¡Agua, agua, agua! Sin agua moriremos
¡Agua, agua, agua! Sin agua moriremos
Hay un serio y grave problema en panamá y ello tiene que ver con el agua. Tenemos 500 ríos, en toda nuestra geografía, algunos caudalosos y otros menos caudalosos, pero hay ríos de sobra de donde tomar agua. Y ello sin contra las quebradas y riachuelos, lagos y lagunas. Todo indica que la predominancia en la existencia de esos ríos se da en la Cordillera Central, casi a lo largo de todo el Istmo, y es allí en donde se advierte una especie de límite entre las vertientes hídricas tanto del Pacífico como del Caribe.
Nuestra red hidrográfica se circunscribe en 52 cuencas hidrográficas, 18 de estas ellas vierten sus aguas al Caribe, entre tanto que las 34 restantes lo hacen el Pacífico. Es de aclarar que de esas 52 cuencas, 51 de ellas son administradas por el Ministerio de Mi Ambiente y la única que no lo es se halla administrada por la Autoridad del Canal de Panamá (ACP)}.
Sirvan estos datos para poder comprende, cabalmente, el problema indicado inicialmente. Nos preguntamos: ¿Cómo puede ser posible que un país con tantos ríos tenga, como cuestión contradictoria, innumerables problemas con el agua que se ingiere, es decir, el agua potable. Chiriquí, por ejemplo, una provincia prolífica de ríos, no son ocas las comunidades que ya tiene problemas con el agua. ¿Qué decir de la Provincia de Panamá, sobre todo con las comunidades adyacente a nuestra periferia? Y, sin duda alguna, la Pica en Flandes la viene a poner la Región de Azuero, región ésta en la que sus habitantes ya van para casi un (1) año que no tienen agua potable y “pueden haber 100 manifestaciones más todos los días, y el agua va a llegar cuando puede llegar o cuando tiene que llegar", según lo ha dicho el Presidente Mulino.
Entiendo, es posible, que lo que el Presidente ha querido decir, quizá, es que una marcha o una protesta no tiene las características propias de la llave de un grifo o que no es una bomba de agua, que ninguna marcha produce agua, pero no fue, de ninguna manera, plausible que se desaliente a toda una población sedienta de agua, sus clamores, a como muchas otras comunidades de la periferia capitalina. Una marcha tiene más poder que dar agua: Tiene el poder de gritar y denunciar que no hay agua. Tiene el poder de decirle a Panamá y al mundo que en Panamá, el país del Canal y de la Zona Libre, no tiene agua. Tiene el inmenso poder de gritarle al mundo entero que el país que se llama Estado de Derecho, sus habitantes no tienen agua y que la electricidad alguien se la esta quitando al pueblo.
Es Ley de Humanidad y de la más elemental lógica política, que los mandatarios están para exhortar y vivificar a los pueblos que gobiernan, no para desalentarlos o desanimarlos. Todo lo que se sale de esta lógica cruza la línea democrática para decantar en autoritarismo puro.
Bien pudo el mandatario Mulino expresarle al país: “Estamos trabajando, contra tiempo y marea, contra toda adversidad, y nuestros ingenieros y especialistas en aguas están trabajando, del mismo modo, veinticuatro-siete (24/7), para que el agua llegue lo más pronto posible, y anuncio que el agua que se distribuye en garrafones y botellas, en Azuero, el gobierno asumirá su costo a través del Idaan".
Bien, como señalé ut supra, es bueno que se sepa, que de las 52 cuencas hidrográficas, 51, a excepción la cuenca del Canal de Panamá, en manos de la ACP, quien la tiene bajo su administración, dominio y disposición de nuestra agua, es el Ministerio de Mi Ambiente.
Mi Ambiente, en consecuencia, decide a quién (empresa nacional o transnacional ) autoriza para extraer aguas de nuestros ríos, de nuestras cuencas hidrográficas, para el supuesto desarrollo de proyectos agropecuarios y de otra naturaleza. Pero debe preferirse el agua para que el pueblo siempre tenga agua. No existe otro modo.
Y es muy lamentable, hay que decirlo, que en cuanto al líquido vital, estemos en manos de un ministerio que, lejos de la filosofía que durante tantos años conocimos de su actual ministro, es decir, como defensor a ultranza del ambiente (Fundador de la Asociacion Nacional para la Conservación de la Naturaleza –ANCON- el 15 de agosto de 1985, siendo su primer Director Ejecutivo y elegido entre los 100 jóvenes con más futuro en el mundo), ahora sea esa misma persona quien ejerza un control absoluto sobre nuestros recursos naturales y minerales, en detrimentos de nuestros pueblos que claman por agua y que, en otro orden, sea quien también, antes, se oponía a la minería extractiva, para que, ahora, no tenga la capacidad de hablar, categóricamente, y decirle a toda la nación, que sigue con la misma e igual filosofía, el pensamiento critico y protector de la naturaleza, como bien señalaba él: “Para las futuras generaciones”.
Toca al Ministro de Mi Ambiente decirle, pero ya, al país, pues para mañana podría ser tarde, que “Mi Ambiente”, no ha sido tomada por una clase empresarial, ni de adentro ni de afuera, y que ninguna empresa puede creerse dueña absoluta y sin límites de nuestras cuencas, afluentes y ríos. Que esos ríos le pertenecen, como patrimonio hídrico, exclusivamente, al pueblo panameño.
Para muestra de lo que digo presento lo siguiente: ¿Qué sucede, realmente, con el Rio Chico, en Coclé y por qué los moradores han alzado un grito para denunciar un proyecto que de autorizársele extraer el agua de ese río, pondría en riesgo la propia existencia y salud, por contaminación, de esas aguas que durante décadas han sido la fuente hídrica de esas poblaciones? Es tanta el agua que están solicitando, que según expertos, el rio corre el riesgo de secarse. Si Mi Ambiente llega a autorizar la entrega de tanta agua solicitada por esa empresa, lo que estaría demostrando es que los pueblos no importan.
Queda abierto el debate. ¡Dios bendiga a la Patria!.