Una exquisitez saludable y apropiada para el verano
Mi columna pasada la dediqué con entusiasmo a los Carnavales y a las comidas, luego de una noche de fiesta. Ya concluido este periodo y ahora que se inicia la Cuaresma, me pareció apropiado dar un giro de 180 grados e irme al espectro opuesto.
Mi columna pasada la dediqué con entusiasmo a los Carnavales y a las comidas, luego de una noche de fiesta. Ya concluido este periodo y ahora que se inicia la Cuaresma, me pareció apropiado dar un giro de 180 grados e irme al espectro opuesto.
Luego de varios días de exceso para muchos (traguitos, fritangas, culecos y mucha parranda), es apropiado limpiar un poco el cuerpo y contrarrestar los daños causados al mismo durante las fiestas.
Desde hace ya un buen tiempo se ha puesto muy de moda el tema de los jugos y batidos verdes para desintoxicar. Confieso que en algún momento caí en esta onda y me fui al mayor extremo haciendo un ayuno de jugo de frutas y vegetales por una semana, en la que lo único que podía consumir en esos 7 días eran 5 bebidas diarias, 3 sustituyendo las comidas y 2 que hacían las veces de “snacks” o meriendas.
La idea de hacer esta desintoxicación o ayuno llegó en un momento de mi vida en que tomé la firme decisión de hacer un verdadero cambio respecto a mis hábitos alimenticios y a mi relación con la comida, y fue este detox definitivamente la prueba más extrema que pude elegir de entre todas, porque más que una dieta, en la que aún hubiese podido consumir alimentos sólidos, en esta por una semana sustituiría cualquier comida por líquidos exclusivamente.
Me di a la tarea de comprar mi extractor de jugos y una cantidad de vegetales, y un día viernes inicié la dura prueba.
Fue sumamente difícil, créanme, para una persona cuya profesión involucra estar rodeada de comida las 24/7 puede ser la mayor de las torturas, además preparar las frutas y vegetales para los jugos toma mucho más tiempo del que la gran mayoría podría pensar.
Honestamente no creo que volvería a hacer esta desintoxicación, ya que después de leer e investigar creo que a pesar de lo que alegan quienes advocan por estos ayunos radicales, todavía no hay pruebas concluyentes de sus beneficios.
Ahora, para ser justa tengo que admitir que hacerlo me permitió volverme consciente y darme cuenta de muchos malos hábitos que tenía respecto a la comida y los que probablemente nunca hubiese realizado de no haber llevado a cabo este detox tan radical. Una de las cosas que por ejemplo pude notar mientras cocinaba para un catering que justamente coincidió con esa semana fue la cantidad de veces que mientras cocinaba mi mano se extendía para “probar” la comida y cómo, sin darme cuenta, entre picadita y picadita para verificar la sazón de los platos estaba haciendo probablemente una o dos comidas adicionales por día, lo que obviamente me hacía mantener un peso no tan ideal.
De igual manera la desintoxicación coincidió con el festival de jazz que se lleva a cabo en enero y que es una excelente excusa para tomar unos traguitos con los amigos, y ahí estuve yo en medio de un mar de personas que disfrutaban una cerveza o un trago de ron, y contra todas las tentaciones me mantuve firme con mi termo de jugo y botellitas de agua.
A pesar de que como ya mencioné, no volvería a hacer algo tan extremo, la introducción de más vegetales y frutas en la dieta a través de jugos naturales me parece excelente por todos los grandes beneficios que sabemos estos nos proporcionan. Los invito a probar diferentes mezclas.