Diorama: Ascensión y Caída de las Instalaciones
Publicado 2000/07/15 23:00:00
Kurt Schwitters comenzó a clavar fragmentos de objetos y desperdicios en las cuadros hacia 1919 y terminó modelando en ellos el espacio que llamó "Merzbau". Bastante años después. En l961. Claes Oldenburg alquiló una antigua tienda en una calle de Soho newyorkino. En ella expuso esculturas de papel maché que reproducían en colores llamativos, la apariencia de prendas de vestir y de comida, objetos que se veían desde el escaparate, Surgen así los primeros pasos de un nuevo género: la instalación, que Claes Osdenburg, elevaría a la categoría de "gran Arte" cuando convierte una sala de la National Gallery en un fingido dormitorio.
Las instalaciones supusieron un enorme avance en la ruptura con los antiguos géneros, anclados en la tradición de la pintura y la escultura. Cualquier artista posmoderno debía ser, ante todo, instalador. El terreno que se abría con la ubicación en las galerías de objetos más o menos manipulados o con las transformación de los espacios de una exposición, fue muy enriquecedor. Muchas instalaciones surgían del análisis de las condiciones del lugar y de las características del espacio que ocupaban, dialogando los elementos introducidos por los artistas con el carácter del sitio o aprovechando las insinuaciones de las formas y dimensiones del espacio en el que se trabaja.
Con la práctica de las instalaciones los artistas plásticos tomaron conciencia de las cualidades del espacio, del valor de la iluminación, de los efectos escénicos, de la pluralidad de los materiales, del significado de los objetos, etcétera. Pero pronto las instalaciones ser convirtieron en una moda y como tal, sufrieron los fenómenos de la proliferación indiscriminada y la onsolescencia.
Al carecer de unos principios fundamentales y de una teoría específica, la instalación se prestó pronto a todo tipo de excesos, como introducir media docenas de caballos en una galería, llenar la sala de tierra, tapiar las puertas de acceso, crear trampantojos y laberintos, primando así el efecto de la sorpresa y los guiños ingeniosos sobre la creatividad plástica. De este modo, los mayores despropósitos se presentaron y alabaron como hitos de originalidad. En muchos sentidos las instalaciones se convirtieron en fiel reflejo de la posmodernidad, ya que constituían un campo sin reglas en el que estaba permitida cualquier cosa que provocara el efecto, primando en ellas la extrañeza y la sorpresa.
Para el comercio del Arte las instalaciones también fueron un reto ya que al ocupar un espacio voluminoso y no ser objetos limitados en un contorno, como los cuadros o las esculturas, resultan imposibles de vender y, en el caso de que lograran ser vendidas, su adaptación a otro espacio carente siempre de sentido, Por otra parte, son contados los clientes que pueden disponer de espacios para ubicar un "museo de instalaciones". Pero las galerías, lo mismo que para ARCO, invadir sus locales con disparatados elementos de todo punto invendibles, es una cuestión de prestigio.
Los "Project Room" de ARCOS heredan esta cultura instalacionista, permitiendo que los artistas invitados generalmente jóvenes 8en ARCO los llaman "emergentes" como si se tratara de nadadores) elaboren un proyecto que se materializa como una obra como obra específica diseñada para cada uno de los cubículos en que se divide el recinto ferial. El otro antecedente de estos trabajos se podría rastrear en el denonimado "project Art" (Arte de proyectos) que pretende, fundamentalmente, la recuperación de la utopía, la creación de un Arte que existe en cuanto a idea, como proyecto que es pensado, pero que no necesita ser materializado.
Lo que podemos ver en estos cubículos denominados "Pojecto Rooms" se halla entre el escaparatismo, la insulsa sala de proyección de videos, la tienda de cuadros y esculturas artísticamente dispuestos y el anacoluto o la tautología basada en la extrañeza inconsecuente. La elección por primera vez de un tema genérico, este año titulado "Otros mundos" y de unos comisarios que seleccionen a los artistas y decidan sobre el contenido de los proyectos, puede dotar de algún tipo de coherencia al conjunto pero no conseguirá que estas obras realizadas para un lugar específico aporten nada nuevo. El resultado final, por lo tanto se ha podido contemplar en los años precedentes, pone en evidencia no tanto el agotamiento del filón instalador como la vacuidad imaginativa por la que atraviesa el Arte actual, sometido a los fenómenos de la globalización y a la homogeneización del mercado.
En España, las instalaciones gozan aún de gran prestigio y son muchos los artistas que han realizado hallazgos e invenciones más o menos convincentes, también son numerosos los que aún sirviéndose de géneros más convencionales, como la pintura plana o la escultura volumétrica, utilizan recursos desarrollados en la instalación para establecer discursos narrativos o dotar de una intención añadida a sus obras por medio del montaje.
EN MATEO SARIEL: ALEXIS FERNANDEZ
El artista venezolano, Caripito, Venezuela (196)) vuelve a este espacio de Arte que regenta Alejandra Arias de Moreno, con sus inquietantes óleos, dominados por un surrealismo en donde campea, extrañamente, una sensualidad apenas sugerida. La muestra se inaugura el sábado 15 de julio y permanecerá abierta hasta el viernes 28
("Como Icaro ll", óleo, 110 x 150cms)
Las instalaciones supusieron un enorme avance en la ruptura con los antiguos géneros, anclados en la tradición de la pintura y la escultura. Cualquier artista posmoderno debía ser, ante todo, instalador. El terreno que se abría con la ubicación en las galerías de objetos más o menos manipulados o con las transformación de los espacios de una exposición, fue muy enriquecedor. Muchas instalaciones surgían del análisis de las condiciones del lugar y de las características del espacio que ocupaban, dialogando los elementos introducidos por los artistas con el carácter del sitio o aprovechando las insinuaciones de las formas y dimensiones del espacio en el que se trabaja.
Con la práctica de las instalaciones los artistas plásticos tomaron conciencia de las cualidades del espacio, del valor de la iluminación, de los efectos escénicos, de la pluralidad de los materiales, del significado de los objetos, etcétera. Pero pronto las instalaciones ser convirtieron en una moda y como tal, sufrieron los fenómenos de la proliferación indiscriminada y la onsolescencia.
Al carecer de unos principios fundamentales y de una teoría específica, la instalación se prestó pronto a todo tipo de excesos, como introducir media docenas de caballos en una galería, llenar la sala de tierra, tapiar las puertas de acceso, crear trampantojos y laberintos, primando así el efecto de la sorpresa y los guiños ingeniosos sobre la creatividad plástica. De este modo, los mayores despropósitos se presentaron y alabaron como hitos de originalidad. En muchos sentidos las instalaciones se convirtieron en fiel reflejo de la posmodernidad, ya que constituían un campo sin reglas en el que estaba permitida cualquier cosa que provocara el efecto, primando en ellas la extrañeza y la sorpresa.
Para el comercio del Arte las instalaciones también fueron un reto ya que al ocupar un espacio voluminoso y no ser objetos limitados en un contorno, como los cuadros o las esculturas, resultan imposibles de vender y, en el caso de que lograran ser vendidas, su adaptación a otro espacio carente siempre de sentido, Por otra parte, son contados los clientes que pueden disponer de espacios para ubicar un "museo de instalaciones". Pero las galerías, lo mismo que para ARCO, invadir sus locales con disparatados elementos de todo punto invendibles, es una cuestión de prestigio.
Los "Project Room" de ARCOS heredan esta cultura instalacionista, permitiendo que los artistas invitados generalmente jóvenes 8en ARCO los llaman "emergentes" como si se tratara de nadadores) elaboren un proyecto que se materializa como una obra como obra específica diseñada para cada uno de los cubículos en que se divide el recinto ferial. El otro antecedente de estos trabajos se podría rastrear en el denonimado "project Art" (Arte de proyectos) que pretende, fundamentalmente, la recuperación de la utopía, la creación de un Arte que existe en cuanto a idea, como proyecto que es pensado, pero que no necesita ser materializado.
Lo que podemos ver en estos cubículos denominados "Pojecto Rooms" se halla entre el escaparatismo, la insulsa sala de proyección de videos, la tienda de cuadros y esculturas artísticamente dispuestos y el anacoluto o la tautología basada en la extrañeza inconsecuente. La elección por primera vez de un tema genérico, este año titulado "Otros mundos" y de unos comisarios que seleccionen a los artistas y decidan sobre el contenido de los proyectos, puede dotar de algún tipo de coherencia al conjunto pero no conseguirá que estas obras realizadas para un lugar específico aporten nada nuevo. El resultado final, por lo tanto se ha podido contemplar en los años precedentes, pone en evidencia no tanto el agotamiento del filón instalador como la vacuidad imaginativa por la que atraviesa el Arte actual, sometido a los fenómenos de la globalización y a la homogeneización del mercado.
En España, las instalaciones gozan aún de gran prestigio y son muchos los artistas que han realizado hallazgos e invenciones más o menos convincentes, también son numerosos los que aún sirviéndose de géneros más convencionales, como la pintura plana o la escultura volumétrica, utilizan recursos desarrollados en la instalación para establecer discursos narrativos o dotar de una intención añadida a sus obras por medio del montaje.
EN MATEO SARIEL: ALEXIS FERNANDEZ
El artista venezolano, Caripito, Venezuela (196)) vuelve a este espacio de Arte que regenta Alejandra Arias de Moreno, con sus inquietantes óleos, dominados por un surrealismo en donde campea, extrañamente, una sensualidad apenas sugerida. La muestra se inaugura el sábado 15 de julio y permanecerá abierta hasta el viernes 28
("Como Icaro ll", óleo, 110 x 150cms)

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