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Pídele a Jesús que habite en tu corazón
Yessika Valdés - Publicado:
NUESTRO Salvador hizo la voluntad del Padre Supremo.Como Hijo de Dios, el unigénito era libre de elegir obedecer o rebelarse.Fue tentado a lo segundo.Por el propio Lucifer.Jesús venció la dura prueba.Honró a SU y NUESTRO PADRE, a DIOS TODOPODEROSO.Expiró.El mundo quedó en tinieblas.Oscuridad que abrió paso a una era de luz.Al inicio de un tiempo de esperanza para la humanidad, que sin el sacrificio de Jesucristo estaba desahuciada.Que SU HIJO y NUESTRO HERMANO, Jesús, muriera en la cruz, para salvar nuestros pecados es el voto de confianza que nos dio Dios.Nos demostró con ello amor y una prueba irrefutable de que al darnos esta segunda oportunidad es porque tiene fe en que sabremos aprovecharla.En esta fecha de tanto significado para la especie, más que ayunar, orar y asistir a los oficios religiosos conmemorativos, es de crucial importancia ser protagonistas de un cambio interior que conduzca a iluminar el entendimiento y hacernos revisar nuestro proceder, para enderezar los pasos, si es necesario, y obtener así la gracia divina.Hay que arrancar de cuajo las malas hierbas.Eliminar del corazón los sentimientos malsanos.Poner nuestra vida al servicio del Señor.Para su honra y nuestra salvación.Ser dignos hijos de Dios, enemigos de todo lo pecaminoso y lo que pueda mancharnos.Perdonar y perdonarnos.Recapacitar.Enmendarnos.De eso se trata.Empedrar con buenas acciones el camino al cielo es asunto de cumplir incondicionalmente - como lo es su amor hacia nosotros- con los mandatos de Dios.Para que orgulloso El PADRE nos reconozca como hijos suyos, no porfiemos en ejercer para mal el libre albedrío.No seamos, tampoco, especies de Poncio Pilato.Que la obediencia y la humildad sean la que nos marquen la ruta que conduce hacia la vida eterna.Alistémonos en las filas de los que ondean la bandera que dice "justicia", "paz" y "amor".Seamos del grupo del buen samaritano.Abramos los ojos del entendimiento.Aún hay tiempo para el cambio.Para una metamorfosis salvadora, con Dios como lazarillo.Asegurémonos de dar los pasos para ser bienvenidos en la Casa del Señor."No hay peor ciego que el que no quiere ver", ni peor infierno que el que vive la gente que carece de paz interna.En cuyo huerto sólo hay abrojos donde anida toda clase de alimañas.Personas que cierran su corazón al prójimo.Y de paso le ponen aldabas a Dios.Gente que es sorda al clamor de su conciencia: esa voz que te invita a hacer una pausa, a sopesar, antes de actuar.Que te dice que "el fin NO justifica los medios".Te invita a admitir cuando te has equivocado.Te pide no juzgar por las apariencias.Te suplica que seas humilde.Te insta a encender la lumbre en tu hogar, para tener al PADRE como tu invitado especial.Te recuerda que fuiste creado a imagen y semejanza de Dios y, por ende, deberías en tu conducta reflejar los dones recibidos.Te alienta a mantenerte fuerte frente a las tentaciones y toda emboscada del enemigo.Te autoriza para pedir EN EL NOMBRE DE JESÚS, favores, ayuda AL HACEDOR SUPREMO.Esa voz que, finalmente, te alerta respecto de que el bien y el mal son incompatibles.Que te grita que donde habita Dios no hay espacio para las sombras.Planta la semilla de la solidaridad en tu corazón.Deja de ver la mancha en el vestido blanco del otro, l procura, por el contrario, buscar sus virtudes.Ciertamente no somos perfectos, pero podemos tratar de ser mejores y agradar más a Dios.La dimensión del amor de Jesús y de Dios por la humanidad es tal que ni las humillaciones, la corona de espinas, el haber sido vejado de una y mil formas antes de ser crucificado, impidieron que nuestro Hermano Jesucristo cumpliera con su misión y destino, como Dios, NUESTRO AMADO PADRE, había dispuesto que tendría que ser.Lo que debemos hacer nosotros ahora, como buenos cristianos, es esforzarnos al máximo para que nuestros pasos nos conduzcan al encuentro con Dios, que nos extiende los brazos y nos bendice de mil formas.Camina junto a nosotros y nos ayuda a llevar la carga.Se ocupa de aliviar nuestros pesares e iluminar nuestro camino.Su amor es incondicional.Eso sí, Él nos pide sujeción y sabiduría, pero nos da la libertad de acción.Porque el amor hacia Él, el obedecerlo no ha de ser por imposición, sino por convicción.Moriremos o seremos salvos de acuerdo a nuestros pensamientos, sentimientos, palabras y obras.En ese juicio final de nada sirven las riquezas materiales, el poder terrenal, las influencias.No hay espacio para la coacción.Tampoco servirán de nada las súplicas tardías ni aducir desconocimiento.Todo está escrito en La Biblia.