Norte de Santa Fe tiene alta incidencia de leishmaniasis
En las comunidades al norte de Santa Fe de Veraguas, así como del área de la comarca Ngäbe-Buglé, ya es común ver a las personas con llagas en manos, brazos y cara, a causa de la leishmaniasis, enfermedad que cada día gana terreno en estas apartadas regiones.
En las comunidades al norte de Santa Fe de Veraguas, así como del área de la comarca Ngäbe-Buglé, ya es común ver a las personas con llagas en manos, brazos y cara, a causa de la leishmaniasis, enfermedad que cada día gana terreno en estas apartadas regiones.
Cada semana se registran de tres a cuatro casos, principalmente en niños y varones adultos campesinos e indígenas que trabajan a diario en el campo o en la selva montañosa.
En lo que va del año 2014, ya se han registrado más de cincuenta casos que son atendidos en el centro de salud de Santa Fe.
Según Jaime Izaga, médico general del centro de salud de Santa Fe, en los dos meses que lleva trabajando en esta área, se atendieron unos 25 nuevos casos de la afección.
Sostuvo que por lo común de los mismos, este centro de salud es como una escuela en el tratamiento de la leishmaniasis.
Izaga indicó que la población más afectada es la de los infantes menores de 2 años procedentes, no solo del norte de Veraguas, sino de algunas comunidades de Bocas del Toro y de la comarca Ngäbe-Buglé, que llegan al centro de salud de Santa Fe porque les es más accesible geográficamente.
Los niños de cero a dos años son blanco fácil de la chitra portadora de la leishmania porque la mayor parte del tiempo están sin ropa y no tienen la capacidad de quitarse de encima la mosca, aseguró el galeno.
En el caso de los varones adultos, se debe a que por sus actividades laborales deben introducirse en áreas selváticas, boscosas y húmedas, que es el hábitat de esta chitra que también está en la corteza de árboles, cuevas y troncos caídos.
Picado por una chitra
Juan Duarte reside en la comunidad de Quebrada de El Nance en Santa Fe y trabaja en el colegio de Alto de Piedra. A finales de enero observó que en la mano derecha le apareció una mancha roja que después pasó a ser un grano pequeño.
Cuando se convirtió en una llaga acudió al centro de salud y luego de unos exámenes se confirmó que se trataba de leishmaniasis.
Duarte explicó que el mal lo contrajo por la picadura de una chitra mientras realizaba faenas en el campo, actualmente recibe tratamiento en el centro de salud de Santa Fe para controlar el avance de la afección.
Al igual que Juan Duarte, mucha gente en esa región lleva en su cuerpo las marcas de esta dolencia común.
En estas comunidades ya están muy familiarizados con la enfermedad y la llaman con nombres como “ya te veo”, “ya te vi”, “te picó”, “picada de mosca”, “picada de bejuco” y otros.
La razón por la cual hay gran cantidad de casos registrados es porque esta es una zona boscosa y húmeda, endémica para la chitra o mosca que transmite el parásito conocido como leishmania, causante de los granos, llagas y úlceras una vez se aloja en la piel de las personas.
El parásito se incuba de 20 a 90 días, luego aparece un grano pequeño en la piel, que crece sin causar dolor.
El tratamiento en esta región es el Glucantime, fármaco con el que se debe tener mucho cuidado.
Es un medicamento inyectable que se usa vía intramuscular si la dosis es menor de 15 mililitros, y si la supera se aplica vía intravenosa.
Proyecto en Bocas
Los pacientes de leishmaniasis cutánea en Bocas del Toro tienen ahora la oportunidad de prescindir de dolorosas inyecciones para curar esta afección, con un proyecto de tratamiento consistente en la aplicación de una crema de uso tópico (paramomicina) que se realiza en esta provincia.
Juan Miguel Pascale, del Instituto Conmemorativo Gorgas de Estudios en Salud (ICGES), dijo que la crema ya fue probada en Túnez con excelentes resultados.
En Túnez, la prueba fue con 300 pacientes, y el propósito es que en Panamá se le aplique el tratamiento a igual cantidad de personas infectadas, dijo Pascale.
Agregó que en lo que va de la prueba, se está tratando a 70 pacientes de la ciudad capital, de Penonomé y Bocas del Toro, en la comunidad de El Empalme.