Un clásico que está en vilo
Hace poco más o menos 10 días, las autoridades de la hípica venezolana —a través del director del Instituto Nacional de Hipódromos, Fernando Valentino Monsantos— montaron una
Hace poco más o menos 10 días, las autoridades de la hípica venezolana —a través del director del Instituto Nacional de Hipódromos, Fernando Valentino Monsantos— montaron una conferencia de prensa para gritarle al mundo que ya tenían en reserva los 500,000 dólares que servirán para garantizar el pago de las bolsas prometidas para la Serie Hípica del Caribe que, tentativamente, tiene al conflictivo país sureño como anfitrión.
La Serie Hípica del Caribe está garantizada. Tenemos el dinero para montar el evento coordinado con el Cencoex, aseguró el vocero.
Esta presentación pública nos dejó una sensación agridulce en el paladar. El tenor de la comunicación era de por sí inquietante, puesto que no registramos mentalmente que ningún país haya tenido que salir a asegurar, meses antes, de que cuenta con los fondos para realizar la serie. De otro lado, también fue una manera sagaz de disipar las dudas que pudieran haber sobre su solvencia para cumplir con el compromiso.
Pero no solo se trata de un asunto económico. También hay de por medio un tema de seguridad, que no solo implica a las personas que eventualmente harían el viaje a Venezuela, sino también a los animales. Esto, porque ya son comunes las noticias sobre hechos de violencia y atracos en los predios y dentro del área de establos del hipódromo La Rinconada.
Desde que supimos que la Serie del Caribe se trasladaría a Caracas, intuimos que la suerte de la misma estaba en vilo.
En el caso de Panamá ya se dio, al menos públicamente, la primera señal de alarma. Por ejemplo, Alberto Paz Rodríguez, prominente entrenador panameño, quien ha sido coordinador y directivo de la Confederación Hípica del Caribe por décadas —según un nota de prensa del hipódromo—, señaló después de que su caballo Indyone ganara la primera carrera selectiva, que “Panamá no participará de la Serie del Caribe, ya que igualmente, México, Ecuador y República Dominicana no están de acuerdo con que el evento se monte en Venezuela, sobre todo, por la inseguridad que se vive en el hermano país.
Este pronunciamiento tiene implicaciones enormes porque viene de un ícono y miembro del Salón de la Fama del Caribe y arrastra con él a otros países, los cuales, asegura, tampoco tomarán el riesgo de ir a Caracas.
La decisión —en caso de que se mantenga— es un rudo golpe a la Serie Hípica del Caribe porque implica la ausencia de uno de sus participantes más leales. Panamá es, junto a Puerto Rico, de los países más entusiastas en estas competencias.
Nuestro país, orgullosamente, mantiene un récord perfecto en cuanto a asistencias al Internacional del Caribe. De las 46 versiones realizadas hasta ahora, Panamá ha estado representada en todas y ha sido anfitrión en seis oportunidades, incluyendo dos veces en los últimos tres años.
Sería lamentable que no asistamos y se dé al traste con ese registro, pero sería más lamentable que la misma se vea deslucida o, en el peor de los casos, interrumpida por la falta de visión de quienes dieron su voto a Venezuela a sabiendas de que el clima social imperante en ese país no es el más favorable.
Hay que recordar que Panamá asumió hace un par de años el rol de sede alterna para los casos en los que el país escogido no pudiera cumplir, como ocurrió el año pasado cuando México se quedó en el camino, y tuvimos que montar el espectáculo.
La situación es complicada, ojalá se pueda encontrar alguna solución, pero de que ir a Venezuela es poco recomendable, no me cabe la menor duda.