El peligro de confiarse en Concacaf
El peligro de confiarse en Concacaf
El sorteo de la Liga de Naciones de la Concacaf 2026/27 definió un escenario tan favorable como exigente para la Selección Mayor de Fútbol de Panamá. Gracias a su posición en el ránking de la confederación junto a potencias como México, Estados Unidos y Canadá, la "Sele" evita la fase de grupos de la Liga A y avanza directamente a los cuartos de final programados para noviembre.
Aunque saltarse las batallas de septiembre y octubre en canchas caribeñas o centroamericanas representa un alivio logístico, el verdadero desafío estará en mantener la tensión competitiva; de ahí que Panamá ya debiera estar planificando y ajustando tuercas sobre el terreno antes de jugárselo todo en una llave de 180 minutos.
Para llegar a ese choque de noviembre con el rodaje idóneo, el equipo dirigido por Thomas Christiansen encarará antes un compromiso internacional de alto nivel en Asia.
En la fecha FIFA de octubre, la selección de Panamá disputará un cuadrangular en Japón ante rivales de la talla de Nueva Zelanda, Ecuador y la selección anfitriona.
Estas fechas previas a la competencia oficial se presentan como el escenario ideal no solo para afianzar el bloque de confianza habitual, sino también para brindar oportunidad a las nuevas figuras en proyección —como Josué "Yayita" Vergara, Khadir Barría o el joven talento Estevis López, entre otros— que vienen pidiendo espacio con sus actuaciones internacionales y formativas.
Esa serie decisiva de cuartos de final en noviembre no admite margen de error, pues otorga el boleto directo a la Copa Oro 2027 y el pase a la fase final de la Nations League.
Asumir el rol de favorito regional implica plasmar la madurez táctica en la cancha; la jerarquía ganada en el papel no servirá de nada si no se traduce en concentración absoluta desde el primer minuto de la eliminatoria para no comprometer la clasificación ni obligar al onceno nacional a disputar un riesgoso repechaje en marzo de 2027.