrible suceso, el cual cambió su vida por completo.“Sigo siendo el mismo”, respondió, y al tiempo sonrió tiernamente.Sus ojos, un tanto saltones, estaban llenos de emociones y mucho brillo, transmitían esas ganas de vivir.“Pregúntame todo lo que desees”, expresó.El día más trágico de toda su vida.Este joven artista detalló, con tono pausado, qué fue lo que exactamente pasó aquel 16 de abril.“Yo estaba bien, me sentía bien.De repente, en la noche, vomitaba sin parar.‘Ari’ no estaba en la casa.La llamé varias veces, pero no contestaba.Luego de varios intentos cogió la llamada.Le dije que me sentía muy mal, que viniera a la casa”, recuerda.Cuando su esposa llegó, él estaba tirado en el suelo, a duras penas pudo tirarle las llaves fuera de la puerta principal de su hogar.Desde ese día permaneció hospitalizado para que le encontraran algún diagnóstico.Tras varias horas en cuidados intensivos en la Especializada de la Caja de Seguro Social, los médicos detectaron una isquemia en el cerebro, por lo que tuvieron que inducirlo al coma.Todas las personas que lo conocen estuvieron preparadas para lo peor.Durante el coma, aunque estaba dormido, dijo que soñó con su difunto padre, quien se llamaba igual que él: “yo soñé con mi papá, él se levantó y me decía muchas cosas, una de ellas es que no me diera por vencido”, destacó con algunas lágrimas.Pasaron alrededor de 15 días cuando por fin despertó.Panamá ya estaba al tanto de su salud.La farándula nacional se unió para recolectar dinero mediante actividades, pues su familia necesitaba costear los medicamentos y esos cuidados especiales que requiere un paciente en ese estado.Muy conmovido por lo que recordaba, moviendo las manos y sus pies poco a poco, “Dindi” aprovechó la oportunidad para abrir su corazón y expresar que se mantiene firme por su adorado primogénito.“He luchado por mi hijo, él es la razón de mi existir”, mencionó llorando.Una enfermera, quien está al tanto de sus cuidados en casa, le secó las lágrimas, mientras que su esposa le daba un beso para animarlo a que comiera un platillo preparado por su querida suegra.El mismo consistía en vegetales, una dieta que le recomendaron los médicos.¡Fue un milagro!Ariadna hizo énfasis en que es un verdadero milagro que su esposo esté vivo y evolucionando muy bien.“Los médicos fueron crueles y claros, me dijeron: ‘él se va a morir, su cerebro no sirve y su cuerpo tampoco’.Yo mantuve la fuerza en Dios y pensé en mi bebé”, dijo un poco afectada.José Luis pasó de cuidados intensivos a semiintensivos, luego pasó a sala.“Ahora, cuando vemos al mismo médico que me dijo que se iba a morir, se agarra la cabeza y me dice que no lo puede creer”, enfatizó.Para hoy, Día del Padre, no tiene planeado nada en especial por la condición de su esposo, pero asegura que la mejor medicina que puede recibir en estos momentos es el cariño de su familia.El día que llegó a casa se le aguaron los ojos al volver a ver a su hijo.Ambos estaban emocionados.Además, vieron juntos los videos de las actividades, los cuales su esposa guardó porque sabía que algún día se despertaría.