Las casas ecológicas de Linton y la historia del Mar Caribe
Tenía unos doce o 13 años cuando fuimos en una excursión con amigos de la familia que vivían en Margarita, y que trabajaban para el Canal de Panamá en el lado Atlántico. Un regalo del tío "Bichito" por portarnos bien.
Las casas ecológicas de Linton y la historia del Mar Caribe
Hace más de sesenta años conocimos el estrecho entre isla Mamey e isla Grande, hoy o hace décadas denominado más comúnmente: "LINTON BAY".
Tenía unos doce o 13 años cuando fuimos en una excursión con amigos de la familia que vivían en Margarita, y que trabajaban para el Canal de Panamá en el lado Atlántico. Un regalo del tío "Bichito" por portarnos bien.
Somos historiador porque tenemos muy buena memoria y esta es fotográfica, parece que esa es una virtud en nuestras familias, y nos aprovechamos bien de ella, dada la gran cantidad de defectos que tenemos, de esta manera equilibramos nuestras actitudes positivas y negativas.
De la foto que guardamos de los años sesenta de la bahía de LINTON a la que hoy vimos hace unos días, las diferencias son enormes. De 1960 ya no queda casi nada vivo.
Desde luego que preferimos la primera foto de hace sesenta años, pero el progreso no lo detiene nadie y las migraciones de depredadores universales mucho menos. Hoy día, hasta eso es una fuente de ingreso del estado empobrecido que tenemos.
Migración generalizada y turismo son dos pilares de nuestra economía tercermundista. Pero hay vigilarlas para proteger a la naturaleza, dada la codicia humana.
En LINTON en 1960 había algunos "zonians" con reglas severas, pero que ahora han sido reemplazados por "zombies" venidos de todas las latitudes del planeta tierra, con muy pocas reglas.
Zonians y zombies tienen ambas palabras siete letras. ¿Le traerán suerte a nuestra Naturaleza?
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Insistimos que preferimos el medio ambiente de hace sesenta años. El de ahora aparece apocalíptico en tan poco tiempo transcurrido. En 60 años más: ¿Habrá quedado algo sano?
En el mar Caribe para que te vaya bien tienes que quererlo. Tienes que respetarlo, debes obedecerlo, no hay porque perturbarlo. Si lo haces, te irá muy mal.
Es un mar bello que ha sido destruido paulatinamente por el hombre, desde que llegaron los primeros españoles a nuestras costas, hace aproximadamente 4.5 millones de horas.
Es por esta razón que se debe hacer un código especial para el cuidado del Mar Caribe en las Costas panameñas.
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Nosotros ya hemos visto varias advertencias desde hace algunos años:
En el siglo pasado una tempestad destruyó un proyecto existente en isla Mamey, así como su muelle y sus edificaciones indiscriminadas. No quedó nada. El mar se tragó todo.
Todo proyecto que se inicia en lo que podemos llamar la bahía de Garrote, mal llamado “Puerto Lindo” por los encantadores turísticos de serpientes, tarde o temprano desaparece o se lo traga el Mar Caribe, con su ángel de la guarda: la tromba marina y las tormentas.
Hemos visto con nuestros propios ojos, vacas y toros que se las ha tragado el Caribe, después que su socio el mal tiempo y la tormenta tropical por los cambios climáticos, han exclamado su cólera por varios días lluviosos, toda vez que los manglares, pantanos y la vida silvestre ha sido asaltada cruelmente, por el hombre salvaje y depredador de la naturaleza sana y bondadosa, sin respetar los mandamientos de la Naturaleza humana. Todo eso por la maldita codicia malsana.
Hace unos años, a inicio de este siglo XXI, que el gobierno de turno y los industriales de las fábricas sin chimeneas: “el turismo”, declararon ese negocio como salvación nacional de los problemas financieros del estado, promovieron un hotel en cada punta de la costa caribeña panameña.
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Un grupo de inversionistas nacionales y extranjeros, sin respeto alguno por la naturaleza panameña, construyeron un hotel en la costa de Portobelo, iniciado el verano y junto a ello, construyeron un puerto cerca de los arrecifes coralinos que la naturaleza protegía siempre.
Entonces llegó octubre y con ello una tromba marina que venía del Atlántico hondureño y se llevó el muelle por completo, no quedó una sola piedra ni una sola varilla del muelle. Y como la naturaleza es bondadosa y no cruel como el ser viviente, les dejó el hotel intacto.
Inteligentemente aprendieron la lección de la naturaleza y cerraron el hotel de marras. Al menos estos inversionistas eran inteligentes con plata.
Con lo ocurrido estos últimos días en LINTON BAY, nos permitimos advertirle al estado que debe regular ese proyecto y no permitir tan fácilmente esas depredaciones a nuestro bello Mar Caribe. Mañana puede haber una desgracia más grande.
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El órgano judicial debe hacer una encuesta con los estamentos del estado panameño, con miras a prevenir el futuro caribeño.
Ya en Europa hay un gran movimiento prohibiendo los parques eólicos sobre los mares de ese continente. Toda vez que los cambios climáticos operan más bien en esos mares antes de llegar a tierra firme, y porque esa superficie marina no es garantía alguna para edificaciones, como las hechas en la tierra sólida de los países. Dijeron unos expertos ecologistas.
Una frase inteligente dice: “A Dios (la Tierra) lo que es de Dios y al César (el Mar) lo que es del César”. No mezclemos más las cosas, que por cierto no andan muy bien por causa de las actitudes del ser humano.
Tal vez les conviene probar esas casas “ecológicas” marinas en el mar Pacifico y dejar al mar Caribe en paz, porque este es muy aguerrido y violento.