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La Ciudad de Panamá: un recorrido de siglos
Eliécer Navarro - Publicado:
Un breve recorrido por los siglos nos hace comprender la importancia de nuestra urbe.Pedrarias Dávila funda la ciudad de Panamá, el 15 de agosto de 1519, por órdenes expresas del Rey de España.La historia señalaría más tarde que el lugar fue justo en la parte más estrecha del continente, dueño de un poder estratégico notable.Enseguida llegan y salen de la primera ciudad en las costas del pacífico, rutas como el Camino Real y el Camino de Cruces.Así como parten expediciones que conquistan míticos imperios indígenas y regresan cargados de oro, plata y de productos que cambiarían a la humanidad.Panamá crece y propicia el desarrollo del comercio colonial, convirtiendo a España en la primera potencia a nivel mundial.Esto desata guerras y sus enemigos comprenden que para dañar al Imperio español ha que atacar a Panamá.En 1671, una expedición pirata cruza el istmo y toma a la ciudad que es incendiada por sus defensores.La gran torre de la catedral, queda como símbolo de su primera ubicación.Dos años después los españoles trasladan la urbe a una pequeña península cercana, amurallándola tan terriblemente que nunca más los piratas osaron atacarla.Pero el auge desaparece y por siglos permanece aletargada a orillas del mar, flageladas por terribles incendios.Tras el período colonial, la independencia de España y la unión del istmo a la Nueva Granada, llegan períodos de auge comercial, promovidos por ideas liberales y la construcción del primer ferrocarril transcontinental en el mundo.En 1855 se termina de colocar el último riel y entonces en un corto recorrido de menos de 100 kms y de pocas horas, se puede cruzar del Caribe hasta la Ciudad de Panamá.La población de nuestra urbe crece, se enriquece por olas migratorias de transeúntes y trabajadores que llegan de los cuatro puntos comerciales.Las costumbres son propias de una ciudad abierta, ubicada en la cintura de las Américas, cada cual que llega aporta cosas nuevas que convergen en la ciudad que hace las veces de un gran crisol moldeando y propiciando la aparición de un nuevo material panameño.El S.XIX, fenece y aparece el revolucionario S.XX que convierte a la ciudad en la capital de la República de Panamá.Además los avances tecnológicos como la dinamita, el vapor, la electricidad, el conocimiento de la epidemiología que combate la malaria y la fiebre amarilla permite que los norteamericanos construyan prácticamente a sus orillas, un canal interoceánico que realza su importancia.Panamá crece, crece, sus calles traspasan San Felipe, Santa Ana, dando paso a barrios como Calidonia, Paitilla, Bella Vista, a un bonito boulevard llamado Avenida Balboa, que los une con San Francisco y otros más allá.Hoy la ciudad se ha convertido en un moderno centro bancario y financiero de renombre mundial, con hoteles de todas clases que la convierten en un destino turístico.Después de la impactante invasión norteamericana de 1989, renace como el Ave Fénix y es un centro para compras gracias a incontables centros comerciales que se levantan por todos lados.Su crecimiento ha sido criticado por los expertos urbanísticos, pues era apretujada por la antigua Zona del Canal y por el Mar.Hoy sus avenidas dan la vuelta al Cerro Ancón y se interna por los bosques del Parque Metropolitano y centros comerciales, restaurantes y hasta un puerto de crucero se remontan hasta las Islas de Perico, Naos y Flamenco unidas por el causeway , que se veían antes inalcanzables.Panamá ha visto desarrollar los puertos de Balboa , y nuevamente ve llegar el tren desde Colón llenos de visitantes.Su aeropuerto de Tocumen, se ha convertido en un centro de conexiones aéreas que permite la llegada de aviones, pasajeros desde el sur, norte y centro del continente hasta las islas del Caribe.En Panamá nadie es extraño, en sus avenidas se levantan templos a todos los cultos.Hemos aprendido a ser tolerantes.Sólo falta un desarrollo más justo que frene los desequilibrios y males sociales que amenazan a toda ciudad de las características de la nuestra.Panamá, la ciudad, asombra a los viajeros que a ella llegan ya sea cruzando el Puente de las Américas, o por los ya mencionados puertos de entrada.Sólo falta que nosotros sus habitantes comprendamos de su importancia que apreciemos el privilegio de vivir en ella.“Hay un montón, como Olga Tañón y Giselle”.¿Qué parte de la mujer le atrae más? “Me fijo en el conjunto”.¿Es celoso? “Un poco, por qué negarlo”.¿Fiel?“También”.¿Nunca se ha portado mal?“Soy más tranquilo que una foto, como diría Johnny Ventura”.¿Qué religión profesa? “Soy católico por tradición, pero no practicante”.¿Encuentra tiempo para su vida espiritual? “Todo el mundo tiene una manera de atender ese caso.Creo en Dios, porque tengo pruebas de que existe”.¿Tiene algún diseñador especial para su ropa?“Mi compadre, Juan Ramón Cedeño, uno de los mejores sastres de Puerto Rico”.(También compra ropa de Hugo Boss y Gianfranco Ferré).¿Por qué colores se inclina? “Los oscuros, en especial el azul.Los trajes y pantalones de rayas me gustan mucho.La ropa formal me gusta más que la informal, me siento más cómodo con ella”.¿Qué usa para dormir?.“Boxer y, a veces, una camiseta sin mangas”.¿Cuál es su talla de zapato? “81/2, es como un 41”.¿Cree en lo que se dice de la talla de los zapatos masculinos? “¡Hombre!, eso lo decían desde que era muchacho (sonrojado).No tengo nada que ver con eso, vamos a otra pregunta”.