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Pez Asado
José Pineda - Publicado:
Pasadas las fiestas cuaresmales y pascuales, caemos como en un colapso piadoso, una plataforma rutinaria, olvidados de la gran realidad que es nuestra Pascua.Las lecturas dominicales y de ellas el Evangelio nos presenta a un resucitado comiendo.El resucitado es Jesús y como siempre en vez de encumbrarse luego de su gran triunfo redentor, como que se sale de su camino con gestos y palabras que asombran, y todo para que esos discípulos timoratos e incrédulos acepten que todo sucedió como El lo había dicho.¿"Por qué os alarmáis y dudáis en vuestro interior? Palpadme y daos cuenta que un fantasma no tiene carne y huesos como veis que yo tengo"."Y como seguían atónitos, tomando un trozo de pez asado lo comió delante de ellos".Son esfuerzos por acercarse a su gente, por acortar distancias entre su divinidad y nuestra escéptica humanidad.Toda la obra de la salvación consistió en achicarse, anonadarse, en sentarse a la mesa pasando por uno de tantos.Como dijo alguien, la Encarnación fue la gran obertura de toda una sinfonía de acercamientos.Se repitió a lo largo de su vida el tema dominante: no nació para la pompa de Tomás, sino en el anonimato de una Belén desconocida, ni escogió una provincia floreciente del imperio sino en Nazaret de la que no podía salir nada bueno, no se rodeó de una élite de intelectuales, sino de un puñado de iletrados y plebeyos.Más aún su muerte no fue gloriosa sino ignominiosa y fue para unos locura y escándalo para otros, dejándonos a la iglesia el reto de vestirnos de humanidad, encarnarnos a fondo y no sucumbir a la continua tentación que acecha a lo largo de los siglos, de subirse al carro del poder y vivir en un glorioso triunfalismoLa lección a través de luces y sombras de la Historia, ha sido aprendida.Su Reino no es de este mundo y que la salvación no viene del poder ni del fasto, ni de la diplomacia, ni del saber, sino de Cristo a través de ella.Vivir el magno acontecimiento de la Resurección sentándose continuamente a la mesa con los hombres para comer con ellos un trozo de pez asado.Deus Magnus in Minimis.Urge que demos testimonio con obras que Jesús resucitó.Un Dios que se achica, se abaja, se adapta nos recuerda a muchos que debemos desinflarnos de tanta vaciedad y engreimiento y abajarnos a la altura de las mayorías en las que vive Cristo.